Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 24 de febrero de 2021
  • Actualizado 13:45

Dos propuestas de infraestructura sanitaria son ignoradas hace meses

Los proyectos fueron presentados a autoridades municipales,  departamentales  y nacionales entre marzo y abril, al inicio de la emergencia sanitaria. Las obras demandan 25 a 30 días.
Una imagen referencial de un centro de aislamiento en los pabellones de Feicobol.
Una imagen referencial de un centro de aislamiento en los pabellones de Feicobol.
Dos propuestas de infraestructura sanitaria son ignoradas hace meses

“Gracias, pero no será necesario”, esa fue la respuesta del responsable de la Unidad Calidad de Servicios del Servicio Departamental de Salud (SEDES), el 7 de abril, luego de que representantes del Colegio de Arquitectos le explicaron una propuesta para construir infraestructura sanitaria de emergencia, ante el inminente colapso del sistema de salud por el coronavirus. Hace unos 70 días, el arquitecto Jhonny Antezana envió su propuesta a autoridades locales y nacionales para construir módulos de terapia intensiva o de aislamiento a partir de contenedores para transporte de carga y tampoco tuvo eco. Meses después, Cochabamba no tiene dónde albergar pacientes y hay varios que murieron en la calle por falta de espacio para darles atención médica.

Javier Molina, presidente de la Sociedad de Estudios Urbanos Regionales del Colegio de Arquitectos de Cochabamba, dijo que la propuesta también fue presentada a la Alcaldía de Cochabamba, a la Gobernación, a la Asamblea Legislativa Departamental y al Sindicato de Ramas Médicas y Afines (Sirmes), solo esta última organización manifestó interés.

Explicó que para elaborar el proyecto se analizaron tres opciones para emplazar un área de aislamiento para pacientes por COVID-19: el campo ferial de Alalay, algunos hoteles de la ciudad y la Villa Sudamericana. Los hoteles fueron descartados porque no cumplían requisitos como ascensores y pasillos grandes donde quepan camillas ni tenían varias puertas de ingreso, necesarias para hacer triaje de pacientes y la Villa Sudamericana, porque no tiene red de agua y se abastece por cisternas.

Por eso la propuesta se desarrolló en función al campo ferial de Alalay, tomando como modelo las acciones de la Alcaldía de Bogotá (Colombia) que habilitó su espacio ferial Colferias, pero sobre todo debido a que es una infraestructura de la ciudad y que fue desarrollada para soportar remodelaciones constantes, que es lo que hacen cada año las empresas en sus stands. Además, los pabellones son planos y abiertos.

El proyecto prevé tres ingresos: uno para pacientes, otro para médicos y otro para la circulación de desechos y materiales contaminantes. El área para pacientes, que es la zona contaminada, estaría aislada del área para personal de salud, pero conectada por un espacio para seguir protocolos de desinfección. La implementación puede ser por etapas y depende de los recursos de los que se disponga. Inicialmente, fue pensada para albergar a 300 pacientes y demoraría un mes, pero Molina asegura que se puede hacer reajustes y empezar adecuando un pabellón. 

El presidente de la Fundación Feicobol, Aldo Vacaflores, reiteró ayer su propuesta de colaborar en la instalación de este centro e incluso cubriendo ciertos costos. El planteamiento fue hecho a las autoridades hace dos meses y no obtuvo respuesta.

CON CONTENEDORES Unidades móviles de terapia intensiva Yanapa, es el nombre del anteproyecto presentado por Antezana, junto a su colaborador Cristhian Yucra, que plantea usar contenedores de carga acondicionados que puedan trasladarse donde se requiera.

Un contenedor marítimo metálico de 2.44 por 6.06 metros y 2.42 metros de altura es la unidad básica de la propuesta del conjunto sanitario que puede crecer a requerimiento. Cada unidad puede albergar una a dos camas, pero la capacidad total dependerá de los requerimientos de la entidad contratante. El modelo presentado es para 16 camas y puede ampliarse cuantas veces sea necesario.

Los contenedores están organizados a partir de un pasillo de circulación técnica y conforman un pequeño complejo de unidades móviles de terapia intensiva, un centro de aislamiento u otras denominaciones que se adecuen a la demanda técnico-sanitaria.

A la estructura metálica se adhieren elementos prefabricados en seco para pisos, muros y cielo falso, sujetos a tratamiento para la limpieza y desinfección. Las instalaciones de agua, sanitarias y especiales (termodinámicas) se pueden realizar de manera interna o externa. Para el área rural, se utilizan placas fotovoltaicas para proveer agua caliente, tanques superiores de agua y sistemas de tratamiento de líquidos y sólidos. La provisión de energía eléctrica continua para los equipos es a través de generadores. Prevé sistemas naturales y mecánicos, no contaminantes, de iluminación, asoleamiento y ventilación en baños, pasillos y servicios. El personal médico puede contar, si se desea, con servicio de cocina, comedor y baño.

Una unidad para 16 camas puede estar lista en 25 días y el costo está sujeto a las necesidades del contratante. Antezana explicó que optó por unidades móviles para ubicarlas cerca a los hospitales centinela y que el personal de salud pueda desplazarse con rapidez, considerando la escasez de especialistas para atender casos COVID-19.

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