Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 18 de mayo de 2021
  • Actualizado 19:24

Pese a la falta de estudiantes, más de una treintena de canes trabajan como guardianes de la UMSS

Estos simpáticos animales, por diversas razones, terminaron viviendo en el campus de la UMSS y, en retribución, los 32 canes resguardan los ambientes del campus académico.
Simón, líder de los canes guardianes de la Universidad Mayor de San Simón (i) junto a otros integrantes de la manada de vigilantes peludos. Marcelo Sandoval
Simón, líder de los canes guardianes de la Universidad Mayor de San Simón (i) junto a otros integrantes de la manada de vigilantes peludos. Marcelo Sandoval
Pese a la falta de estudiantes, más de una treintena de canes trabajan como guardianes de la UMSS

A pesar de la poca concurrencia de estudiantes en el campus central de la Universidad Mayor de San Simón, más de una treintena de canes han convertido el recinto académico en su pequeño paraíso y lo retribuyen resguardando sus alrededores. Ellos, junto con los guardias, han entablado una relación laboral y de cariño y afecto.

A lo largo de los años, estos simpáticos animales han llegado a formar parte de la institución y han sido acogidos por el personal de seguridad, quienes los cuidaron y adiestraron para convertirse en guardianes de la UMSS.

El jefe de vigilancia de la institución, Félix Herrera, comentó a OPINIÓN que, en la mayoría de los casos, los canes fueron dejados en la universidad por personas externas a la misma y que los guardias, al percatarse de aquello, decidieron adoptarlos. Sin embargo, Herrera resalta que la universidad no busca adoptar otros animales.

“Las personas venían y los dejaban, ellos (los perros), como se quedan desorientados, no saben a dónde ir y en esos casos nosotros no los íbamos a dejar en la calle, algunas veces tratamos de que los adopten y si no se puede y ellos logran encajar con el grupo se terminan quedando, son alrededor de 30 canes que existen en el campus central”, explica Herrera.

En total, tomando en cuenta las unidades desconcentradas de la universidad, como Agronomía, Medicina y otros, son más de 100 canes que viven y dependen de esta institución.

SIMÓN Y LA MEDALLA DEL CONSEJO

Simón, un perro que nació en la universidad y que fue bautizado en honor a la misma, se convirtió en el primer can en la historia del campus académico en recibir la medalla de reconocimiento del Consejo Universitario por 10 años de servicio a la institución.

“Simón” es uno de los canes más antiguos, todos los días descansa en la entrada principal de la calle Jordán y los universitarios que acuden al lugar se sorprenden al ver lo grande y bien alimentado que está, como comenta Herrera, “es nuestro regalón”.

Simon UMSS copy

Este simpático animal es el líder de una manada extensa, de más de 30 canes. Algunos de sus nombres son: Clarita, Negra, Keyla, Muñeca (hermana de Simón), Coqui, Dulce, Odín, Buddy, Sandor (el más bravo) y Tomás, entre varios otros.

NO ES UN REFUGIO

Gladys Candia, funcionaria de seguridad y encargada de los canes, recalca con énfasis que la universidad no es un refugio de perros y que cada animal ganó su lugar en la manada, por lo que intentar traer a otro canino arriesgaría la comodidad de quienes ya lograron establecerse.

“Nos da mucha lástima cuando viene un can nuevo o cuando algún perrito quiere entrar, los de la manada lo rechazan, porque ellos ya se conocen y no quieren aceptar a un integrante nuevo, los que están se ganaron su lugar y actualmente estamos con sobrepoblación en la universidad”, explica Candia.

Gladys Candia inició su trabajo como voluntaria en 2013 en la fundación Estar Mejor. En aquella oportunidad se dedicaron a esterilizar a todos los canes de la universidad. Ella se encariñó con los peludos y decidió dedicar su tiempo al cuidado íntegro de los animales del lugar.

Tiempo después, la universidad contrató a Candia y actualmente ella cumple funciones de seguridad y cuidado de los canes.

PUESTOS DE TRABAJO

Todos los integrantes de la manada de canes que habitan en la UMSS cumplen una función como guardias de seguridad, cada uno de ellos tiene un sector específico que le corresponde para vigilar.

Los perros se dividen por facultad y sector, existen canes que vigilan la facultad de Tecnología, otros Economía, Deportes, etc. Cada jornada laboral inicia al finalizar la tarde y concluye al amanecer, por lo que en la noche y madrugada la universidad está bien resguardada.

En más de una oportunidad los canes han protegido las instalaciones del lugar y han evitado robos o actos ilícitos. Candia cuenta que Simón, el regalón de todos, atrapó en varias ocasiones a ladrones y alertó a los guardias. “Una vez agarró a un cleferito que intentaba robar una bomba de agua”, comentó Candia.

Herrera, por su parte, recordó que una vez uno de los canes mordió a un estudiante que había golpeado a su pareja en inmediaciones del gimnasio de la universidad, entre otras anécdotas en la que los peludos defendieron a la institución y quienes forman parte de la misma.

Como institución, la administración de la UMSS retribuye a estos canes su servicio con un hábitat propio, que son los caniles en el sector de deportes, comida y alimento balanceado que forma parte del Plan Operativo Anual, un certificado de nacimiento que expone la fecha de ingreso del animal, su nombre, número de identificación, puesto de trabajo, etc.