Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 20 de mayo de 2024
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Río Rocha: contaminación a 500 metros de planta y líos sin resolver

En Bruno Moqo, como en otras zonas, las aguas en los afluentes están negras y con mal olor debido a la contaminación. Este líquido llega hasta la fuente que atraviesa el Eje.
David (de short) junto a sus compañeros tomando apuntes en Bruno Moqo, Tiquipaya./ NOÉ PORTUGAL
David (de short) junto a sus compañeros tomando apuntes en Bruno Moqo, Tiquipaya./ NOÉ PORTUGAL
Río Rocha: contaminación a 500 metros de planta y líos sin resolver

“¡Está contaminado! ¡Aquí no debe haber ni peces!”. David Arsenio Quispe, un niño de sexto de primaria de la unidad educativa Divino Niño, hizo estas exclamaciones como una reacción inmediata al llegar, junto a sus compañeros de curso y profesores, a la zona de Bruno Moqo, en Tiquipaya, donde el agua corre negra y maloliente en un afluente delgado.

Este punto está a unos 500 metros, como a cinco minutos caminando, de la planta de tratamiento de aguas residuales del Comité de Agua Potable y Alcantarillado Tiquipaya (Coapat) que, porque es pequeña colapsa y, a las aguas que libera por el afluente que llega a Bruno Moqo, se van sumando otros líquidos contaminantes de conexiones clandestinas.

Como parte de una actividad del proyecto de Gestión Integral del Agua en Cochabamba (GIAC) en el área Metropolitana, JICA, la Gobernación del departamento, la Unidad Coordinadora del Programa de Agua y Alcantarillado Periurbano (UCP-PAAP), las alcaldías de Tiquipaya y Sacaba y vecinos del Distrito 4 de Tiquipaya desarrollaron el monitoreo participativo de la calidad del agua del río Rocha ‘Conociendo la ruta del agua en mi cuenca’. El recorrido incluyó la visita a afluentes en Tiquipaya que llegan hasta el Rocha y una planta de tratamiento en Sacaba.

Participaron decenas de estudiantes de primaria de Divino Niño, y de secundaria, de la unidad educativa San Miguel, ambos de Tiquipaya, quienes conocieron las características del agua “limpia”, de la contaminada, el funcionamiento de plantas de tratamiento que colapsan y el avance en tecnología.

El agua Rocha atraviesa todo el Eje Metropolitano en Cochabamba, desde Sacaba (donde se le conoce como río Maylanco) hasta más allá de Sipe Sipe.

Takashi Nedachi mide la calidad del agua en la OTB El Frutillar, en Tiquipaya./ NOÉ PORTUGAL
Takashi Nedachi mide la calidad del agua en la OTB El Frutillar, en Tiquipaya./ NOÉ PORTUGAL

CRISTALINA

En K’otumayu, en la Organización Territorial de Base (OTB) El Frutillar, cuenca arriba en Tiquipaya, las aguas cristalinas expusieron cómo se ve el agua no contaminada o con niveles adecuados de oxígeno.

Takashi Nedachi, quien está a cargo de las mediciones de la calidad del agua, destacó que el monitoreo participativo permite involucrar en el tema a autoridades de la Gobernación, de alcaldías y la población.

“Es para conocer la situación real”.

El monitoreo participativo da oportunidad de ver, oler, tocar. Los estudiantes calificaron en cuadros sus percepciones sobre el líquido en diferentes puntos.

PLANTA COLAPSADA

En el municipio de Tiquipaya tienen una sola planta de tratamiento de aguas residuales, el tanque Imhoff.

“¡Desde aquí huele!”. “¡Es agua turbia!”. Los niños manifestaron estas percepciones al ingresar a esta planta.

El administrador de Coapat, Erick Rojas, explicó que cuando crece la población aumentan las necesidades y, en este ca caso, también deben hacerlo las infraestructuras.

“Hay proyectos para emplazar en Tiquipaya, de mayor dimensión y que hagan un tratamiento más efectivo”, recordó.

Explicó que esta es la primera planta que hubo en Tiquipaya y que continúa siendo la única.

“Este tanque es de 1988 y realiza un tratamiento primario, cuando las nuevas planats ya exigen hasta un tratamiento terciario”.

El tanque, por la expansión poblacional, ya queda incluso en medio de área urbanizada.

Recibe entre 15 y 17 litros por segundo de aguas residuales de cinco OTB del Casco Viejo de Tiquipaya (donde hay unas 1700 familias, 9.800 personas); otras OTB descargan sus aguas residuales hacia Semapa, bajo convenios.

El agua tratada con eficiencia del 90% en la planta Pucara de Sacaba./ NOÉ PORTUGAL
El agua tratada con eficiencia del 90% en la planta Pucara de Sacaba./ NOÉ PORTUGAL

EN LAS AGUAS OSCURAS

En Bruno Moqo, a tan solo medio kilómetro de la planta Imhoff, el riachuelo lleva líquidos oscuros, desagradables.

