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  • Diario Digital | sábado, 01 de octubre de 2022
  • Actualizado 17:44

HAY VÍCTIMAS QUE QUEDARON EMBARAZADAS

Violaciones “correctivas”: la “cura” para quien no es heterosexual

Hay delitos no denunciados. Los agresores suelen ser del entorno familiar o cercano. Hay quienes buscan “curar” a personas lesbianas u hombres trans cometiendo delito.
Violaciones “correctivas”: la “cura” para quien no es heterosexual

Emilia (nombre cambiado) fue violada por el amigo de su papá con la intención de “curarle” porque ella es lesbiana. Ocurrió en un municipio del Eje Metropolitano de Cochabamba. Ella hizo una denuncia que no pudo avanzar “por falta de pruebas”. En medio de la impotencia y el temor, se fue del país.

Son secretos de familia; hay matrimonios forzados que encubren delitos; no existen cifras oficiales, pero sí se conocen de casos de víctimas de las denominadas “violaciones correctivas o curativas”. Hay mujeres lesbianas (mujeres que sienten atracción por otras mujeres) y hombres trans (quienes nacieron con sexo femenino y asumieron identidad masculina) que incluso tuvieron hijos como fruto de una violación en la que pretendían “curarles” y volverles heterosexuales. Otras abortaron.

La investigación Acceso al Aborto en Mujeres Bisexuales, Mujeres Lesbianas, y Hombres Trans en el Estado Plurinacional de Bolivia elaborado por Mano Diversa y la Mesa de Trabajo Nacional (MTN) develó algunos datos referidos a las violaciones correctivas. El estudio, presentado en días anteriores en Cochabamba, fue realizado a 168 personas en 10 ciudades del país.

La activista por los derechos humanos de la población LGTBQ+ (lesbianas, gais, bisexuales, transgénero y queer) y miembro de la Red Lesbianas y Bisexuales (LB) de Cochabamba, Carmen Avilés, describió el caso de Emilia.

Emilia estaba en un evento familiar. Le emborracharon, le llevaron a su cuarto y el amigo de su padre le violó.

El objetivo era “curarle”, para que se vuelva heterosexual.

“Le decía que ella no era lesbiana, que podía estar con un hombre. En esa agresión, ella tenía identificado al agresor”.

Hizo la denuncia ante los Servicios Legales Integrales de su municipio. Pero, el caso solo llegó a la valoración psicológica. Emilia había aclarado sus preferencias sexuales y las circunstancias en las que fue violada. Pero, le dijeron que no había pruebas suficientes.

Durante la investigación, el agresor se dio a la fuga.

La víctima sintió tanta impotencia que decidió irse de Cochabamba; salió de Bolivia. “Temía por su seguridad”.

Los casos de violaciones “curativas” se suman de a poco y con reserva. Es un tema que ya existía, pero del que se habla poco.

En la investigación Acceso al Aborto en Mujeres Bisexuales, Mujeres Lesbianas, y Hombres Trans, respecto a las violaciones correctivas o curativas se explica que estos términos hacen referencia a las acciones que tienen como claro objetivo atentar contra la salud y la integridad física y psicológica de personas bisexuales, lesbianas, gais, transgénero o cualquier otra persona diversa, y que conllevan a una agresión física de aquellos cuerpos que no hacen parte a la heterosexualidad, bajo el justificativo de poder lograr un cambio en la orientación sexual, sumando a esto a que el acto contiene una carga de castigo para aquellos “disidentes”.

En el país, el término de violación correctiva o curativa no es usual, tampoco en el debate público. No existen encuestas enfocadas en esta temática.

De acuerdo con los resultados del estudio de Mano Diversa, que incluyó encuestas, entrevistas y grupos focales, un 34% de quienes participaron otorgando información dijo que sí sabía a qué se refieren las violaciones correctivas; un 50% (la mitad) expresó que no sabía; y un 16% no respondió.

Cuando se aclaró el significado, “la mayoría de los participantes reconocían hechos cercanos relativos con violaciones correctivas o curativas”, expone el estudio.

Entretanto, ante la pregunta de si conocieron sobre casos relacionados a violaciones correctivas que hayan sido denunciados, casi el 95% reconocía que los hechos no fueron denunciados.

EMBARAZO TRAS LA VIOLACIÓN

La activista Avilés explica que los hombres trans son la comunidad que tiene más cantidad de personas “que tiene hijos y estos hijos, en su mayoría, son producto de violaciones”.

Adán (nombre cambiado), quien es hombre trans, salió un día con una mujer, desconociendo que le tendían una trampa junto a un grupo de jóvenes hombres.

Fue dopado en medio del consumo de bebidas alcohólicas y solo recuerda que fue violado entre varios hombres.

“Tiene ciertos recuerdos de que fueron varios quienes le violaron, entre burlas, porque es un chico trans. Era na violación como un amedrentamiento, la no aceptación a su sexualidad (…). Le decían ‘tú eres mujer y te crees hombrecito’. Eso escuchaba mientras le violaban”, narró Avilés.

Debido a la violación. Se dio un embarazo.

“Ahora tiene un hijo. Este tipo de casos ocurren bastante en nuestra comunidad”.

La víctima de este caso es de otro departamento de Bolivia. Su familia le rechazaba, y por eso migró a Cochabamba.

Caminando por la universidad, reconoció a sus agresores. Acudió a la Policía, pero no le tomaron la denuncia.

