Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 28 de junio de 2022
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Cómo duele ser pueblo llega hoy a salas después de 4 décadas

La familia del cineasta cochabambino Hugo Roncal (1923-2005) recupera el proyecto filmado en 16 milímetros entre 1980 y 1983 para terminarlo después de cuarenta años.
Parte del equipo de producción y actuación de “Cómo duele ser pueblo”.  CORTESÍA
Parte del equipo de producción y actuación de “Cómo duele ser pueblo”. CORTESÍA
Cómo duele ser pueblo llega hoy a salas después de 4 décadas

“Cómo duele ser pueblo”, la inédita cinta del fallecido director cochabambino Hugo Roncal (1923-2005), que fue terminada cuatro décadas después de haberse filmado, tendrá hoy su estreno nacional en ocho cines de las ciudades de Cochabamba, La Paz, El Alto y Santa Cruz. 

El filme se rodó en nueve rollos de 16 milímetros, entre 1980 y 1983. Se grabó en las ciudades de La Paz y Oruro, además de una mina ubicada en San Antonio de Mujlli de la provincia Tapacarí, en Cochabamba. Participaron actores naturales, mineros, pobladores y estudiantes de un taller de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), así como los actores profesionales Alfredo Rivera y Hugo Pozo. 

La postproducción nunca ocurrió por temas de presupuesto y Roncal dejó en el aire el proyecto con su muerte, en 2005. Sin embargo, gracias al fondo concursable del Programa de Intervenciones Urbanas (PIU) del Ministerio de Culturas — que también hizo posible filmes como “El Gran Movimiento”, “Utama”, “Cuidando al sol” o “El visitante —, en 2019 se retomó el proyecto.  

La reconstrucción narrativa se realizó a partir de varias versiones de guiones literarios, guiones técnicos y notas de campo dejadas por el director, según la ficha técnica de la película. La restauración digital fue realizada en Bolonia, Italia, en el reconocido laboratorio de restauración y conservación L’immagine Ritrovata.

En cuanto a la trama, está basada en los cuentos “El tiempo y los sueños”, del novelista y dramaturgo tupiceño Gastón Suárez, y “Milagro de la noche buena” del mismo Roncal. Cuenta la vida en la década de los años 80 en Oruro, región fronteriza con Chile, donde muchos buscaron fortuna en las minas bolivianas. 

El género se balancea entre la ficción y el documental, relatando, por un lado, las peripecias de un empleado de ferrocarril, que dolido por el desamor e inconforme con su salario, busca riqueza en la minería; y por el otro, enseña el esfuerzo de la población de encontrar mejores condiciones de vida y, pese a los esfuerzos, no conseguirlo. 

Roncal fue un cineasta dedicado especialmente a los documentales. Fue actor de cintas como “Mina Alaska” (1968) de Jorge Ruíz y el director de fotografía de “Ukamau” (1966) de Jorge Sanjinés. Llegó a grabar más de 30 producciones audiovisuales, con un corte fundamentalmente antropológico que muestran la riqueza social y cultural del país. Películas suyas son “Los Ayoreos” (1979), “El mundo que soñamos” (1962), “La gran tarea” (1975), “Tiwanacu” (1978), “Chapé fiesta” (1979), “Iglesias de Bolivia” (1976)” o “Lo que guarda la tierra” (1977). 

Fue galardonado en 2005 con la Medalla al Mérito Cultural, también recibió reconocimientos póstumos como son: Guardatojo de Plata por ENAF y Diablo de Oro, en el Festival de Cine de Oruro del mismo nombre del galardón, llevado a cabo recientemente en el mes de marzo pasado.