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  • Diario Digital | martes, 01 de diciembre de 2020
  • Actualizado 22:31

Investigadores alertan sobre riesgo potencial de los mercados de animales vivos e instan al cierre

Venta de animales en el mercado La Pampa. ARCHIVO
Venta de animales en el mercado La Pampa. ARCHIVO
Investigadores alertan sobre riesgo potencial de los mercados de animales vivos e instan al cierre

Los mercados de animales vivos como el de La Pampa, los de Colcapirhua y otros representan un riesgo potencial muy alto para la salud pública y deben cerrarse, afirman los investigadores Luis F. Aguirre y Jennifer Cahill de la Universidad de San Simón. En medio de la pandemia del coronavirus, que se presume tuvo su origen en un virus animal que saltó a un humano, hay una tendencia mundial para acabar con estos mercados, tanto por la violencia y sufrimiento a los que se somete a los animales, como por los peligros para la salud. La ONG internacional Igualdad Animal considera que estos espacios son “una amenaza global para la salud pública” e inició una campaña instando a las Naciones Unidas a que los prohíba.

Por su parte, el jefe de Zoonosis de la Alcaldía, Javier Rodríguez, afina un proyecto de ley para cerrar el mercado de animales de La Pampa por no tener sustento legal.

En esa zona, antes de la cuarentena, se vendía todo tipo de animales domésticos que convivían con especies exóticas. Perros, conejos, gatos y gallinas vivían hacinados junto a hamsters, loros, canarios, lagartijas y otros animales, incluso algunos en peligro de extinción. Durante todo el día, defecaban y orinaban en el lugar, mientras los dueños de los puestos comían y bebían ahí mismo y alrededor se vendían frutas, verduras y comida. Rodríguez aseguró que se hizo un operativo y se logró que todos los animales fueran sacados de las casetas, ya que los comerciantes los habían dejado encerrados ante la intempestiva medida.

Aguirre, director del Centro de Biodiversidad y Genética de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), dijo que si bien esta actividad se practica hace décadas en el país y no se conocen casos de enfermedades, eso no significa que no pueda suceder en cualquier momento. “Suponen un riesgo para la salud pública porque los animales domésticos no cuentan con vacunas y sin son silvestres son portadores de microorganismos como bacterias y virus que pueden afectar a los seres humanos”.

Igualdad Animal, en sus argumentos ante las Naciones Unidas, afirma que la gripe porcina H1N1 y el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) son otros dos ejemplos de virus que probablemente tuvieron su origen en animales y que luego saltaron a las personas.

Cahill, docente universitaria e investigadora del mismo centro, coincidió con Aguirre en los riesgos y la necesidad del cierre de esos mercados, señalando que es hora de tomar previsiones; pero también llamó la atención sobre la demanda. “Es culpable (también) el que compra. Si no hubiera demanda, no habría oferta, por eso se debe trabajar en la sensibilización de la gente”.

FALTA REGULACIÓN Ambos también concuerdan en que el problema no solo es la venta de animales vivos, sino su uso en medicina tradicional. Hay quienes creen que beber sangre de murciélago cura la epilepsia o que algunas partes del zorro pueden curar ciertas afecciones. “Lo mismo pasa con el uso de la bilis de oso en China (en alusión al uso de esa sustancia para luchar contra el coronavirus) ¿Quién regula esto?  Hay que escuchar más a los científicos”.

Aguirre considera que se necesita un fuerte sistema de regulación y que la venta solo debería estar permitida a través de granjas especializadas, veterinarias u otros centros específicos certificados, para el caso de los animales domésticos.

En el caso de las mascotas, el acceso solo debería ser mediante adopción en centros donde haya crianza con buen trato animal, eliminando el lucro. Mientras que la venta de animales silvestres definitivamente debería estar prohibida y solo debería haber centros de rescate con permisos especiales.

Cahill criticó la reciente entrega de personería jurídica a los comerciantes de animales. A principios de marzo, la Gobernación entregó su personería jurídica a la  Asociación de Comerciantes Minoristas de Aves Mascotas y Ramas Anexas “Santiago” del mercado La Pampa junto a certificados  de asistencia a un taller sobre tráfico de vida silvestre. La Alcaldía también cobra patentes a esos comerciantes, como a cualquier otra actividad comercial autorizada, e incluso tienen asignado un rubro de acuerdo al Decreto Municipal 080/2017.

PROYECTO DE LEY Rodríguez explicó que su proyecto de ley para el cierre del mercado de animales se fundamenta en que la normativa no señala que el municipio deba otorgar espacios a esta actividad. La Ordenanza Municipal 4571/2012 establece que tendrían que ubicarse en centros de abasto, pero no dice que la Alcaldía debe otorgar puestos.

Dijo también que pidió a la Intendencia un informe sobre la razón por la que cobra patentes a estos comerciantes y que el exintendente Antonio Ferrufino respondió que es un cobro temporal.

“Nadie les autorizó. Un centro de venta requiere infraestructura adecuada y no la tienen; requiere un veterinario y no lo tienen, solo contrataron uno para los días de feria”.

Contó además que, en febrero, pidió al Servicio Departamental de Salud (SEDES) cerrar el lugar por 180 días bajo la Ley 700 de Defensa de los Animales debido al brote de rabia canina en varios municipios. El objetivo era lograr que después el cierre fuera definitivo, pero no halló eco.

Su proyecto de ley fue presentado al Concejo, pero devuelto porque debía cumplir formalidades. “Me permitirá hacer algunas correcciones y espero poder entregarlo cuando pase la emergencia”.