Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 18 de enero de 2022
  • Actualizado 15:47

Tacopaya usará tecnología en el tallado de piedra

Tacaparí, otro municipio abocado a este oficio, apuesta por la promoción de las artesanías. La explotación de la materia prima demora varios meses.
Un escultor usa un martillo y cincel para tallar una piedra. LUIS MAMANI
Un escultor usa un martillo y cincel para tallar una piedra. LUIS MAMANI
Tacopaya usará tecnología en el tallado de piedra

Tallar un batán es trabajo duro. Desde la extracción de la materia prima de los cerros, hasta el tallado a punta de cincel y combo. Pero, la “modernización” prevé llegar a este rubro.

Tacopaya y Tapacarí son cuna de estas artesanías en Cochabamba. El primer municipio prevé impulsar este rubro con la implementación de un complejo que tenga la tecnología necesaria para que los labradores del pueblo agilicen la producción de batanes y otras obras. 

Al respecto, el alcalde de Tacopaya, Víctor Tola, informó que el proyecto tendrá varios componentes, entre ellos está el tallado de piedra. "(...) Se tomará en cuenta el equipamiento para agilizar la producción con el uso de tecnología”.

Además, agregó que buscarán mercados para comercializar los productos.

Estimó que ambos objetivos se concretarán dentro de tres años. 

Tapacarí apuesta más por la promoción de sus obras. El alcalde de esa municipalidad, Berno Mamani, indicó que aún no se tiene planificado realizar algún proyecto para el sector, sin embargo, dijo que impulsarán los tallados en piedra, así como las artesanías en tejidos.  

MÁS DETALLES

Mientras estos proyectos se consolidan, los comunarios moldean artesanalmente uno de los materiales considerados más duros (laja), hasta quedar con los rostros cubiertos de polvo. El ruido de la amoladora acompaña sus jornadas de trabajo.

En el kilómetro 126 de la carretera Cochabamba-Oruro se encuentra la localidad de Japo Kasa, allí están instalados más de veinte talleres de tallado de piedra, son miembros de la Asociación Productores en Tallado de Piedra, (Aproart). 

Celso Choque, de la comunidad de Jacha Pampa, del municipio de Tapacarí, se dedica al oficio de tallado de piedra desde que era niño. Su papá le enseñó y a su padre su abuelo. 

Afirma que ellos se dedican a este oficio de generación en generación. "A mis 12 años trabajaba con mi padre en el cerro, tallando batanes solo con combo y cincel. Después, hemos bajado al pueblo para trabajar con las máquinas”. 

Gracias a algunos equipos, está familia de artesanos diversificó su producción. Antes solo tallaban “llajweros”, ahora realizan obras de todo tipo, desde biblias, hasta el escudo de su equipo favorito.

Los batanes están disponibles en todas las dimensiones y formas, así como las mesas, platos, morteros, molinos, macetas, figuras de animales y revestimientos de pisos, entre otros. 

VENTAS

Estas artesanías son entregadas por mayor a las comerciantes que están sobre la carretera al occidente y en la ciudad de Cochabamba. 

Mientras don Celso se ocupa en transformar la piedra, su esposa vende los productos sobre la vía y a la vez se dedica al tejido artesanal. 

Modesta Delgado es otra de las señoras que vende estos tallados en el mismo punto. Todas las mañanas traslada los batanes en una carretilla hasta su puesto de venta. Durante el día, mientras espera que algún cliente llegue, ella teje aguayo.

En quechua lamentó que "no hay mucha venta, ha disminuido. Uno o dos batanes llevan algunos días". 

Los que compran sus productos son mayormente viajeros que se dirigen hacia Cochabamba, Oruro, La Paz y Santa Cruz. También hay clientes que llevan estas obras de arte hasta Chile, según las vendedoras.

Ellas optaron por ofrecer sus productos sobre la carretera debido a que no encuentran un espacio en los mercados de Cochabamba ni en otras ciudades.

LABRADO

Labrar la piedra en el cerro es otro trabajo duro y toma meses.

Las familias de las comunidades de Irpuma y Tujuta, de Tacopaya; y Jacha Pampa, de Tapacarí, se dedican a este rubro. Es el sustento para mantener a sus familias. 

Gerardo Huanca y la mayoría de sus vecinos de la comunidad de Irpuma explotan la materia prima para batanes y otros tallados. Contó que “primero hay que sacar toda la tierra y capas de piedra que no sirven, esto demora hasta tres meses porque solo sacamos con pala, picota, combo y puntas. La piedra adecuada para el tallado está a dos o tres metros bajo tierra”. 

Luego venden la materia prima a los talladores de Jacha Pampa y a otros que hacen pedidos desde la ciudad de Cochabamba.

La migración en estas comunidades disminuyó, gracias a esta actividad económica.

CONTEXTO

acuerdo al catálogo “Almas de la Piedra”, de la colección de los líticos del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF) del año 2018, en Bolivia, pocas comunidades se dedican a la artesanía en piedra, una de ellas es la comunidad de Japo Kasa, de la provincia Tapacarí de Cochabamba.

También están las distintas familias de talladores y ceramistas de Tiwanaku, provincia Ingavi en La Paz, que “elaboran reproducciones de los monolitos y de los motivos más representativos de la época prehispánica”. Finalmente, “algunas familias de Challapata, provincia Eduardo Abaroa, Oruro, que aún realizan distintos tipos de recipientes líticos, pero de manera muy esporádica”.

La cantera de Tuldukaima, de acuerdo a MUSEF, es la única zona de Cochabamba donde se explota piedra de tipo arenisca para tallados y piedra laja. La beta de esta cantera rodea a seis comunidades del municipio de Tacopaya y a cuatro comunidades de Tapacarí.