Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 18 de enero de 2022
  • Actualizado 15:03

Labrador qhochala hace un batán alusivo al mar y gana premio nacional

Es de Tacopaya (Cochabamba) y contó que le tomó una jornada completa dar forma a esa moledora artesanal. En su comunidad hay al menos 20 obreros.
Un batán tallado con formas alusivas al mar. LUIS MAMANI
Un batán tallado con formas alusivas al mar. LUIS MAMANI
Labrador qhochala hace un batán alusivo al mar y gana premio nacional

El tacopayeño Martin Maldonado hizo de un batán una auténtica obra de arte que fue laureada a nivel nacional.

Su tallado, al que llamó “añorando navegar nuestro mar”, es un batán con características alusivas al mar. El moledor manual tiene la forma de un barco que está navegando con la bandera boliviana. 

Demoró un día completo en realizar esa obra y gracias a ella el pasado 12 de noviembre recibió el primer lugar en el premio nacional Eduardo Abaroa, en la especialidad de cerámica, en la categoría de expresiones culturales del altiplano.

Ese concurso fue organizado por el Ministerio de Culturas.

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El taller de Martin está a dos horas y media de viaje desde la ciudad de Cochabamba, a 115 kilómetros sobre la carretera Cochabamba-Oruro, en Hiru Kasa-Tujuta, una comunidad del municipio de Tacopaya. 

Los habitantes de esta comunidad se dedican desde hace cuarenta años a la explotación de piedra laja y tallado.

Diariamente labran y llevan sus creaciones a Santa Cruz, Cochabamba y La Paz.

Martín Maldonado se dedica todos los días a este oficio. Su taller está instalado en el patio de su casa. Tiene varias herramientas, un disco cortador que adquirió con sus ahorros, amoladoras de diferentes tamaños, combos y cinceles.

Alrededor también se observan varias rocas recién trasladadas desde la cantera y decenas de batanes, listos para moler la llajwa, una mezcla típica de la gastronomía cochabambina.

Su jornada laboral comienza a las ocho de la mañana. Su equipo de protección personal es indispensable: un overol, barbijo, guantes, lentes de protección, botas de seguridad y su protector de ruido. La coca no puede faltar para mantenerse concentrado durante su jornada laboral.

“Hacer un batán es costoso, primero hay que sacar la piedra desde el cerro, luego traer al taller para cortar en forma cuadrada con el disco, luego remojar durante media hora para moldear con amoladora, con cincel y combo”, relata, mientras enciende el motor del disco y acomoda la piedra para iniciar con el encuadre. 

La transformación de roca a un batán pequeño demora aproximadamente dos horas. En un día fabrica entre seis y ocho moledores pequeños, cuando son grandes hace solo dos al día. Una mesa es moldeada durante todo el día, desde las ocho hasta las seis de la tarde.  

“Se puede tallar todo, solo se necesita herramientas y un poco de habilidad y creatividad”, comenta, tras concluir su primera obra del día.

Aprendió este oficio gracias a su papá y cuñado, con quienes trabajaba cuando era aún adolescente.

“Martín tiene buena habilidad en tallado de piedra”, así lo reconocen sus vecinos.