Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de septiembre de 2021
  • Actualizado 14:33

ES UNA INICIATIVA PRIVADA DE HERNÁN CÁMARA

Museo Histórico de Colcapirhua guarda 8.320 piezas valiosas

Hay restos petrificados de dinosaurios, de meteoritos, piezas de labranza, vitrolas y armas, entre otros.
Parte de la pinacoteca del Museo Histórico.   FOTOS- JORGE FERNÁNDEZ B.
Parte de la pinacoteca del Museo Histórico. FOTOS- JORGE FERNÁNDEZ B.
Museo Histórico de Colcapirhua guarda 8.320 piezas valiosas

Hernán Cámara Verduguez, de 81 años, tiene el deseo vehemente de conservar la historia y el arte del país, y con ese fin invierte casi todos sus recursos económicos para adquirir restos paleontológicos, piezas arqueológicas, tejidos antiguos, meteoritos, huesos petrificados de dinosaurios, vitrolas antiquísimas, monolitos y obras de arte coloniales y contemporáneas de destacados pintores.

Su casa, ubicada en la acera norte de la plaza principal 15 de Abril del municipio de Colcapirhua, conserva 8.320 piezas, de todo tamaño, las cuales forman parte de uno de los museos privados más grandes y completos del país.

Inicialmente, a este espacio le colocaron el nombre de Museo Arqueológico, pero con la adquisición de más piezas, lo cambiaron a Museo Histórico Hernán Cámara.

Cámara rememora que a este museo llegaron no solo personajes importantes de la política boliviana, sino también investigadores de países como México, Estados Unidos y Alemania, entre otros, quienes se quedaron estudiando su colección hasta por cinco días.

Exhorta a las personas que les gusta conocer la historia de la humanidad visitar este museo, una vez que pasen los riesgos de la pandemia, en el que se puede observar, según sus palabras, el pasado en el presente “y Dios quiera, en el futuro”.

Cámara aprovechó los días de confinamiento por la pandemia para organizar de mejor manera las piezas que tiene en su museo y elaborar un inventario con el fin de conocer, con precisión, cuántas tiene.

Lo único que lamenta es que, cuando “ya no esté aquí”, lo más probable es que nadie continúe su legado, porque ni sus hijos ni sus nietos sienten interés de seguir sus pasos o de conservar este museo.

Militar jubilado, Cámara nació en 1940 en el municipio de Colcapirhua, en la casa que actualmente ocupa su museo, en la acera norte de la plaza principal.

Sus padres le dejaron, como legado, una pequeña colección con piezas arqueológicas que, con el paso del tiempo, él fue enriqueciendo.

Asegura que ha dedicado casi toda su vida a coleccionar piezas históricas para el museo (unos 65 años), tiempo durante el cual se encargó, y sigue haciéndolo, de recuperar piezas arqueológicas y de otro valor histórico.

Para conocer medianamente la historia y características de las piezas que se encuentran en este museo se necesita de por lo menos cuatro horas, en las que el propietario va explicando a detalle cada sección.

Cuando un visitante llega hasta este museo, Hernán no repara en el tiempo para explicar los detalles de cada objeto, su antigüedad, procedencia y cómo logró adquirirla.

Algunas piezas son tan antiguas que, según sus cálculos, son de 8.000 años antes de Cristo. Por ejemplo, un jarrón que inicialmente era de barro cocido, pero que con el tiempo se petrificó y luego se vitrificó.

“Ese material no se raya ni con diamante, que es uno de los elementos más duros en la naturaleza”, puntualiza. Cámara señala que requiere colaboración de las instituciones, públicas y privadas para mandar a fabricar unas vitrinas en las que se puedan exponer las valiosas piezas de cerámica, entre otras, además de instalar cámaras de vigilancia.

Cuando la pandemia aún no había llegado al país, pocas personas iban a visitar este museo, pese a que no se cobra por el ingreso.

Hernán Cámara sostiene parte de un hueso fosilizado de dinosaurio.

UN REFRESCO Cámara adquirió muchas de las piezas de albañiles que realizaban trabajos de construcción en terrenos del municipio de Colcapirhua. Recuerda que, al principio, ellos le pedían que se les comprara un refresco, pero ahora le piden, como mínimo, cien dólares, que debe conseguir hasta prestándose de sus vecinos.

Otras piezas las adquiere de personas que llegan desde diferentes lugares de Bolivia y también de otros países.

Actualmente, recibe más piezas del Tiahuanaco, especialmente de Independencia, “muy buenas piezas”, además del Cono Sur (Mizque).

Hace unas tres semanas, por ejemplo, compró una aguja de cobre (yauri) en 150 bolivianos.

PINACOTECA Uno de los ambientes de la vivienda de Cámara está destinado a una pinacoteca que tiene al menos 500 cuadros y esculturas de los “mejores pintores”, entre los que se destacan, Ruperto Salvatierra, Gíldaro Antezana, Arturo Borda y otros que le siguen vendiendo sus obras para enriquecer esta galería.

El ambiente en el que ha dispuesto los cuadros ha quedado pequeño para esta colección, por lo que tiene que acomodarlos en los rincones, apoyados en las mesas y en la parte baja de las paredes.