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  • Diario Digital | lunes, 27 de septiembre de 2021
  • Actualizado 06:22

María Cristina, una opción para ser técnico superior en tres años

Tiene tres carreras: gastronomía, industria textil y confección, y belleza integral. Actualmente, hay 383 estudiantes en los diferentes semestres de esta entidad fiscal.

Un grupo de estudiantes muestra los panes recién horneados. JORGE FERNÁNDEZ B.
Un grupo de estudiantes muestra los panes recién horneados. JORGE FERNÁNDEZ B.
María Cristina, una opción para ser técnico superior en tres años

Genaro Barahona Coca, de 22 años, descubrió su gusto por la cocina en su natal Llallagua, Potosí, cuando empezó a cocinar los alimentos para su familia, algunos platos típicos de esa región minera en base a chuño, mote, queso y charque.

En una primera instancia, tras salir bachiller, Genaro se había inscrito en la carrera de Medicina, pero, con el transcurso de los meses, se percató de que lo suyo era la gastronomía.

Llegó a Cochabamba a principios de 2020 para estudiar esta carrera, debido a que en su terruño no hay un instituto de gastronomía. Él se enteró de que había esta carrera en el Instituto María Cristina de Colcapirhua por medio de uno de sus amigos que pasó antes por las aulas de esta institución educativa.

Genaro es uno de los 383 jóvenes que estudian carreras técnicas superiores en el Instituto María Cristina, que funciona en el municipio de Colcapirhua, en el kilómetro 6 y medio de la Capitán Víctor Ustáriz.

Lo que más llama la atención de este joven estudiante es la cocina internacional, y en las aulas del Instituto María Cristina tiene la oportunidad de conocer y preparar platos de Japón, Perú, India y España, entre otros.

Una vez que egrese, Genaro tiene la intención de instalar un emprendimiento de jugos saludables, conocido también como jugoterapia, en Cochabamba. Para ello, traerá a su familia desde Llallagua.

55 AÑOS DE LABOR

El Instituto María Cristina tiene actualmente dos carreras con el grado de técnico superior, con una duración de seis semestres (tres años), y una con el grado de técnico medio (dos años).

Las carreras son gastronomía, industria textil y confección, ambas con el grado de técnico superior, y belleza integral con el título de técnico medio.

El rector del Instituto María Cristina, Severino Choquetopa Chila señala que, actualmente, la institución tiene 383 estudiantes, repartidos en los diferentes semestres.

En la primera gestión de este año había 420 inscritos, pero este número merma normalmente en el semestre que se inicia a medio año, debido a que los estudiantes de los colegios se gradúan a fin de año o ya se han encaminado a otras carreras.

El Instituto María Cristina empezó a funcionar en 1966, pero no con las características que tiene actualmente. Hasta 2015, de esta entidad se graduaban solamente como técnicos medios, pero desde la gestión 2016, los estudiantes salen ya con el título de técnico superior, lo que les permite tener una mayor jerarquía en el momento que deben empezar a trabajar.

Choquetopa señala que el Instituto tiene otras carreras aprobadas, pero que no se las imparte por el reducido espacio en el que se encuentra la institución, unos 400 metros cuadrados de terreno.

Para que el instituto funcione con sus carreras de técnico superior, la administración tuvo que mejorar sus ambientes, con inversión propia, señaló Choquetopa.

“Cuando se jerarquizan las carreras, necesariamente se requieren de mejores ambientes y talleres, porque son carreras tecnológicas”.

Choquetopa agrega que se hizo lo que se pudo, porque el espacio es insuficiente para habilitar, además de aulas, talleres en los que los estudiantes puedan realizar sus prácticas.

Por lo pronto, los estudiantes deben pasar sus clases teóricas y prácticas en el mismo ambiente, cuando lo más aconsejable es que tengan diferentes aulas para cada uno de estos propósitos.

El rector señala que se necesita un terreno de por lo menos 4.000 metros cuadrados para implementar la aulas y talleres necesarios, para lo cual se realizan las gestiones correspondientes con el fin de conseguir un terreno en el mismo municipio de Colcapirhua.

“Por el momento estamos realizando las gestiones ante la Gobernación, porque es de su competencia, y si es posible acudiremos al municipio para contar con una nueva infraestructura, porque ya tenemos un proyecto a diseño final y lo que nos falta es el espacio”, puntualiza.

