Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 28 de enero de 2020
  • Actualizado 18:13

Los quillacolleños sienten que les gana la apatía y la ciudad se estanca

Una vista de la Alcaldía de Quillacollo/ALCALDÍA DE QUILLACOLLO
Una vista de la Alcaldía de Quillacollo/ALCALDÍA DE QUILLACOLLO
Los quillacolleños sienten que les gana la apatía y la ciudad se estanca

Apáticos, pasivos, indiferentes, aletargados, así se perciben algunos vecinos de Quillacollo ante la crisis municipal que viven hace tiempo. Mientras, están conscientes que la ciudad no avanza y que los problemas no se resuelven. 

Sobre sus instituciones, coinciden en que el Control Social no ejerce su función y que los cívicos actúan según sus intereses.

Eva N., ama de casa, piensa que ninguno de los alcaldes hizo nada bueno. “Son muy corruptos, ninguno para rescatar. Entran por su interés personal, no tienen interés en el pueblo. Los cívicos no hacen nada, ni se les escucha”.

Calles en mal estado, falta de parques, basura, falta de mercados son los problemas que percibe. Fermín, un campesino de Marquina, agregó a la lista de problemas los loteamientos, alcantarillado obsoleto y falta de ductos para el agua de Misicuni.

“No han hecho nada, ni para el campo ni la ciudad. Dicen que Mérida era el peor, pero después que salió, no dejaron trabajar a nadie. No puede ser que todo sea cuoteo y la gente no dice nada”.

Un vecino que pidió ser citado como Flores Huerta dijo que en el Concejo “se dedican a cuotearse pegas y cobrar diezmo”. Hizo notar que se conoce que la ejecución financiera no llegó ni al 50%.

Además de los problemas cotidianos, manifestó que la calidad de vida no mejoró en Quillacollo y que no hay apoyo a la pequeña empresa, “pero nadie dice nada y así seguimos”.

Un profesor jubilado y exdirigente vecinal afirmó que la apatía permite que se “manosee” a la ciudad. “Entra uno y otro ambicioso y el pueblo sigue en su letargo. Deberían meter a la cárcel a todos para sentar precedente porque esto va a seguir”.

Otro vecino que se identificó como economista reclamó por la falta de planificación orientada al desarrollo económico y la escasa proyección. “Somos muy contemplativos, hay apatía, indiferencia”.

Richard Baptista, presidente de Control Social, manifestó que ven “con mucha preocupación” los cambios y el estancamiento del municipio.

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad