Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 31 de julio de 2021
  • Actualizado 02:44

Nuevos diseños en la ropa de la mujer de pollera: entre la sensualidad y las críticas

La historiadora Sayuri Loza dice que este momento y otras festividades patronales marcan tendencias, y la mujer viste de pollera para desarrollar moda. La entrada del Gran Poder se convierte en el instante preciso para lucir diseños únicos. Este y otros elementos forman parte de la evolución del traje. 
Una modelo luce un atuendo que rompe con los esquemas de la vestimenta tradicional.
Una modelo luce un atuendo que rompe con los esquemas de la vestimenta tradicional.
Nuevos diseños en la ropa de la mujer de pollera: entre la sensualidad y las críticas

La mujer de pollera paceña, un emblema de su personalidad y fuerza que en los últimos años ha comenzado a mostrarse ante la sociedad como una diva, está enmarcada en el mundo fashion que sabe de moda y es cada vez más elegante. Sin embargo, al frente tiene la posición de sectores que dicen que “la mujer de pollera no conquista mostrando un poco más de piel (…). La chola viste elegante y recatada en cada estación del año”. El debate está sobre la mesa mientras que historiadores coinciden que no se puede luchar contra la moda.

Desde su adopción en la historia del país, este traje tradicional adoptó nuevos estilos de acuerdo a las exigencias, las tendencias y las necesidades. En fiestas como la entrada del Gran Poder, las mujeres revelan trajes nuevos que mandan a confeccionar meses antes. Lucen orgullosas la vestimenta y bailan con entusiasmo hasta formar una especie de flor cuando giran sus polleras al ritmo de la morenada.

La historiadora Sayuri Loza dice que este momento y otras festividades patronales marcan tendencias y la mujer viste de pollera para desarrollar moda. La entrada del Gran Poder se convierte en el momento preciso para lucir diseños únicos. Este y otros elementos forman parte de la evolución del traje. 

LA POLLERA, PROPIA DE LA PAZ

En un estudio de 1994 se conoció que más de 300.000 mujeres en La Paz y El Alto visten de pollera y esta cifra se incrementó con el tiempo. La popularidad de la vestimenta fue trascendiendo con los años y ahora se ven pasarelas de moda, pero ¿cómo se adoptó la vestimenta?

Loza recuerda que luego de las rebeliones de Tupac Amaru y Túpac Katari, en 1872 el rey de España impuso un decreto para que las indígenas del altiplano adopten un estilo de vestir a fin de que olviden sus raíces, constaba de polleras hasta los tobillos, mantillas sevillanas y botas de media caña de tacón alto. La chola habría terminado de definir su vestimenta por los años 1900.

Según la ordenanza, las indígenas de La Paz, Oruro y Potosí debían vestir con Extremadura (un traje regional español); y las de Tarija, Cochabamba y Chuquisaca tenían que lucir la ropa de la campesina Andalucía, explicó Loza.

El traje era usado en España por las chulas, que eran las mujeres de los chulos (hombres que cuidaban toros y hacían de sirvientes). El término se transformó en chola. En suma es una expresión del mestizaje, y también de la fuerza de las mujeres indígenas, que han impuesto cambios a este vestuario.

La historiadora relata que las mujeres indígenas se apropiaron de la vestimenta, a diferencia de España que tras una “modernización” se dejó de usar la pollera.

“Las mujeres de pollera no quieren quitarse el traje, sino que les gusta porque la pollera es de distintos colores, es de estilos elegantes. Además era una tradición muy fuerte antes de la llegada de los españoles porque los indígenas usaban tocados, los sombreros resultan ser un agregado a esto y con los años la pollera se impone”, contó Loza.

CAMBIOS EN EL VESTUARIO

Fueron varios los cambios en la vestimenta de la mujer de pollera y esto se puede medir por el número de accesorios, la tela, las formas, los adornos, etcétera. La comunicadora Carla Díaz indica que en el caso de las blusas inicialmente el bordado se realizaba manualmente e incluso se usaba el corsé.

La joyería también pasó por diferentes cambios, entre ellos están los aretes; Díaz explica que la forma tradicional eran monedas grandes, cuyo diseño se parecía a una canastilla.

El sombrero no quedó atrás, en sus inicios era de ala ancha y estaba trabajada con yeso. Además, con el paso del tiempo aparecieron de colores diferentes a lo tradicional. Según historiadores, esta indumentaria fue adoptada por las mujeres cuando un vendedor de los varoniles sombreros Borsalinos, convenció a las jóvenes de que el atuendo les ayudaría en la fertilidad. Se llamaba Bombín y con el tiempo fueron elaborados por diseñadores de Bolivia.

