Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de noviembre de 2019
  • Actualizado 07:33

El Tunari es vigilado 24 horas y en 2018 no se quemaron árboles

Empresarios, voluntarios de grupos de rescate, colectivo No a la Tala de Árboles, unidades de gestión de riesgos y Sernap, entre otros, coordinan acciones mediante WhatsApp.
El Tunari es vigilado 24 horas y en 2018 no se quemaron árboles


En 2018, a diferencia de lo que ocurría en años anteriores, no se quemaron árboles en el Parque Nacional Tunari y los incendios se redujeron en un 80 por ciento , afirmaron el presidente de la Federación de Entidades Empresariales de Cochabamba, Javier Bellott, y la voluntaria el colectivo No a la Tala de Árboles Janeth Gómez.

La plataforma Tunari sin Fuego, que se lanzó el 2 de agosto de 2018, logró importantes avances en la protección del Parque Tunari, los cuales Bellott resumió en "tres éxitos".

El primer logro es que se pudo coordinar aciones, eficientemente, entre todos los actores interesados e involucrados en la conservación del Parque Tunari, gracias a una alianza estratégica entre empresarios, el colectivo No a la Tala de Árboles, grupos de rescate y unidades de gestión de riesgos de la Gobernación y municipios del eje metropolitano de Cochabamba.

Un segundo punto para destacar es que "ahora hay muchos actores que vigilan el Parque Tunari, las 24 horas del día, como parte de un sistema de alerta temprana”.

Y el tercer elemento que puntualizó Bellott es la reacción inmediata que se tiene, cuando hay alerta de incendio, "que se debe esencialmente a la voluntad de equipos de salvamento y rescate como GEOS, SAR FAB, SAR Bolivia y Búsqueda y Rescate, entre otros que se han incorporado a Tunari sin Fuego”.

El resultado final, importante para Cochabamba, es que se está logrando el objetivo marcado en el mismo nombre de la plataforma, que no haya incendios en el Parque Tunari.

El líder de los empresarios señaló que entre 2015 y 2017 se perdieron, como promedio, unas 90 hectáreas de área boscosa por año, producto de incendios forestales, "y es difícil recuperar esos árboles".

El mayor éxito, según Bellott, es que en 2018 no se perdió nada de bosque y el número de incendios fue mínimo. Un último caso fue el de un adolescente de 15 años, quien hace unos días habría originado un foco de calor en Montecillo, en Tiquipaya, “pero gracias a la oportuna reacción de los voluntarios se pudo sofocar el fuego”.

Por su parte, la voluntaria del colectivo No a la Tala de Árboles, Janeth Gómez, afirmó que durante la gestión 2018 se redujo en un 80 por ciento el número de incendios en el Parque Tunari, "gracias a la alerta temprana,diseñada por la plataforma".

Gómez advirtió que en los últimos meses se detectaron "acciones de gente interesada en avasallar el Parque (que merece una investigación por separado), siendo uno de los factores importantes para los incendios reiterados".

La voluntaria de este colectivo señaló que la necesidad de proteger y evitar los incendios en el Parque Tunari, en la época de invierno, les motivó a la búsqueda de aliados estratégicos que coadyuven en esta difícil tarea.

Para ese cometido, se reunieron con Javier Bellott, con el fin de elaborar y definir una propuesta para la protección de esta reserva natural, pulmón de Cochabamba.

A partir de esa propuesta, se tomaron contactos con las unidades de gestión de riesgos de la Gobernación y municipios involucrados en la protección del Tunari, además de grupos de voluntarios GEOS Bolivia, SAR Bolivia y Sernap, entre otros.

La Unidad de Gestión de Riesgos de Quillacollo es una de las entidades que conforma la plataforma Tunari sin Fuego,

El responsable de esta repartición pública, David Cruz, afirmó que cuentan con el equipo de primera respuesta y personal mínimo, por el momento, para acudir a los incendios forestales.

“Estamos en proceso de la adquisición de más equipo para el personal. Nuestro presupuesto es relativamente mediano, pero alcanza para encarar las emergencias”.

“Tenemos una unidad SAR y estamos también con soldados de la Policía Militar, a quienes les hemos capacitado”, afirmó



CAMPAÑA Una tarea inmediata de la plataforma Tunari sin Fuego, según Bellott, es la de conseguir equipos de comunicación (radios portátiles) para los voluntarios de los grupos de rescate y salvamento y otros elementos básicos que necesitan para realizar su labor, cuando acuden para sofocar incendios.

Asimismo, el empresario puntualizó que se requiere gasolina para los vehículos de los grupos de rescate, para lo cual realizaron una campaña para recaudar dinero (3.500 bolivianos en una primera etapa), pero todavía es insuficiente.

