Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 24 de enero de 2022
  • Actualizado 19:29

Identifican seis niños que eran obligados a pedir limosnas

Experto asegura que la situación económica está desencadenando que familias enteras se vuelquen a las calles para trabajar informalmente.

Una mujer junto a un niño  en silla de ruedas piden limosna en la avenida Beijing. Dico Solis
Una mujer junto a un niño en silla de ruedas piden limosna en la avenida Beijing. Dico Solis
Identifican seis niños que eran obligados a pedir limosnas

Dos mujeres llevaron a media docena de niños a la avenida Blanco Galindo, a lo largo del tramo comprendido dentro de Colcapirhua, para obligarlos a pedir limosna.

Los pequeños, sosteniendo pancartas, se movían entre los motorizados que circulaban por una de las carreteras interdepartamentales más peligrosas de Cochabamba para ir a pedir monedas.

Los identificaron luego de un operativo a cargo de la Alcaldía de Colcapirhua y la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV).

Vanesa M. y Elizabeth C. fueron arrestadas porque no pudieron justificar por qué expusieron a los niños. Son acusadas del delito de violencia contra la familia. Además, citarán a sus padres para que declaren.

Durante ese control, las autoridades también evidenciaron que muchas calles están tomadas no solo por menores de edad, también adultos mayores y personas con discapacidad que piden limosna, de acuerdo con un informe del director interino de la FELCV, Nelson Paredes.

Al respecto, el ex secretario de Desarrollo Humano de la Alcaldía de Cochabamba y sociólogo, Juan José Ayaviri, explicó que la crisis económica que provocó el brote del virus está obligando a familias enteras a buscar alguna forma de generar ingresos. “Los semáforos y rotondas están llenos de personas que están mendigando, vendiendo algo, limpiando vidrios o haciendo algún acto de malabarismo para pedir algunas monedas”.

Aseveró que, a veces, no hay presión sobre los menores de edad, sino consentimiento entre padres e hijos. No obstante, eso no significa que no haya progenitores que sí “explotan” a sus niños y eso es una “flagrante vulneración de los derechos”.

Otra causal de la presencia descontrolada de menores en las calles es el cierre de los establecimientos educativos.

A pesar de que los niños están fuera de sus casas, en su criterio, esos espacios son, a veces, más seguros para ellos porque en su entorno ejerce violencia sobre ellos.

Instó a las autoridades a generar acciones de contingencia.

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