“No le hicieron caso, le pidieron pruebas, que dé nombres”.

No abortó, tuvo al bebé, y desistió de seguir un proceso.

El investigador Camacho explica que no existe un registro, en la actualidad, sobre este tipo de violaciones.

“Los hombres trans desconfìan de la justicia (…). Sienten una maternidad forzada cuando resultan con un embarazo”

EL RESPALDO

La jefa de los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIM) de la Alcaldía de Cochabamba, Tatiana Herrera, expresa que cuando reciben una denuncia, sea cual fuere, no se basan en el físico ni la anatomía, sino en la emocionalidad de la persona.

Ningún caso referido a violaciones curativas llegó hasta estas oficinas.

Y cuando se trata de procesos de personas de las diversidades sexuales, se tratan con reserva, por el contexto social y para evitar discriminación.

En la actualidad, se conocen dos casos particulares.

Uno, sobre una mujer lesbiana que fue víctima de maltrato en su familia y se inició un proceso. “La familia la ha discriminado por ser lesbiana, se está procesando a la mamá”.

Un caso anterior es el de un hombre gay joven, quien recibió la misma discriminación. Fue atendido terapéuticamente. Por su edad, forzaron a la familia a brindar apoyo económico.

Herrera expresó que este tipo de casos no son comunes y que hay temas específicos. Sin embargo, el SLIM toma en cuenta este tipo de denuncias.

Quien quiera presentar denuncias de este tipo puede acudir a esas oficinas o contactarse a través del número de teléfono 4321178.

Quieren que se convierta en crimen de odio

El investigador Germán Camacho pide a las autoridades impulsar acciones para que las denominadas violaciones correctivas sean consideradas como un “crimen de odio”, que se pueda catalogar de manera específica.

La investigadora y brigadista de Mano Diversa Romina Apala acota, además, la necesidad de que se considere una agravante en el delito de violación.

El estudio de Mano Diversa expone que entre las causales que influyeron en quienes se practicaron abortos está un 32% que reconoce que un embarazo no estaba dentro su proyecto de vida o era una limitante a su desarrollo personal; eun25% que fue una decisión meramente económica; y un 15% relacionó que en su decisión influyeron factores externos, al ser producto de una amenaza de algún miembro del núcleo familiar.

Uno de los 15 investigadores del estudio de Mano Diversa, Gerardo Camacho, describió que este 15% está relacionado con las violaciones curativas.

Acotó, así, que hay gente en esta población que tuvo causales para abortar de manera legal, “pero, decidió no hacerlo”.

En los testimonios plasmados en la investigación son recurrentes los hechos en los cuales las violaciones correctivas fueron realizadas por familiares y personas de confianza.

Si bien el tipo penal de “violación correctiva” no existe, la violación como delito contra la libertad sexual si es parte de la legislación penal boliviana.

PLAN DE ACCIÓN

La investigadora Apala explica que se impulsan planes para visibilizar la temática.

“Está práctica aún existe y persiste, que muchas veces desemboca en matrimonios forzados”, lamenta sobre las violaciones denominadas curativas. Enfatiza que dentro el delito de violación se debe incluir la agravante cuando sea por orientación sexual e identidad de género.

Una de las propuestas es habilitar en los próximos meses de un foro virtual permanente para que las víctimas, de manera anónima, escribir sus historias. Consideran necesario que estos temas se conozcan para lograr cambios en el Código Penal.

Estiman realizar una convocatoria abierta para que las personas que han sido víctimas denuncien los casos y, a través de la institución, se realicen las acciones de incidencia política ante la Asamblea legislativa Plurinacional (ALP), las asambleas legislativas departamentales (ALD) y las instancias municipales.

Ya coordinan reuniones con parlamentarios, asambleístas departamentales y concejales.

”Tenemos entendido que están haciendo modificaciones a la Ley 348 (Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia). Entonces, ya algunas compañeras habían incorporado en las mesas de trabajo en cada departamento estas temáticas. Vamos a fortalecer estas reuniones”.

Además, prevén la creación de protocolos de denuncia, porque los casos quedan en la clandestinidad y se generalizan.

“Hay situaciones en las que los victimarios son mayormente familiares, y esto se guarda como secretos de familia; o también son allegados, conocidos, compañeros de curso, quienes, viendo a nuestra población en vulnerabilidad, cometen estos vejámenes, como una forma de corregir”.

Avilés reconoce que en el área rural es más difícil intervenir, porque incluso aplican sanciones graves que son consideradas de manera errónea como “justicia comunitaria” y buscan “resolver” estas situaciones mediante sus usos y costumbres.

“Hay lugares que tienen esta práctica. Sin embargo, estos casos no llegan a la justicia ordinaria y se quedan en la comunidad. Es más complejo trabajar en el área rural”.

Los matrimonios forzados son parte de las prácticas comunes en algunas comunidades, para que las mujeres lesbianas u hombres trans se “vuelvan” heterosexuales.

“Muchas compañeras han huido de sus comunidades para no ser casadas contra su voluntad”.

Ante esta problemática, parlamentarias cochabambinas de Comunidad Ciudadana (CC) y del Movimiento Al Socialismo (MAS), quienes participaron de la presentación del estudio, mostraron apertura y preocupación. Plantearon la posibilidad de trabajar desde distintos ámbitos para impulsar la visibilización de estos temas.