Los voluntarios que acuden a combatir los incendios necesitan elementos de soporte vital como agua, refrigerios y medicamentos, entre los más imprescindibles.

El desafío de la plataforma es trabajar en el plan de reforestación y conseguir recursos para potenciar el trabajo de los voluntarios.

Gómez, del colectivo No a la Tala de Árboles, afirmó que esta gestión se tiene previsto continuar con las acciones de prevención, alerta temprana y la sofocación de incendios en al Parque Tunari, junto con los voluntarios, las UGR municipales y el Sernap.

"Se realizarán campañas de recolección en especie y dinero para adquirir equipamiento y combustible para los voluntarios que muchas veces no tienen como movilizarse ni los equipos adecuados para su trabajo", señaló.

“Esperamos que la empresa privada y la población en su conjunto apoyen de forma permanente la protección del Parque Nacional Tunari”, apuntó.

Voluntarios trabajan a puro pulmón, con sus recursos

Una alerta mediante el WhatsApp de la plataforma Tunari sin Fuego movilizó a voluntarios del grupo de salvamento y rescate GEOS, quienes se dirigieron raudamente hacia la zona norte de Tiquipaya, donde lograron sofocar el fuego que consumía pastizales y que amenazaba con extenderse hasta un parque.

Voluntarios de GEOS, SAR Bolivia y SAR FAB, entre otros, acuden a sofocar incendios cuando reciben alguna alerta de fuego mediante esta plataforma. Bien equipados, en algunos casos, o mal en otros, lo que no les falta a estos jóvenes estudiantes y profesionales es voluntad.

Si bien el equipo que tienen no es el óptimo, su entusiasmo compensa esta carencia. No obstante, piden que las autoridades de la Gobernación y de los municipios del área de influencia del Parque Tunari puedan destinar recursos para comprar gasolina y otras necesidades.

En el municipio de Tiquipaya tiene su cuartel el grupo GEOS, en una casa alquilada por la que pagan 2.000 bolivianos, dinero que sale de los bolsillos de los mismos voluntarios.

El coordinador nacional de GEOS, Carlos Azcárraga, afirmó que en este grupo hay 75 voluntarios que, además de brindar su tiempo en las operaciones que realizan, aportan con dinero para comprar gasolina, equipos o pagar el alquiler de la vivienda en la que se encuentran actualmente.

Este grupo tiene una ambulancia bien equipada, herramientas para combatir los incendios, uniformes para los voluntarios y un vehículo peta para rescatar animales.



EXPERIENCIA Los voluntarios de GEOS asistieron desde el año 2014 a por lo menos 4.000 operaciones en incendios, 2.000 de ellos en el Parque Tunari.

Cada día, como promedio atienden entre cuatro y cinco emergencias hospitalarias, incendios y rescate de animales.

Desde su cuartel, ubicado a cuatro cuadras del Cruce Taquiña, los voluntarios tienen un panorama amplio del Parque Tunari y para ellos es fácil divisar cuando se inicia un incendio. Al margen de los voluntarios que están directamente relacionados con GEOS, hay otros más, decenas, que vigilan el Tunari desde sus hogares, y cuando ven humo toman una fotografía y la envían a la plataforma Tunari sin Fuego. Este dato se valida con los que mandan otros voluntarios, y si se confirma el foco de calor, se acude lo más rápido posible al lugar.

Para sofocar incendios, los voluntarios llevan palas, rastrillos, machetes, batefuegos y mochilas con agua (con 20 litros), entre otros equipos.

Con el fin de protegerse del fuego, del humo y las caídas, los voluntarios tienen trajes especiales y máscaras, cascos y rodilleras, además de su dotación de agua para hidratarse. Los cascos que usan llevan linternas para el trabajo nocturno.

Una dificultad para controlar un incendio forestal es que en el Parque Tunari hay cercas de alambres, por lo que los voluntarios deben abrirse paso cortando los alambres.



APLICACIÓN Voluntarios de GEOS crearon una aplicación que ayuda a informar sobre desastres naturales, la misma que fue presentada en la hackatón de la fundación Jala y logró clasificarse entre los primeros cinco lugares.

Con esta aplicación se puede encontrar información sobre los puntos de incendios, qué hacer en casos de emergencia, primeros auxilios y la ubicación de hospitales y centros médicos, entre otros datos.

Cuando hay un incendio, por ejemplo, la persona puede enviar mediante su celular la foto del siniestro, la ubicación, además de un audio o video, o finalmente un mensaje de texto.

Esta aplicación está en tres idiomas, quechua, español e inglés.

Asimismo, GEOS presentó a la plataforma Tunari sin Fuego el proyecto de un dron que sobrevuela los focos de calor, envía la ubicación, monitorea el incendio y lanza una carga de agua sobre el fuego.