“¡Miren, una lechuga!”. En realidad, era una planta de perejil que incluía raíces y que pasó flotando por las aguas contaminadas. David y sus compañeros observaron cada detalle en el lugar, que es urbano, pero mantiene actividad agrícola, y hay quienes utilizan ese líquido para el riego.

“¿Qué es eso?”, preguntó otra vez David, cuando vio pasar un trapo. Los técnicos del proyecto GIAC explicaron que es “la basura que la gente echa a los ríos” y hasta a las conexiones de alcantarillado, y que eso no se tiene que hacer.

Nedachi conversó con los niños, reflexionando sobre en incremento de contaminación en las zonas donde hay más población.

En Bruno Moqo, las aguas contaminadas son fruto del rebalse del tanque Imhoff más las conexiones clandestinas.

Este afluente lleva ese líquido hasta el río Rocha.

EFICIENCIA DEL 90%

La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Pucara, en Sacaba, se encuentra en plena etapa de estabilización de sus módulos.

El operador de la Planta Pucara, Rodrigo Zurita, detalló el funcionamiento desde el pretratamiento hasta obtener agua apta para el riego de cultivos.

Los niños tomaron apuntes en sus cuadernos, incluyendo palabras que veían escritas en murales: “Clarificado”, “filtro percolador”, “quemador de biogás”. El proceso les fue explicado de manera sencilla y realizando un recorrido. Les hablaron sobre la responsabilidad de no echar residuos sólidos grandes en los sistemas de alcantarillado, donde encuentran telas, pañales desechables, palos de escoba y hasta animales muertos, lo que no debe ocurrir.

Conocieron los sistemas de descontaminación anaerobios y aerobios.

El supervisor externo planta Pucara, Augusto Chavarría, describió que el tratamiento permite una eficiencia del 90%; es decir, agua apta para el riego. En la última parte del recorrido, llenó un vaso con agua del tanque y la acercó a sus narices: ya no tenía olor.

Dijo que en ese punto se garantiza tratamiento del agua “hacia arriba”, hacia Sacaba. Sin embargo, reconoció que resta trabajar en la zona de El Abra y más allá.

En Pucara reciben entre 60 y 65 litros de agua por segundo para tratar. El agua tratada se envía al río Rocha.

La planta de tratamiento Imhoff, en Tiquipaya./ NOÉ PORTUGAL
La planta de tratamiento Imhoff, en Tiquipaya./ NOÉ PORTUGAL

LO QUE LOS ADULTOS NO RESUELVEN

Los estudiantes hicieron decenas de preguntas durante la jornada, desde dónde quedan las grasas y los aceites (que en la planta se separan al principio y luego del proceso se desechan en el relleno sanitario) hasta los temas que los adultos no pueden resolver y se generan conflictos.

“¿Por qué no podemos tener una planta como esta en Tiquipaya?”, preguntó una de las niñas luego de conocer la planta de Pucara en Sacaba.

Los técnicos explicaron que el tema requiere recursos económicos y que demanda el compromiso de la población.

“Creo que han peleado contra Colcapirhua por esa planta”, acotó David, recordando los conflictos sociales por la implementación de una nueva planta de tratamiento de aguas servidas en Tiquipaya.

Los presentes reflexionaron sobre el tema y sobre la importancia de que se encuentren salidas que beneficien a las poblaciones.

DESDE LA LLEGADA

"Yo vivo en La Paz. Cuando llego al aeropuerto en Cochabamba, hay un olor fuerte que viene del río. Eso no puede seguir". El director de JICA en Bolivia, Keisuke Ito, describe que, aunque demandaría mucho tiempo, es posible "salvar" el río Rocha, como ya lo hicieron hace más de dos décadas con afluentes contaminados en Japón.

Enfocados en el tema de agua y medio ambiente, JICA trabaja con la Gobernación en pro del río Rocha.

“Contaminar es muy fácil, pero recuperar cuesta 20 a 30 años y el costo es alto”, dijo Ito, quien haciendo una analogía con su país explicó que la contaminación en los ríos urbanos aumentó por el crecimiento económico e industrialización.

En la actualidad, los ríos que hace décadas estaban como el Rocha en Japón, tienen peces y permite la actividad incluso recreativa de sus habitantes. Conjugaron, entre otros, la tecnología y la responsabilidad.

El coordinador de voluntarios de JICA, Kotaro Mizoguchi, resaltó el trabajo que JICA realiza en el país, desde 1978, con cooperación financiera.

El Director del JICA en Bolivia explicó que, en torno al Rocha, comparten experiencia y conocimiento. En la fase 1 establecieron una plataforma con la Gobernación y las alcaldías. “Es importante la participación de otros actores, ONG (organizaciones no gubernamentales), universidades, para hacer esfuerzos de manera conjunta”.

Prevén el diseño de un proyecto para la segunda fase.

“La cooperación de JICA es solo una parte, lo importante es la iniciativa de actores bolivianos, cochabambinos, para mejorar la cuenca del río Rocha”.