Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 22 de mayo de 2022
  • Actualizado 18:58

Cine nacional brilla en el exterior pero tarda en verse en el país

Realizadores apuntan al PIU  como una de las principales razones de esta proliferación, el primer fondo público para el arte después de muchos años. 

Kiro Russo recibie el Premio Especial de Jurado en la ceremonia de premiación del Festival de Venecia.  BIENNALE
Kiro Russo recibie el Premio Especial de Jurado en la ceremonia de premiación del Festival de Venecia. BIENNALE
Cine nacional brilla en el exterior pero tarda en verse en el país

En los dos últimos años el cine boliviano ha logrado una proyección internacional que no se veía hace décadas. Prueba de ello son el triunfo de la película “El Gran Movimiento” de Kiro Russo, consiguiendo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia (marcando además el regreso de Bolivia al encuentro cinematográfico más antiguo del globo); la cálida acogida de “Utama” de Alejandro Loayza en el Festival de Sundance, meca del cine independiente norteamericano; o el estreno en 11 ciudades de España de la opera prima de Catalina Razzini, “Cuidando al sol”. Sin embargo, ninguna de ellas todavía se ha visto en territorio nacional.

Los realizadores apuntan como principal causa las constantes postergaciones estrenos a causa de la pandemia de la COVID-19 que coincidió con la proliferación de producciones nacionales, obligando a los programadores de los cines ajustar las proyecciones de las películas extranjeras con las bolivianas. “Se ha generado un cuello de botella que tiene que lidiar con las películas postergadas de la industria norteamericana que obviamente en términos de marketing nos comen”, declaró el director de la Agencia del Desarrollo del Cine y Audiovisual Bolivianos (Adecine).

La prioridad de las salas de cine y distribuidoras con las producciones nacionales es la última. Se ejemplifica con el caso de “El Gran Movimiento”, presentada internacionalmente en septiembre del año pasado en Italia, ya exhibida en España, Holanda, Turquía, Chile o Estados Unidos y cuyo estreno en el país ha sido postergado dos veces; la segunda a causa de la cuarta ola del COVID y la primera por la pobre oferta de exhibición de los cines. 

“Para mí era muy importante que ‘El Gran Movimiento’ se estrenará en diciembre en Bolivia, como estaba originalmente previsto. Podríamos haber seguido adelante con el plan, pero los de cine nos dijeron que nos iban a dar los peores horarios y se quedaría poco tiempo en cartelera porque querían ocupar la mayor parte de las salas con Spider-Man”, contó Russo. “El Gran Movimiento” aún no tiene fecha de estreno en territorio nacional confirmada, pero se estima que sea en marzo. 

Para Loayza es “increíble” que en Madrid (donde reside actualmente) haya podido ver más películas bolivianas que en la misma Bolivia y atribuye estas pocas oportunidades a las ausencias de salas de cine independientes, las cuales en el exterior tienen un subsidio público para ofrecer filmes propios y de otras latitudes. “Utama”, su primer largometraje como director, se exhibe actualmente en el Festival de Sundance que se celebra online y su llegada al país será en agosto. 

“Si es que existiría un festival en Bolivia de buena talla y que suceda en abril, sin duda estaríamos estrenando ahí, lo que más queremos es que vean en el país nuestra historia”, aseguró Loayza.

“Cuidando al sol” tuvo que verse primero en salas comerciales de España por los términos de coproducción con Televisión Española. Ahora se proyecta en Suecia y su estreno en Bolivia está programado para el 24 de febrero. “Queremos generar nuestro propio público y generar confianza a nuestros empresarios y cines en nuestro cine nacional y levantarlo”, aseguró su creadora, Razzini. 

HIJAS DEL PIU

Las tres películas que se mencionan en esta nota y que han tenido un gran alcance internacional fueron financiadas, en gran parte, por el extinto Fondo del Programa de Intervenciones Públicas, lanzado por el Ministerio de Desarrollo para la Planificación en 2019 y que apoyó a 16 largometrajes y 21 proyectos de desarrollo. “El resultado lo vemos ahora y quedan algunas producciones por ver la luz”, sostuvo Monje. 

“Es el resultado del efímero y fugaz Fondo del PIU que permitió que se hagan películas como se hacen en todos los lugares del mundo. Bolivia tiene talento, historias para contar lo único que nos hacía fatal era los fondos. El PIU fue la prueba de que los fondados estatales para el arte funcionan”, argumentó Loayza al mismo tiempo de lamentar que ya no exista y que significará “un golpe” para los realizadores.

“Tomará muchos años volver a hacer películas y llegar donde llegamos. Todos los países del mundo tienen iniciativas para las culturas y el arte, porque no es atribuible a una conidción económica, sino a la falta de voluntad política. El arte necesita un presupuesto mínimo, comparado a lo que manejan otras carteras del Estado, para logarr muy buenos resultados, siquiera tienen que asignar dinero del Tesoro General, se genera con el mismo cine”, renegó Loayza.