Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 19 de octubre de 2020
  • Actualizado 20:24

Marina y sus 31 ‘wawas de cuatro patas’ buscan un hogar; la casa que ocupan fue vendida

Las “wawas de cuatro patas” de Marina juegan en el patio de la casa. FOTO- Mariela Cossío M.
Las “wawas de cuatro patas” de Marina juegan en el patio de la casa. FOTO- Mariela Cossío M.
Marina y sus 31 ‘wawas de cuatro patas’ buscan un hogar; la casa que ocupan fue vendida

Negrita le cambió la vida a la familia de Marina Vargas, hace poco más de seis años. Su hija Daniela encontró cerca de su casa a una cachorrita desnutrida, a la que después llamaron Negra. Le dio comida y no quiso irse más.

“Era solo piel y huesos”, menciona Marina, al recordar ese tiempo. La familia, en ese entonces, tenía dos perritos y la dueña de la casa no aceptaba otro más. Les propuso pagar alquiler del can que estaban adoptando y accedieron para que no se quedara en la calle.

Actualmente, Marina vive con sus dos hijas, Daniela y Marisol, y sus 31 “wawas de cuatro patas” (28 canes y tres gatos), en una casa en alquiler en la zona de Esmeralda Norte (Sacaba). Todos sus animales son adultos, de más de un año, y de raza mestiza.

Tomaron esa casa en alquiler hace poco más de dos años y los propietarios les hicieron conocer su intención de venderla. La transacción ya fue realizada y tienen que desalojar el inmueble hasta fin de mes, queda un par de días.

Marina contó que lleva dos meses buscando una casa de preferencia en Sacaba, donde pueda mudarse con sus hijas y sus “wawas”, así les dice a sus perros y gatos. Le ofrecieron terrenos donde podría construir caniles para sus animales, pero la idea le espanta y no la acepta. Ella convive con sus canes, quienes tienen la libertad de pasear por toda la casa y reciben cariño a todas horas.

“La gente no quiere alquilar a los que tienen perros y es difícil conseguir un lugar donde vivir. Nos han ofrecido lotes, pero no podría dejarlos encerrados y solos. Queremos seguir viviendo con ellos hasta que salgan en adopción”, manifestó.

HOGAR “Casa refugio” se fundó hace poco más de seis años con la llegada de Negra al hogar de Marina Vargas. Después llegó Eva, una cachorra que fue atropellada por dos trufis, pero un niño la rescató y pidió ayuda a un refugio que estaba en su máxima capacidad y no podían recibir un animalito más. Entonces, Marina y sus dos hijas se ofrecieron para darle hogar temporal, mientras se recuperaba y fuera adoptada.

“Eva se recuperó después de dos meses de tratamiento, pero fue una etapa muy fuerte. También fue un trauma para mí porque sufrimos mucho con las curaciones, suturas y otros procedimientos que dolieron mucho”, comentó.

Siguieron los rescates y ya eran 14 perritos. Después, la cifra subió a 18, 24 y llegaron hasta 50. La madre de familia señaló que su propósito es darles calidad de vida y que ellos tengan un espacio para jugar y para descansar. “Tampoco podríamos saturar el refugio porque mis wawas necesitan su espacio, ellos entran a los cuartos sin problema. También tienen sus espacios, sus colchoncitos y sus cositas. Son una creación de Dios y estamos para ayudarles. Han pasado por situaciones traumáticas de maltrato y abandono, y es un proceso para que vuelvan a confiar. Les damos amor para que sean así de cariñosos”.

Cuando un nuevo perro llega al refugio es aislado un par de días para evitar que sea agredido por los otros. Son desparasitados, vacunados y esterilizados porque uno de los propósitos principales de la casa es reducir la sobrepoblación canina y han estado trabajando en ello con vecinos y barrios de Sacaba.

Casa Refugio ha rescatado a muchos perritos que han sido maltratados, abandonados, atropellados, entre otras situaciones. Algunos canes de la zona también son alimentados por ellos. Había seis perros que iban a comer, pero aparecieron 13 durante la pandemia debido a que varias familias se mudaron a casa de parientes y abandonaron a sus animales.

SITUACIÓN Marina tiene su taller de costura y confecciona mantelería para salones de eventos, pero su actividad ha sido paralizada a consecuencia de la pandemia. Ha realizado algunos trabajos esporádicos para generar recursos económicos y sostener a su familia, y a sus wawas de cuatro patas.

Algunas amistades les ayudan con recursos económicos y donaciones alimenticias para los canes. Son apoyadas por dos veterinarios que asisten a los perritos del refugio, a la cabeza del médico Álex Bonifacio.

Marina lamentó que las autoridades no les colaboren porque la labor que realizan es sin fines de lucro y por amor a los animales. Destacó que el concejal de Sacaba Herlan Ramírez se contactó con el refugio y los ha estado apoyando.

Ramírez aplaudió el trabajo de la familia Vargas y pidió a la población su solidaridad para encontrar un hogar. También pueden apoyarlos con alimentos para los canes y convocó a la adopción. “Son perritos sumamente cariñosos porque Marina y sus hijas con paciencia y amor les han cambiado la vida. Están listos para ser adoptados porque tienen sus vacunas y están esterilizados”.

El principal requisito para adoptar un perrito es “dar mucho amor”. Después, deben presentar la fotocopia de cédula de identidad y de la factura de luz para conocer la casa donde vivirá (de preferencia que sea propia) para que se pueda realizar el seguimiento y constatar que el animalito se está adaptando a su nueva familia.

AYUDA La población puede ayudar al refugio con la donación de croquetas para perros adultos, menudencias de pollo, verduras como espinaca, acelgas y zanahoria que usan para sus sopas. También les preparan sus alimentos con quinua y avena.

Asimismo, requieren insumos de limpieza como detergente y lavandina para la desinfección de ambientes, y algunos otros productos como guantes, bolsas para basura y escobas.

Las personas que quieran apoyar a la Casa Refugio pueden contactarse con Marina al 79728602 o a través de la página en Facebook. Los que se encuentren en otras ciudades también pueden solidarizarse con los canes a través de depósitos a las cuentas 3502380922 (Banco Nacional de Bolivia) y 1600051 (Fassil). Ambas a nombre de Marina Vargas Pachuri.

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