Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 19 de mayo de 2022
  • Actualizado 10:34

EN EL SOLOMON KLEIN DE SACABA

La joven con COVID-19 que dio a luz es madre de cuatro niños recuperados

Es la primera cesárea que se realiza en Bolivia a una paciente confirmada. El procedimiento quirúrgico fue preparado minuciosamente de acuerdo a los protocolos de bioseguridad. Seis médicos asumieron este desafío.
Inicio de simulacro del parto. OPINIÓN
Inicio de simulacro del parto. OPINIÓN
La joven con COVID-19 que dio a luz es madre de cuatro niños recuperados

El quirófano está preparado. Nada debe ser dejado al azar. Dos días antes, el viernes, el equipo —médicos, enfermeras e instrumentista— realizó un simulacro para tener todo planificado y contar con un plan de contingencia ante posibles imprevistos que pudieran ocurrir. No es para menos, es la primera vez que se realizará una cesárea a una paciente con COVID-19 en un hospital de Bolivia. El desafío ha sido asumido por el hospital con responsabilidad y compromiso.

A las 10:00, la paciente es trasladada del tercer piso a la sala de cirugía, que funciona dos más abajo. Su recorrido ha sido preparado de tal forma, que el riesgo de diseminación del nuevo coronavirus que está en su cuerpo es casi cero. Carmen tiene 28 años y tenía 37 semanas de embarazo. Ingresó hace 15 días al hospital Solomon Klein en Sacaba junto a su esposo y sus cuatro hijos —el primero dado de alta hace una semana y los menores un día después del parto—, a pesar de que viven en Quillacollo. No se sabe dónde ni cómo ocurrió, pero toda la familia quedó infectada con COVID-19.

Al interior del quirófano la esperan dos ginecólogas, dos pediatras, dos anestesiólogas, un instrumentista y dos enfermeras, quienes traerán a este mundo a su bebé. Todo el equipo está protegido con EPPs (Equipos de Protección Personal). Vestirse así les llevó una hora. Cada uno de los ocho necesitó el apoyo de otra persona para que la ropa y los accesorios estén colocados, de tal manera, que ninguna parte de sus cuerpos quedé expuesta al SARS-Cov-2, como se llama el coronavirus.

Quince minutos más tarde comienza la cirugía. Carmen está despierta, puede escuchar todo pero no siente dolor, su cuerpo está anestesiado desde el pecho hacia abajo. El procedimiento no dura más de media hora. El nacimiento de su quinto hijo, una niña, ha sido un éxito.

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La emoción embarga a Carmen, sabe que esta vez, a diferencia de sus otros partos, no podrá sostener a la pequeña ni darle un beso o un abrazo, hasta que su primera prueba salga negativa. Inmediatamente, se activa el protocolo para esta etapa, una cuna portátil especial traslada a la recién nacida a la sala de Pediatría donde será atendida por el personal a cargo. La joven es llevada a una sala especial, acompañada por una de las médicas anestesiólogas, para la recuperación de la cirugía. Después de unas horas, es conducida a su habitación en el piso tres del hospital, donde continuará recibiendo su tratamiento médico.

Al día siguiente del parto, ayer, Carmen comenzó a mostrar ansiedad por no tener contacto ni haber visto a su hija. Una de las médicas solicitó a las enfermeras de Pediatría que saquen algunas fotografías de la niña para mostrarle a la mamá, quien no pudo contener el llanto al verlas. Luego, quedó más tranquila. El “piel con piel” tan necesario durante los primeros días se hizo posible, aunque sea de manera virtual.   

La neonata está en buenas condiciones de salud, aunque por ahora no puede disfrutar del calor materno ni paterno. Hoy, le tomarán la muestra para realizar la prueba de diagnóstico de RT-PCR para confirmar o descartar que tiene COVID-19.

 
SIMULACRO Y MÁSCARA ESPECIAL

El jueves se llevó a cabo una junta médica con la presencia de todo el equipo que participaría de la cirugía para identificar los escenarios posibles que se podrían presentar días previos, durante y después de la cirugía.

Al día siguiente se realizó un simulacro de la cirugía y se filmó todo el procedimiento para detectar falencias y solucionarlas. Una enfermera embarazada actuó como la paciente. Se tomó lista de todos los implementos de bioseguridad que se necesitarían el lunes. Lo único que no se sabía, en ese momento, era cómo conseguir la máscara especial con filtro EPA que Carmen tenía que utilizar para evitar que al respirar disemine aerosoles contaminados. Mauricio Mercado, médico intensivista del hospital, donó una mascarilla especial; el problema quedó subsanado.

El domingo, se realizaron las pruebas de laboratorio necesarias a la paciente y se consiguieron las unidades de sangre con su tipo sanguíneo, para tenerlas listas en caso de que fueran necesarias. Con todo previsto, lo único que quedaba era esperar al día siguiente.


EL EQUIPO MÉDICO

Si bien todo el personal del hospital Solomon Klein colaboró, de una u otra manera, para el éxito de la primera cesárea de una paciente con COVID-19 en Bolivia, es importante reconocer el trabajo del equipo médico que organizó el procedimiento y participó en la cirugía.

El equipo médico estuvo conformada por Alejandra Guarayo y Aracely Rioja (anestesiólogas), Rudy Sanabria y Maribel Santa Cruz (pediatras),  Sheila Burgos y Wilma Villarroel (ginecólogas), Hernán Rojas (instrumentista), y Liliana Rosales y Luisa Corrales (enfermeras).

Los médicos a cargo de apoyar el procedimiento, supervisar y dotar de todos los insumos necesarios para cumplir a cabalidad el protocolo de las normas de bioseguridad son: Grover León, director del hospital; Isabel Valdivia, gestora de Calidad, y Alejandra Guarayo, jefa médica.