Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 23 de mayo de 2024
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Tras tragedia en Ch’akimayu, vecinos de la zona sienten temor del río

Un turbión arrastró a una familia y murieron los cuatro. En la zona no hay agua potable; la gente suele ir a lavar ropa y frazadas al afluente.
El entierro de la familia víctima del turbión, este 31 de enero./ NOÉ PORTUGAL
El entierro de la familia víctima del turbión, este 31 de enero./ NOÉ PORTUGAL
Tras tragedia en Ch’akimayu, vecinos de la zona sienten temor del río

Marco Antonio Morales, Ruminia Apaza Copa, Rubí Flores Apaza (12) y Dunia Flores Apaza (8), quienes murieron tras ser sorprendidos el lunes por un turbión, fueron enterrados ayer.

El 29 de enero, la familia lavaba ropa y frazadas en Ch’akimayu (Río Seco) en la zona de Sivingani, en el sur de la ciudad de Cochabamba, aprovechando, como suelen hacer los vecinos del sector, la poca agua que en estas épocas se acumula. Pero, la riada que llegó desde las alturas de Santiváñez, les sorprendió, les arrastró y perdieron la vida. Los cuerpos fueron encontrados a distintas horas y en diferentes sectores, río abajo.

Los vecinos de su Organización Territorial de Base (OBT), El Portal, y otros quedaron atemorizados con el hecho. Además, recordaron que el pasado año, en una situación similar, una mujer también falleció en ese afluente.

Ch’akimayu parece inofensivo. Se muestra con poca agua, que corre hacia la torrentera Llicani y el río La Tamborada. Pero, los turbiones no son novedad.

“El año pasado también ha muerto una persona, ahí”, dijo una vecina de El Portal.

Durante la instalación del velorio de la familia, algunos vecinos recordaron lo peligrosa que pueden ser las aguas del Ch’akimayu.

El presidente de la Mancomunidad de Sivingani, Dennis Zenteno, expresó: “No podíamos imaginar que podría arrastrar tanto; pero, se ve nomás la fuerza del agua”.

Los barrios aledaños a este río no cuentan con servicio de agua potable. Por tanto, los habitantes deben comprarla para su consumo e higiene.

El turril cuesta siete bolivianos, lo que resulta ser caro, sobre todo, cuando son varios integrantes en cada familia, y se requiere agua para cocinar, limpiar y lavar ropa, frazadas y otros. Por eso, los vecinos suelen ir al río a lavar, principalmente, frazadas, para economizar.

Pero, luego de la tragedia, varios reflexionaban sobre el tema.

“Ya no vamos a ir a lavar ropa ahí. Me da más miedo. Antes, escuchábamos nomás sobre muertes; pero, ahora estamos viendo, da más miedo“, expresó otra de las habitantes de la zona.

Algunos hasta hicieron referencia a la posibilidad de instalar alarmas, para alertar la llegada de los turbiones.

Vecinos, la Municipalidad y grupos de voluntarios se movilizaron para buscar a los integrantes de esta familia. Los encontraron entre la tarde del lunes y la mañana del martes. Los cuerpos de las niñas, que encontraron primero, fueron trasladados al Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF). La pareja de esposos fue encontrada después, y los vecinos y familiares, llevaron los cadáveres a la sede de la OTB El Portal.

Sin embargo, fue necesario el traslado de los mismos al IDIF.

EL ENTIERRO

El martes, se instaló el velorio. Las muestras de solidaridad se expresaron también desde las autoridades municipales, quienes garantizaron el apoyo necesario para los temas funerarios.

Vecinos, familiares y amigos participaron ayer de la misa de cuerpo de presente, al mediodía.

Luego, los cuerpos fueron llevados para su entierro a Cementerio general de la ciudad.