Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 25 de septiembre de 2022
  • Actualizado 11:30

TIENE UNA DISCAPACIDAD EN LAS PIERNAS POR LA POLIOMIELITIS

José, el músico y radialista que impulsa salteñería sobre ruedas

Un objetivo que tiene, a mediano plazo, este chuquisaqueño de nacimiento es abrir un local para vender este producto que gana terreno en la zona oeste de la ciudad.
José Ramos Rodas ofrece salteñas a pocos metros del mercado central del Cruce Taquiña (i) y las prepara en su hogar (d).         JORGE FERNÁNDEZ B.
José Ramos Rodas ofrece salteñas a pocos metros del mercado central del Cruce Taquiña (i) y las prepara en su hogar (d). JORGE FERNÁNDEZ B.
José, el músico y radialista que impulsa salteñería sobre ruedas

Ni la poliomielitis que se ensañó con su aún frágil organismo cuando estaba a punto de cumplir tres años en Chuquisaca, ni la pandemia que golpeó su economía cuatro décadas después en Cochabamba, lograron socavar la fortaleza de José Ramos Rodas, una persona con discapacidad que recorre sobre ruedas las calles de diferentes barrios para expandir su emprendimiento de salteñas.

José, de 49 años, despierta cada día a las cuatro y media de la mañana en su hogar ubicado por la zona del Cruce Taquiña, al oeste de la ciudad, para hornear salteñas y antes de que el sol despunte se acomoda en una silla de ruedas acondicionada para desplazarse con más facilidad por las calles atestadas de vehículos y sale en busca de sus asiduos clientes.

José nació en Sillani, una comunidad del municipio de Padilla, en el departamento de Chuquisaca, donde, rememora, la salud no era prioridad para las autoridades y se dejaba a su suerte a las familias que moraban en esa tierra olvidada. En su caso, a falta de “unas gotitas” enfermó con polio, debido a que no tenía la vacuna que evita esta dolencia.

Cuando iba a cumplir tres años la poliomielitis se ensañó con él y sus padres se resignaron a ver a su hijo sin poder desarrollar sus piernas y postrado en una silla de ruedas.

Sin embargo, ese fue el aliciente para que José decidiera, cuando ya rozaba la adolescencia, encaminar sus pasos hacia la ciudad de Cochabamba, con el fin explícito de “crecer” como persona y recibir rehabilitación.

“Me vine de jovencito a Cochabamba para mejorar mi economía y para rehabilitar mis piernas, porque antes no podía ni sostenerme en pie, y aquí me hice de familia, de esposa e hijos”, puntualiza el emprendedor.

En Cochabamba logró terminar el colegio en el Centro de Educación Media de Adultos (CEMA), después estudió música y quiso ser sacerdote, pero al final el destino le tenía preparado otro derrotero.

Con rehabilitación, José mejoró ostensiblemente el estado de sus piernas y por lo menos ahora puede caminar con la ayuda de un par de muletas.

Una vez instalado en Cochabamba, en la zona oeste, empezó una prolífica actividad, porque se dedicó a la música con un grupo, dirigió un programa radial durante al menos cinco años e hizo deporte en silla de ruedas.

En cuanto a la música, él toca charango y guitarra, además de componer canciones que interpreta. Estas piezas musicales se pueden encontrar en YouTube.

La hija de este emprendedor, Lunita Ramos, ha seguido en parte los pasos de su padre, por lo menos en la música ya que es cantante y tiene su propio grupo.

José se confiesa aficionado de la locución, por lo que decidió abrir un espacio en la radio Cepra, con un programa musical en el que destacaba la música y la trayectoria de músicos, consagrados y aquellos que empezaban a dar sus primeros pasos en este campo artístico.

“Un día me armé un plan para iniciar un programa en la radio y me abrió la puerta radio Cepra, donde estuve durante cinco años con un programa musical cultural”, apunta.

LA SALTEÑA José decidió incursionar en el emprendimiento de las salteñas casi obligado a causa de la primera cuarentena que se decretó a finales de marzo de 2020 y que dejó la economía de las familias en aprietos.

Como él ya tenía alguna experiencia en repostería, decidió apostar por la elaboración de salteñas para venderlas cerca de su hogar, en las inmediaciones del Cruce Taquiña, en el sector oeste de la ciudad para lo cual hizo acondicionar su silla de ruedas, como si se tratara de un vehículo para competencias deportivas.

José tenía una pequeña pastelería, pero quebró a causa de la pandemia, porque no había movimiento económico y tuvo que cerrar.

Para aprender a elaborar las salteñas, empezó a ver tutoriales en YouTube, probando con diversos ingredientes hasta alcanzar un sabor que satisfaga a sus clientes.

Una vez que ha horneado las salteñas, sale en su recorrido habitual desde la zona del Cruce Taquiña, por la avenida Segunda, Benjo Cruz, Simón López, América e incluso llega a la zona de Villa Granado.

La silla de ruedas en la que se moviliza está acondicionada con tres llantas, de modo que puede desplazarse a mayor velocidad y sorteando los vehículos que encuentra a su paso.

Aclara que no es una silla de ruedas clínica, sino semideportiva, que funciona a base de remos, no a pedal, porque es la mejor manera de movilizarse.

Enfatiza en que no es un revendedor de salteñas, sino que él mismo las prepara en su casa, con el fin de satisfacer el exigente paladar de sus clientes.

“Muchos no me creen, pero cuando prueban les gusta y me compran habitualmente”.

D´eliss es el nombre de su emprendimiento, que asegura se trata de las iniciales de sus tres hijos, y que, según un rápido sondeo que realizó ya está ganando terreno en la zona oeste y en otros puntos de la ciudad.

José apunta que sus salteñas se las puede encontrar en puntos fijos como en la calle Niceto Rodríguez, en la final América Oeste, otro cerca de Prosalud en la Simón López y Beijing.

Asimismo, envía las salteñas mediante delivery para que la gente pueda esperar este alimento en la comodidad de su hogar.

Un objetivo que tiene a mediano plazo para expandir aún más su emprendimiento es abrir un local en el que pueda vender este producto, de modo que sus clientes puedan encontrar las salteñas en un lugar más cómodo. 

Mientras tanto, José seguirá desplazándose por los barrios de la zona oeste al encuentro de sus clientes incondicionales que le esperan cada mañana para saborear las salteñas que él prepara desde la madrugada.