Choquetopa abunda que este instituto nació en Colcapirhua y lo más aconsejable es que permanezca en este municipio, por lo que buscan un terreno en esta misma jurisdicción, “porque el instituto María Cristina es ya un patrimonio educativo de esta localidad”.

“Por eso, es una obligación moral de las autoridades municipales otorgarnos un espacio para que podamos gestionar el financiamiento y construir los nuevos ambientes”, señala.

OTRAS CARRERAS

El Instituto María Cristina puede albergar, en caso de que amplíe sus instalaciones, hasta 1.000 estudiantes, porque se podría implementar una carrera que tiene una importante demanda, informática industrial.

Pero, para implementar esta carrera, se necesitan talleres más amplios.

Actualmente, la demanda es tan elevada en las tres carreras que funcionan, que cada gestión, especialmente en enero, la dirección del instituto se ve en la imperiosa necesidad de rechazar algunas postulaciones, porque no hay espacio.

Asimismo, además de informática industrial, la dirección del Instituto planifica implementar otras carreras, después de hacer un estudio de mercado para verificar la demanda que existe en la industria local y nacional.

Una posibilidad es la carrera agropecuaria, toda vez que el municipio de Colcapirhua sigue teniendo una vocación agrícola en determinados sectores, así como la lechería e industria de alimentos.

El Instituto María Cristina es fiscal, depende de la Gobernación, los ítems son entregados por el Ministerio de Educación y la parte de la infraestructura y equipamiento está a cargo de la Gobernación.

BUENA OPCIÓN

Estudiar una carrera técnica a nivel superior es una buena opción para los jóvenes bachilleres, quienes pueden profesionalizarse en tres años, puntualiza Choquetopa.

La ventaja de la formación técnico-tecnológica es que se trata de una carrera corta, de tres años, accesible para los bachilleres.

Otra característica es que, en el transcurso de la carrera, la mayor parte de la enseñanza es más práctica que teórica, “porque el estudiante aprende haciendo. La currícula se ha elaborado en base al 30% de teoría y 70% de práctica”.

Otra ventaja, a decir de Choquetopa, es que los estudiantes se insertan al mercado laboral, ya sea como parte de una empresa consolidada en el medio o con un emprendimiento propio, incluso antes de concluir la carrera, porque el mercado requiere de profesionales técnicos y ya no tanto en licenciatura.

Otra ventaja es que, al concluir sus estudios, el alumno sale con su título profesional, porque el instituto hace el acompañamiento para hacer el trámite hasta terminar.

PASANTÍAS

Los estudiantes realizan pasantías o prácticas laborales, como parte de sus estudios, en empresas importantes del medio, de modo que vayan adquiriendo experiencia.

Lo llamativo es que varios de los estudiantes se han quedado a trabajar en las empresas que realizaron sus pasantías.

El instituto busca también otros espacios en los que los estudiantes puedan trabajar, de modo que incursionen lo más pronto posible al mundo laboral.

Y Colcapirhua es un espacio ideal para los estudiantes que culminan sus carreras, porque en este municipio están asentadas varias importantes empresas e industrias que requieren técnicos calificados.

Hay mucha creatividad en los estudiantes

“Hay bastante creatividad en los jóvenes, que es muy importante para la asignatura de garnish”, afirma Luis Alberto Roque Colque, docente de Gastronomía.

Imparte las asignaturas de garnish y bar y coctelería. Explica que garnish es el arte de esculpir en frutas, verduras, mantequilla, chocolate, caramelo y hielo.

En bar y coctelería los estudiantes aprenden a mezclar bebidas y cocteles.

“Durante la carrera, que dura seis semestres, los estudiantes aprenden desde lo más sencillo hasta lo más complejo”, puntualiza.

Los estudiantes esculpen en frutas y verduras para que puedan decorar sus presentaciones en los diferentes eventos o incluso en sus hogares, se trata de un arte que da otro toque a los preparados, para que se vean mucho más llamativos, las presentaciones, los platillos, los postres cócteles y demás, agrega.

Roque apunta que una vez que los estudiantes egresan, pueden trabajar en una infinidad de lugares, ya sea como parte del staff de una empresa o en forma independiente en sus propios emprendimientos, se pueden dedicar a la especialidad de panadería, pastelería, bar, o cocina nacional, internacional o creativa.

“Cada uno puede elegir ser su propio jefe, instalando un restaurante, un food truck, de comida rápida o tradicional”, menciona.

Los estudiantes pueden también optar por trabajar en empresas grandes para atender los comedores donde hay cientos de empleados.