Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 18 de mayo de 2021
  • Actualizado 19:57

Una niña pasa clases en la calle y ayuda a su madre enferma a vender tucumanas

Maricela, la niña de 9 años, sueña con llevar a su madre al exterior y sabe que la única forma de lograr esa promesa es estudiando.
Maricela pasa clases en la acera de una calle en el centro de la ciudad.  (Alejandro Orellana)
Maricela pasa clases en la acera de una calle en el centro de la ciudad. (Alejandro Orellana)
Una niña pasa clases en la calle y ayuda a su madre enferma a vender tucumanas

Una niña de 9 años, que parece esconderse entre los grandes edificios del centro de la ciudad y los ruidos infernales de los vehículos en una avenida principal, pasa clases en una calle porque ayuda a su madre enferma a vender tucumanas.

Maricela, como su mamá le llama con cariño, no lleva uniforme escolar, pero lleva un mandil que luce orgullosa y que le sirve para instalar el puesto de venta de tucumanas.

Querer es poder, sus ganas de formación están intactas, y hoy improvisó una mesa en la acera de una calle para participar online de sus actividades escolares.

Doña María, quien tiene varias enfermedades y forma parte de las personas con capacidades diferentes, vende tucumanas con entusiasmo y esperanza. No quiere volver a la época de la cuarentena, cuando las calles estaban vacías y comercializar productos estaba prohibido.

Como si quisiera decir que no tiene familiares o amigos, doña María indica que la gente ajena es muy buena y que Cochabamba ha respondido a su “discapacidad” con mucha solidaridad.

Maricela, la niña de 9 años, sueña con llevar a su madre al exterior y sabe que la única forma de lograr esa promesa es estudiando.

Su mesa está a lado de una pared de vidrio de un banco y compra megas para conectarse a las clases virtuales.

“Hoy tuve clases de Educación Física y Tecnología…. (A los niños de su edad) que valoren las cosas que tienen, que estudien y sean algo en la vida… para salir adelante”, dice Maricela a tiempo de mostrar sus tareas y su celular, con el que pasa clases virtuales.

Maricela es alumna regular de la Unidad Educativa Daniel Salamanca y como miles de niños en esta ciudad se da modos para seguir con sus actividades educativas, pese a las limitaciones. Estudiar y soñar, es posible.