Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 05 de abril de 2020
  • Actualizado 15:07

Propuesta de aislador biológico para desinfección de personas busca apoyo

Diseño del aislador biológico. FRANCO RAMOS
Diseño del aislador biológico. FRANCO RAMOS
Propuesta de aislador biológico para desinfección de personas busca apoyo

ABI-M4 es el nombre con el que el ingeniero civil Franco Ramos Requena bautizó al Aislador Biológico Integrado que concibió como un método de desinfección para personas. La idea surgió ante la emergencia sanitaria por el coronavirus y la necesidad de sanitizar el cuerpo luego de estar en exteriores, donde se corre peligro de contagio

Contó que la idea surgió hace tiempo, cuando vio en una fábrica una cabina en la que había ventiladores y el personal la usaba para desinfectarse. El producto que plantea está diseñado para ensamblarse por piezas, “como un Lego”, y puede hacerse de dos materiales: paneles de poliestireno (plastoformo) o de poliuretano (que es una espuma más densa), revestido con placas de aluminio para que sea más rígido. Está equipado con un sistema eléctrico para activar los aspersores que rocían el desinfectante sobre el individuo.

Para la desinfección propone dos elementos: una mezcla de alcohol con amonio cuaternario o alcohol al 70%, el proceso tarda seis minutos. Ambos son accesibles y económicos, dijo, pero en el primer caso la sustancia no es efectiva con todos los patógenos y en el segundo la desinfección tiene 99.6% de efectividad. El diseño fue hecho colaborativamente con ingenieros mecatrónicos y los sanitizadores fueron probados con profesionales químicos. La propuesta es perfectible, es por eso que se compartió en Open Source COVID19 Bolivia, una comunidad creada a través de Facebook para ofrecer soluciones sanitarias u otras ante la pandemia del coronavirus.

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Hay tres versiones, una individual para usarla al entrar a la casa o el departamento que mide 1 metro de ancho por 1.80 de alto, otra para usar en supermercados y aeropuertos que mide 2 metros cuadrados y una más que mide 8 metros de ancho por 2 de alto y está diseñada para usarse en grandes mercados y zonas fronterizas porque caben hasta seis personas. El costo varía entre 2.000 y 6.000 bolivianos, según el tamaño.

“No requiere mano de obra calificada y se ensambla con tornillos, armarlo no toma más de 30 minutos y es fácil de transportar”, aseguró. El objetivo es encontrar el financiamiento para instalar un lugar donde se puedan producir los juegos armables en serie, Ramos aseguró que solo se precisa un tinglado con espacio suficiente para poder cortar y armar las piezas.

A través de un colaborador, hicieron contacto con la Unifranz, que pidió un informe detallado para analizar si puede colaborar para conseguir financiamiento.

Para sugerencias, contactarse al 769-89009.