Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 18 de septiembre de 2020
  • Actualizado 13:02

Nada pudo contra la enfermera Lola, ni el virus

En cuarentena rígida, caminó varios kilómetros para llegar a su trabajo.

La enfermera Lola Flores en su casa ubicada al sur del municipio.    Dico SolÍs
La enfermera Lola Flores en su casa ubicada al sur del municipio. Dico SolÍs
Nada pudo contra la enfermera Lola, ni el virus

Ella es una combatiente del COVID, con todas las de la ley. Fue operada del corazón hace un poco más de dos años, bordea la tercera edad, no tiene los medios para llegar hasta su fuente laboral y se contagió con coronavirus. A pesar de todo, la enfermera Lola Flores Veizaga demuestra día a día que nada, ni siquiera el virus, es más fuerte que su vocación por ayudar a la gente.

A lo largo de los 26 años que trabaja como enfermera en un establecimiento de salud privado de Cochabamba, jamás le tocó enfrentar una situación como esta. Estos casi seis meses de pandemia vio a mucha gente morir en sus brazos, a pesar de que ella lo entregó todo o, tal vez, más. Desde mayo, trabaja hasta 24 horas continuas, debido a que muchos de sus colegas “cayeron”, a pesar de que aplicaron todas las medidas de bioseguridad. Y, aunque intentaron reponer las bajas, “nadie quiere trabajar exponiendo su vida”.

A principios del brote de coronavirus, muchos de sus colegas dieron un paso a un costado, pero ella permaneció firme, a sabiendas de que contagiarse, en su caso, podría conducirla a la muerte.

En época de cuarentena rígida, en su fuente de trabajo no le proporcionaron servicio de transporte para recogerla y llevarla a su casa, que está enclavada muy al sur del municipio. Caminaba varios kilómetros y, cuando ya no podía más, hacía parar una moto para que la acerque.

Fueron días duros y se pusieron peores hace poco, cuando le dieron la noticia de que dio positivo a coronavirus. Ya transcurrió casi un mes y aún está conteniendo los síntomas en su casa, aislada.

Espera reponerse pronto para volver a enfrentar la pandemia, desde la primera línea y a riesgo de vida.

Su familia, de que ella es sostén, es su inspiración para seguir adelante. Sus tres hijos y sus tres nietos, uno de ellos tiene apenas unos meses de edad, saben que están expuestos al virus indirectamente, pero continúan apoyándola porque saben que “mamá Lola” tiene un rol protagónico en esta lucha por salvar a la humanidad.