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  • Diario Digital | sábado, 05 de diciembre de 2020
  • Actualizado 04:54

El sillpancho, el sabor valluno que perdura en el tiempo

El sillpancho, el sabor valluno que perdura en el tiempo

En Cochabamba existe una gran variedad de comida, pero una que marca la diferencia por su sabor único es el sillpancho, el reconocido platillo creado por doña Celia Lafuente, hace más de 70 años. 

Todo comenzó en su pequeño puesto ubicado en la calle Lanza y Ecuador. Inicialmente vendía carne asada con papas y ensalada. Luego de un pedido de sus comensales, le agregó a su preparación arroz y, después, incluyó huevo.

Poco a poco, aquella preparación, que no tenía un nombre todavía, se volvió un éxito entre los vecinos y las noches eran predilectas para degustar el platillo.

“Había un vecino, don Pancho, que le decía ‘Celi, vendeme tu sillpa’, que en quechua significa delgado. Así era todos los días. Ella lo veía y ya comenzaba a prepararle su plato. Cuando llegaba le decía ‘aquí está tu sillpa, Pancho’. Entonces, los clientes comenzaron a llamarle así al platillo”, cuenta María el Carmen Zapata, hija de Celia y actual dueña del restaurante.

De esa curiosa fusión de nombres, surgió un legado que se mantiene a lo largo del tiempo y pervive a través de la memoria colectiva de los comensales y las manos de María.

Doña Celia falleció hace 12 años, por lo que su hija y ahora su nieto continúan la preparación y tratan de mantener la esencia que dejó la creadora. “Desde pequeños siempre le ayudábamos. Ella no tenía secretos con los hijos”, cuenta Zapata.

El sillpancho tradicional contiene arroz, papa cocida, huevo, ensalada y la infaltable carne que, mientras más grande sea, mejor.

El plato original está hecho de un pedazo de carne de res apanada; sin embargo, con el tiempo otras personas comenzaron a utilizar carne molida hasta convertirlo en lo habitual. Pero, María es constante con la idea de su mamá, así que sigue ofertando ambas opciones en su restaurante.

Además de ser una preparación deliciosa, el precio es accesible a todo bolsillo, lo que permitió que fuera conquistando todos los paladares y las diferencias entre personas se disipen en torno a un solo sabor.

El legado de doña Celia trasciende, se ha convertido en un referente de la gastronomía qhochala. Su esencia es familia y tradición.