Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 02 de julio de 2022
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UMSS investiga tuna forrajera; se prevé uso en Cono Sur y Valle Alto

Ante la sequía en algunas zonas del departamento, esta planta noble, sin espinas y con un 90% de agua, es una opción para mantener al ganado.
Un área de cultivo, donde se encuentra la variedad 38 de la tuna forrajera, en el CIF – UMSS, en Tiquipaya. NOÉ PORTUGAL
Un área de cultivo, donde se encuentra la variedad 38 de la tuna forrajera, en el CIF – UMSS, en Tiquipaya. NOÉ PORTUGAL
UMSS investiga tuna forrajera; se prevé uso en Cono Sur y Valle Alto

Las pencas de esta tuna parecen artificiales; no tienen espinas, al tocarlas se siente una superficie lisa y fresca. Tienen un color verde uniforme, son gruesas, contienen un 90% de agua y son resistentes a la enfermedad. Son una especie noble; prende con facilidad y no necesita mucho riego.

La Universidad Mayor de San Simón (UMSS) cuenta con el Programa Tuna Forrajera y desarrolla un programa como una acción de resiliencia frente al cambio climático.

La Gobernación de Cochabamba impulsa el proyecto con el objetivo de atender a zonas como el Cono Sur y el Valle Alto del departamento para que, ante la sequía que es recurrente en ciertos municipios, se evite la pérdida de su ganado por falta de agua.

Los expertos en el tema pertenecen al Centro de Investigación en Forrajes “La Violeta” (CIF – UMSS), cuya área de trabajo está en Tiquipaya.

La coordinadora del Programa Tuna, Cecilia Caero, mostró el banco de germoplasma de las tunas forrajeras, que es un jardín donde hay una colección de variedades de la planta, traídas de diferentes zonas del país.

El CIF inició trabajos con tuna forrajera el año 2012. El programa comenzó en 2015, con un proyecto de recolección de diferentes variedades de distintos departamentos del país, considerando aspectos agronómicos relacionados con la tuna forrajera; entre esos, que no tengan mucho espino o kepu, que sean resistentes a la enfermedad, y que las pencas sean un poco carnosas, con un grosor considerables para que sirvan de alimento al ganado.

Otro aspecto importante en la tuna forrajera es que tenga un buen porcentaje de agua; “y eso se observa en las pencas carnosas”.

El cambio climático y las sequías constantes han ido incidiendo en el departamento de Cochabamba, por tanto, es una buena alternativa.

“Es una muy buena alternativa, por ejemplo, para esos lugares donde muere el ganado como Pasorapa, Omereque y todo el Cono Sur, donde incluso la gente sufre de agua. Entonces, esta es una alternativa, porque no hay más cultivos, no hay agua”, sostuvo Caero.

Las tunas forrajeras suelen ser víctimas de enfermedades como “la mancha negra”. Sin embargo, el Programa Tuna Forrajera desarrolla plantas resistentes o más tolerantes a esta enfermedad.

Algunas plantas tienen una especie de puntos amarillos. Caero explicó que se trataría de una enfermedad, “pero, la misma penca la detiene (…), y no prospera esa enfermedad”.

BANCO DE GERMOPLASMA

El jardín que expone decenas de variedades de tunas forrajeras en el CIF – UMSS se convierte en el banco de germoplasma de esa especie. Ahí hay alrededor de 60 diferentes accesiones (que hace referencia a las muestras) de tuna forrajera.

De ese lugar se extrae el material para implementar cultivos en otras zonas.

“Aquí están las que menos espino tiene en Bolivia, incluso hay especie que fueron traídas de Argentina, Brasil. Se han hecho investigaciones y hay mucho que investigar”, sostuvo Caero.

Estas plantas tienen destino forrajero. Por tanto, sí pueden dar frutos. Sin embargo, al destinarlas para alimento del ganado, se debe evitar la fructificación y mantener las proteínas en los cladodios (pencas).

LA ACCESIÓN 38, LA ESTRELLA

De ese banco de germoplasma salió una variedad, la número 38, que se ha convertido en la estrella.

En el área de cultivo, al lado de la número 38 hay otras plantas que tienen la enfermedad de la mancha negra, pero esta “no se contagia”.

