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  • Diario Digital | lunes, 26 de septiembre de 2022
  • Actualizado 17:57

Convertirán convento de La Habana en escuela de arte

El antiguo convento Santa Clara de Asís de La Habana. EFE
El antiguo convento Santa Clara de Asís de La Habana. EFE
Convertirán convento de La Habana en escuela de arte

El antiguo convento Santa Clara de Asís de La Habana, el mayor y más antiguo de la capital cubana, atraviesa una profunda restauración de cuatro millones de euros (unos 3.9 millones de dólares) para revivir, tras casi cuatro siglos de historia, como escuela de arte.

El proyecto busca devolverle su esplendor a esta extensa y sólida edificación del siglo XVII, enclavada en la icónica Habana Vieja, y dotarle a la vez de funcionalidad al edificio para fungir como centro educativo.

La restauración de la futura sede del Colegio de Artes y Oficios de Santa Clara es un proyecto “a tres manos”, recalcó recientemente la embajadora de la Unión Europea (UE) en Cuba, Isabel Brilhante, en referencia a la cooperación entre la Oficina del Historiador de La Habana, la oficina regional de Cultura de Unesco y la UE.

Durante una visita guiada por el edificio en obras junto a varios embajadores europeos, Brilhante agradeció esta colaboración “tan fructífera” y se mostró confiada en que la restauración pueda concluir para el año que viene.

Los visitantes, con casco y chaleco, caminaban con dificultades entre el material de obra, los andamios, el escombro y los siglos de historia. Algunos profesionales trabajaban en la restauración.

Hasta la fecha se han importado más de 250 toneladas de insumos para las obras, por un valor de 1,8 millones de dólares, y están previstos más de 2,5 millones de dólares para nuevas adquisiciones hasta finales de 2023, según los promotores.

Los trabajos de recuperación se concentran actualmente en el primer claustro del antiguo convento, que albergará las aulas, laboratorios y salón de conferencias del futuro centro de estudios. Ya se encuentra restaurada la cubierta de una de las alas del claustro, así como los techos de las cuatro galerías, explica Perla Rosales, directora general adjunta de la Oficina del Historiador.