Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 31 de octubre de 2020
  • Actualizado 15:43

Presión sobre el Tunari crece en cuarentena; guardaparques pagan la gasolina para patrullar

Una construcción ilegal encontrada en el Parque Tunari el 1 de mayo. SERNAP
Una construcción ilegal encontrada en el Parque Tunari el 1 de mayo. SERNAP
Presión sobre el Tunari crece en cuarentena; guardaparques pagan la gasolina para patrullar

Antes de la cuarentena por la COVID-19, los guardaparques atendían unas 15 contravenciones al mes contra el Parque Nacional Tunari (PNT) en patrullajes por los cinco municipios que lo involucran, pero solo durante el mes de abril, en medio de la emergencia sanitaria, atendieron 20 casos en solo dos municipios, informó el director departamental del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), Alberto Terrazas. Las presiones crecen, pero los guardas están desprotegidos sin material de bioseguridad y pagan con su dinero la gasolina porque no reciben desembolsos para insumos. 

Terrazas explicó que en marzo, en los municipios de Sacaba, Cercado, Tiquipaya, Quillacollo y Vinto, hubo dos intervenciones a construcciones ilegales en dos municipios. Pero en abril, en medio de la cuarentena y patrullando con la mitad del personal solo en Sacaba y Cercado (los municipios más confictivos), atendieron 20 casos. En Sacaba, el Sernap intervino en cinco construcciones ilegales, avasallamientos y fraccionamiento de tierras en El Mirador, Florida Norte, Retamas y Pacata Alta Wara Wara, donde se ejecutaron obras sin autorización municipal ni licencia ambiental. También hubo casos en Sapanani, Pajcha Wasa y Suyko Pujllu. Suman 12 intervenciones y en uno de los casos está involucrado un subalcalde.

Se entregaron notificaciones y los procesos iniciarán una vez que se retomen las actividades.

En Cercado, atendieron cuatro casos de construcciones ilegales y en uno de los más recientes (en la franja de seguridad del río Pintu Mayu) encontraron a los albañiles in fraganti, quienes huyeron al verse descubiertos. También hubo dos intervenciones a talas ilegales y otras dos a fraccionamiento de tierras en Wara Wara y Taquiña.

Terrazas dijo que el trabajo es más complicado durante la cuarentena. Los guardaparques están expuestos al contagio del coronavirus porque no tienen presupuesto para material de bioseguridad, tampoco hay desembolsos para combustible porque el Gobierno prioriza las necesidades del sector salud. “Estamos haciendo lo posible para conseguir gasolina, compramos con nuestros recursos. (…) Conseguimos barbijos de donación de Tunari sin Fuego y del Grupo GEOS, pero eso ya se va a terminar, no tenemos alcohol en gel ni jabon”.

Los recursos merman, pero el peligro para el Tunari aumenta. Terrazas recibió la instrucción de trabajar con la mitad de los guardaparques (cuatro), pero desde el 1 de mayo resolvió convocar a los ocho a patrullar porque “hemos visto que la gente quiere aprovecharse”.

Lamentó la Policía no colabora al 100%, pues solo algunos oficiales conocen la actividad del Sernap y la importancia del área protegida. Considera importante fortalecer al personal de la Policía Forestal y Preservación del Medioambiente (Pofoma) para que pueda apoyar al Sernap.