Prevén certificar esta variedad con el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) y se seguirán los trámites respectivos.

Existe un cultivo madre en Pasorapa, municipio del Cono Sur. De ahí se pretende obtener otros huertos madres.

CON LA GOBERNACIÓN

En días recientes, durante la rendición pública de cuentas inicial de la Gobernación de Cochabamba, el secretario de Planificación, Guillermo Bazoberry, mencionó este proyecto como uno de los más importantes para este 2022.

En la actualidad, antes de la implementación, están den la etapa de procedimientos administrativos y prevén que en próximos meses ya se comience con el PROGRAMA. Sin embargo, la parte técnico agronómica en la UMSS ya está en avance.

Del cultivo de Pasorapa, extraen material vegetal para implementarlos junto a la Gobernación en cinco lugares: tres estaciones experimentales dependientes de la Gobernación y dos que dependen de la Universidad.

Por parte de la Universidad hay uno en predios de Tiquipaya y otro en Chinguri, Aiquile.

Las tres estaciones experimentales de la Gobernación son en los municipios de Tarata, Mizque y San Benito. Estos cinco puntos serán los huertos madre, desde donde se difundirá la tuna forrajera.

Se estima que cada una de las cinco parcelas tendrá un área de 6 mil metros cuadrados: mil con pencas maduras (parcela tradicional) y 5 mil con plantines de cultivo in vitro al inicio del segundo año.

Además, explicó Caero, el tiempo que duré el proyecto, los técnicos del CIF – UMSS estarán a cargo de la capacitación en el manejo, implementación del cultivo, poda y otras labores que el cultivo requiera.

Esta gestión 2022, son ocho técnicos que conforman el equipo del CIF – La Violeta, que tienen conocimientos técnicos de este cultivo forrajero.

Hay reproducción in vitro y tradicional

En el CIF – UMSS implementan dos formas para la reproducción de la tuna forrajera: in vitro o a través de la biotecnología, en laboratorio, y la manera tradicional.

La Coordinadora del Programa explicó que la forma tradicional es cuando se saca una penca y se la coloca al suelo. En cambio, en laboratorio, se obtienen porciones de la penca y se reproducen.

“La ventaja de la biotecnología es que se puede controlar un poco la enfermedad y saldrían plantas sanas”.

La tesista Pamela Chungara describió que en la reproducción in vitro incluyen la selección de plantas madre que están sanas, sin la mancha negra.

En el laboratorio, realizan una etapa de establecimiento; es la etapa más complicada y demanda alrededor de un mes. En los frascos se nota luego el rebrote.

Después, se evidencia la multiplicación y brotes más grandes. De ahí en adelante la multiplicación es más rápida. Luego, se expone la planta aclimatada salida de in vitro.

En ese paso, se observó que las plantas exponen espinas, pero que son diferentes a las habituales. Caero dijo que hay alguna variación dentro del laboratorio, que todavía siguen investigando.

En todo caso, este proceso garantiza la sanidad de la planta, las tunas salen tolerantes a la enfermedad.

En Tiquipaya, se exponen en el campo las plantas con las dos formas de reproducción. Con la implementación tradicional, crecen más rápido. Pero, las que salieron de laboratorio, que están más pequeñas, son libres de enfermedad.

EL CIF – UMSS desarrolla ambas. El productor podrá elegir si quiere la de crecimiento más rápido o la otra, esperando un poco más su desarrollo, tal vez un año más, dependiendo de la aclimatación también en el invernadero.

Entre otros aspectos, asumiendo un mínimo de cinco pencas por planta/año, las parcelas tradicionales tienen el potencial de producir 35 mil pencas en los dos años de trabajo. Entretanto, considerando, un mínimo de una penca por planta/año, las parcelas con biotecnología tienen el potencial de producir 50 mil al segundo año de trabajo.

“En consecuencia, al finalizar el proyecto, se habría producido un total aproximado de 85 mil pencas, las cuales tendrían un potencial de producir 425 mil/año, lo que representaría un potencial de incremento sustancial de una accesión 38 de tuna forrajera”, estimó el CIF.