Los sombreros poseen una cinta que tenía un significado en tiempos de antaño. “Si está a la izquierda, simboliza que está soltera y al lado derecho, es que está casada y había un moñito de la cinta que se llama mosca. Pero en el sombrero antiguo solo estaba una cinta sin joyas”, dijo Díaz.

En la pollera, los cambios que se registraron son el largo y el número de pliegues o alforzas. Además, el bolado o vuelo eran de encaje al igual que la blusa. Cuando este adorno se aparecía por debajo de la falta era símbolo de una mujer soltera.

Además, el metraje de la pollera también cambió, ahora se usa una mayor cantidad de tela con colores llamativos.

Las botas fueron cambiadas por zapatillas de taco bajo, esta evolución se efectuó cuando las mujeres indígenas migraron a las ciudades y optaron por un calzado más cómodo para trabajar. Las botas cambiaron también de acuerdo a la región y los materiales.

Por otro lado, “se perdió una escarcelita que llevaba un polvo de arroz para maquillarse, era una especie de bolso, pero se perdió con el tiempo”, relató Díaz.

El número de las enaguas aumentó, ahora se usan por lo menos siete a diferencia de hace años cuando era uno o tres. Esto tiene que ver con el abullonado de la pollera que cambió con el tiempo.

Ambas entrevistadas coinciden que los cambios en la vestimenta de la mujer se deben a la moda, esa palabra que denota novedad y se queda por un periodo de tiempo. Para Loza, además incide el fenómeno de la mujer “transformer”, es decir, aquellas que no usan constantemente la pollera.

DISCRIMINACIÓN

Hace poco, Alejandro Maya diseñó una blusa escotada para la mujer de pollera, se trataba de una sesión de fotos para la portada de una revista. Horas después las críticas inundaron las redes sociales. Los que estaban en desacuerdo manifestaron que el diseño era “vulgar”. ¿Discriminación?, Díaz y Sayuri difieren.

Tanto la ropa  de las cholas como el de mujeres de “vestido” se innovan cada vez, la moda pasa por todos los atuendos y accesorios, pero ¿cómo reacciona la gente ante los cambios de la vestimenta de la mujer de pollera?

Para Díaz, las renovaciones en la ropa de la chola, especialmente en el estilo de blusas o zapatos, no deben perder la esencia cultural.

Díaz explica que no necesariamente la moda y las nuevas tendencias en la vestimenta de la chola deben ser aceptadas y usadas por todas. “Esas modas tratan de mostrar una forma, una visión, una perspectiva de un diseñador de la ropa de chola”, dijo a tiempo de exponer que no se trata de discriminación, sino de quienes deseen tomar o no el estilo.

Por otro lado, Loza considera que rechazar cambios o evoluciones en la ropa de la chola es una forma de discriminar.

“En su paso por la televisión, Remedios usó maquillaje, medias nylon y bolsos, pero esto atrajo las críticas de una población conservadora”, aseveró.

Para la historiadora, los cambios estuvieron acompañados de discriminación, porque existe una sociedad que está acostumbrada a ver a una mujer de pollera tímida y se escandaliza cuando se percata de nuevos estilos como los escotes o incluso lencería.

“Está distorsionando el traje de la chola, cómo es posible que se maquillen las cholas, ellas no se maquillan, solo las birlochas; cómo va a usar estas medias, es una vergüenza, tiene que llevar su aguayo y su k’epe, cómo va a llevar bolso, el bolso es de señora”, así eran las críticas, relató Loza.

 “A nosotros nos gusta amoldar a la chola a nuestro gusto, la sociedad boliviana en el folclore la quiere recatada, callada, no permite que cambie y eso es una forma de discriminar porque el sacralizar es una forma de discriminar, no permite avanzar ni continuar”, dijo.

En esa visión, la historiadora aseveró que los cambios en este traje típico son aceptables porque esto permite que las jóvenes se animen a vestir la ropa de la chola y el estilo adquiere fuerza.

 “Para mí eso es totalmente válido, no perdemos nada, la mujer de pollera luchó contra la discriminación, contra  el odio racial y no se va a perder porque alguien adopte escotes, que alguien haga un poco más cortas las polleras o se maquillen”.