Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 03 de julio de 2022
  • Actualizado 00:25

EL PROMEDIO DE CUPOS DIARIOS ES DE 300 PARA LOS PEDIATRAS Y LOS SUBESPECIALISTAS. CERCA DE 40 PACIENTES SE QUEDARON AYER SIN ESPACIO EN EL PRIMER TURNO.

Padres e hijos duermen en puertas del hospital por una ficha

Padres e hijos duermen en puertas del hospital por una ficha



Las frías aceras de cemento se convierten en improvisadas camas. Los padres junto a sus niños se acomodan en el piso respetando el lugar de llegada. Se observa un sinfín de frazadas y edredones usados para combatir el frío que ya se siente y que, a esa hora de la madrugada, llega a los 8 grados.

Este es el escenario que se vive en el Hospital del Niño Manuel Ascencio Villarroel donde los pacientes se disputan por una de las 300 fichas disponibles cada día. El próximo mes, la espera será más dura pues la temperatura descenderá a los 0 grados. A pesar de las inclemencias del tiempo, el drama será el mismo porque el Manuel Ascencio Villarroel es el único hospital de tercer nivel de Cochabamba, donde acuden niños de las provincias y de otros departamentos.

A las seis de la mañana los niños son despertados y las “camas” se reducen a pequeños equipajes. Comienza a aclarar el día y es la hora en que se abre la vidriera del centro. Es el momento esperado por horas. Comienza la entrega de fichas, pero no todos logran un cupo, cerca de 40 tendrán que regresar hoy a "pelear" por un espacio disponible.

Susana Jiménez llegó de Oruro el martes a las diez de la noche con sus dos hijas de cuatro y un año y se fue directamente al hospital para conseguir uno de los ocho espacios disponibles para el neurocirujano. De otra manera, corría el riesgo de no conseguir cupo.

La madre no tiene más alternativa que viajar cerca de 200 kilómetros en busca de un especialista que no hay en el hospital de su ciudad. Para ella, es imposible pagar un médico particular y costear los estudios y medicación. El sacrificio de Susana es recompensado con la ficha número uno en la lista del neurocirujano.

Juana Pérez no tiene la misma suerte porque su bebé de un mes no logra ser atendido por la oftalmóloga. Es la segunda vez que la mujer madruga por un espacio.

En la primera oportunidad, llegó el día equivocado porque la especialista solo atiende consulta externa tres días a la semana, lunes, miércoles y viernes.

Juana está preocupada porque su niño lagrimea mucho y le han recomendado que sea el oftalmólogo quien lo revise. La mujer vive en el barrio Primero Mayo, en la zona sur y pasa vicisitudes para encontrar movilidad en las madrugadas. Debe acudir a algún vecino para que la lleve al hospital. Pero no hay más alternativa que regresar mañana, aún más temprano.

La mayoría de los casos son referidos de los centros de salud o de hospitales de segundo nivel. Es el caso de la familia Siles que llegó desde Villa Tunari para consultar con el traumatólogo. Su hija mayor tiene problemas en los pies. No logra caminar recto y se tropieza constantemente.

A la odisea de lograr una plaza, se suman la larga espera para la atención en consulta externa. A pesar de que Dayana Escobar logró la ficha uno, de las cinco que distribuyeron ayer para oftalmología, continúa en la sala de espera hasta las 9.30.

Viven en Parotani y debe despertar a su hijo a las tres de la madrugada para venir a la ciudad. El niño de un año tiene un problema serio, padece toxoplasmosis ocular (una infección de las capas internas del ojo producida por un parásito) y necesita el control de la especialista. Recuerda que el día que le sometieron a un examen de tomografía esperaron hasta las 5.30 de la tarde. Ese día su bebé no comió nada.

4 Horas 

Los paciente aguardan un promedio de cuatro horas en la puerta del hospital hasta que el centro se abra. La entrega de las fichas es manual y los pacientes deben contar con la orden de referencia de un centro de salud o de un hospital de segundo nivel.

Especialidades más demandadas 

Son once las especialidades más demandadas en el Hospital del Niño Manuel Ascencio Villarroel. Se trata de cardiología, traumatología, cirugía, oftalmología, infectología, neurocirugía, neurología, cirugía plástica, neumología, otorrinolaringología y nefrología.

Los espacios más difíciles de conseguir son para el cardiólogo porque solo hay cupo para seis pacientes. El director del hospital Uriel Ferrufino explica que los médicos también deben atender las salas de internación, de la Unidad realizar procedimientos quirúrgicos. Dice que en los niños hay elevado índice de problemas del corazón que derivan en operaciones. Para neurocirugía hay ocho espacios y para nefrología, seis.

Los traumatólogos, por ejemplo, atienden a 62 pacientes al día, en tres turnos, por la elevada demanda.

Los neumólogos ven a 20 enfermos, también en tres turnos.

El Manuel Ascencio Villarroel es el único hospital del país que cuenta con 39 subespecialistas, pero funciona en condiciones de incomodidad.

Datos

Desinformación

Uno de los principales problemas en el Hospital Manuel Ascencio Villarroel es la falta de información. No figura la lista de los médicos ni los días de servicio ni las horas de atención médica.

Muchos pacientes esperan largas horas y cuando llegan al mostrador se enteran que ese día no atiende el médico.

Consultorios

Los médicos atienden en áreas improvisadas porque no hay espacio en el hospital. La especialista en inmunología ocupa un espacio destinado a la admisión de los niños, donde se registraban su datos, peso y talla y la oftalmóloga ocupa el depósito habilitado como oficina.

Inquilinos

El pediátrico funciona alojado en la maternidad Germán Urquidi y no hay posibilidad de ampliación por su condición de inquilino. El director Uriel Ferrufino protesta porque Cochabamba es el único departamento del país donde no hay infraestructura propia.

Incomodidad

Las unidades de infectología y nefrología, por ejemplo, funcionan en la misma área de internación, aunque deberían estar aisladas.