Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 25 de octubre de 2021
  • Actualizado 14:06

Trabajadoras del hogar que conservaron su trabajo sufren al menos cuatro transgresiones

Las mujeres tienen recarga laboral, están confinadas sin ver a sus familias, no tienen seguro de salud y se proveen de implementos de bioseguridad con sus propios recursos económicos.

Una empleada doméstica en su fuente laboral. CRÉDITO- Fides
Una empleada doméstica en su fuente laboral. CRÉDITO- Fides
Trabajadoras del hogar que conservaron su trabajo sufren al menos cuatro transgresiones

Desde que se determinó cuarentena por el brote de COVID-19, familias íntegras transcurren jornadas enteras en sus casas, demandando más raciones de comida, ensuciando más vajilla y, si hay niños, más desorden del habitual. Los quehaceres del hogar se multiplicaron y, en algunos casos, recayeron sobre una sola persona: la empleada.

 Si bien nueve de cada 10 trabajadoras del hogar de Bolivia perdieron sus fuentes laborales en pandemia, las que lograron conservar sus empleos afrontan al menos cuatro transgresiones.

 Gregoria Gabriel, ex ejecutiva de la Federación Nacional de Trabajadoras Asalariadas del Hogar de Bolivia (Fenatrahob) y actual responsable de prensa en Cochabamba, dijo que una de las consecuencias de la pandemia es la recarga laboral.

 Explicó que las empleadas del hogar ahora hacen también de niñeras a tiempo completo porque atienden a los niños que dejaron de acudir a sus establecimientos educativos.

 Es decir, tienen que sacar tiempo al tiempo para, dedicarse a ellos, además de cocinar, más que antes; lavar, limpiar, planchar, cocinar, ordenar, entre otras responsabilidades.

 Las jornadas laborales de este segmento se han hecho más largas y sus servicios son, casi, 24/7 porque están confinadas, esa es la segunda transgresión.

 Según la Federación, las que no fueron echadas por sus jefes en pandemia, tuvieron que adecuarse a una nueva regla: “no salir para nada”.

Considerando que muchas trabajadoras son el sustento de sus familias, aceptaron y empezaron a trabajar cama adentro, pero esta decisión las alejó de sus seres queridos.

 Algunas no abrazan a sus familiares hace varias semanas, otras, que pueden robarle tiempo al tiempo, establecen contactos telefónicos para no perder la comunicación con ellos.

 Una tercera vulneración que advirtió el gremio es que sus jefes no les proporcionan un seguro de salud y, en esta temporada, consideran que es urgente porque, si se enferman, no saben dónde acudir.

 Una cuarta observación de las trabajadoras del hogar es que no les proporcionan implementos de bioseguridad, ellas asumen los gastos barbijos, guantes y otros implementos, si es que los necesitan.

 A pesar de esta situación, las empleadas domésticas de Cochabamba no recibieron incrementos salariales y, algunas, inclusive, aceptaron disminuciones en sus emolumentos, todo porque no las echen.

 AYUDA

Lamentaron que aquellas que no conservaron sus trabajos no hayan recibido ayuda de parte de las autoridades.

 La representante del Sindicato de Trabajadoras del Hogar en Cochabamba, Zenobia Mamani, contó que acudió al municipio para pedir canastas solidarias para el gremio, pero le respondieron que se tiene que evaluar cada caso o esperar a que ese beneficio llegue a los barrios donde viven las mujeres. Hasta la fecha, ninguna obtuvo esos víveres.