Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 18 de septiembre de 2020
  • Actualizado 13:19

El sargento que dio aliento a más de 6.000 personas confinadas

Jheyson Zurita promovió campañas para dar comida, paquetes de víveres, juguetes y atenciones médicas a los necesitados.

El sargento Jheyson Zurita ayudando a gente de escasos recursos.      Frecuencia Policial
El sargento Jheyson Zurita ayudando a gente de escasos recursos. Frecuencia Policial
El sargento que dio aliento a más de 6.000 personas confinadas

“Que el temor no nos vuelva indolentes”. Esa frase, inspirada por el Papa Francisco, llegó a oídos del sargento primero Jheyson Zurita Iraizos en el momento indicado. Justo cuando el miedo a la pandemia estaba a punto de hacerle bajar los brazos. Sentía miedo a enfermar con COVID, miedo a llevar el virus a su casa y contagiar a su esposa e hijos, miedo a no hacer lo suficiente por la gente que clamaba su ayuda. Pero, todos sus temores se fueron cuando escuchó esas palabras y lo motivaron a organizar una serie de campañas que beneficiaron a cerca de 6.000 personas.

Todo inició cuando este “guerrero” de alma noble se quebró en llanto cierto día en el que, patrullando una calle, vio a personas en situación de calle sin comida. Días después, sin pedir colaboración a nadie más que a su familia, tomó la decisión de llevarles un almuerzo. Lograron cocinar 80 platos.

Como esa actividad era una iniciativa privada, el sargento temía que los recursos económicos no le alcancen para que sea sostenible en el tiempo, así que recurrió a las redes sociales para conseguir apoyo. La respuesta fue mejor de la que esperaba: “Pudimos garantizar comida para todos los días”. Durante la cuarentena rígida, tenía 200 a 300 raciones diarias para los indigentes y las repartía no solo en la urbe, también “en puentes y barrios donde había gente en situación de calle”. Recibió el respaldo del Grupo de Apoyo Civil a la Policía (GACIP), Radio Patrullas 110, la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) y otros voluntarios. En total, hubo 3.000 beneficiarios.

Mientras transcurría la cuarentena, salieron a luz otras necesidades de la población, como víveres. Se organizó de la misma manera y entregó 2.500 paquetes hasta en Sipe Sipe.

Al advertir su nobleza, la gente recurría a él para notificarle todo, hasta la necesidad de atenciones médicas y él nunca negó ayuda. Convocó a un médico que se solidarizó con esa causa y juntos acudieron a las casas de enfermos con COVID. Durante la cuarentena rígida, visitaron al menos 300 domicilios.

El Día del Niño, cuando todos estaban confinados, promovió la entrega de 130 juguetes a pequeños.  Es más, organizó cumpleaños a niños que jamás habían tenido una actividad así, llevó a Paquito, payasos e, incluso, torta y caramelos. Todo lo consiguió gracias a la solidaridad de la población cochabambina, entre ellos Caleb Albarracín, Gary Quiroga, Fabiola Arrieta, la familia Omonte, Lilian Ferrufino, Gerardo Quiroga y Chichina Schutt.

Se abocó a todo, además de trabajar en el Área de Comunicación y Relaciones Públicas del Comando Departamental de la Policía, donde está hace varios años.

Consideró que Dios lo preparó para este momento y, aunque a vece sus hijos le reclaman por no permanecer en casa durante la pandemia, llegar, a veces, después de las 21:00 de la noche, y exponerse al virus; él habló con su familia y decidieron apoyar su nobleza.