Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 18 de junio de 2021
  • Actualizado 10:25

Hernán perdió un ojo, su familia y su trabajo como mecánico

Hernán Maldonado en una maquinaria pesada.       H. MALDONADO
Hernán Maldonado en una maquinaria pesada. H. MALDONADO
Hernán perdió un ojo, su familia y su trabajo como mecánico

Hernán Maldonado Rosales, de 29 años, es uno de los heridos del 15 de noviembre de 2019.

Durante los enfrentamientos, perdió el ojo izquierdo por el impacto de un balín, según contó el viernes. Esto le afectó también al ojo derecho, lo que en la actualidad le impide continuar trabajando como mecánico de maquinaria pesada.

No sufrió solo estas consecuencias. Tenía familia; pero, luego de los conflictos, se desintegró. Recordó que el 14 de noviembre del pasado año estuvo en la vigilia y que terminaron una “marcha pacífica” hacia Cochabamba. Dijo que el día 15 partieron como a las dos de la tarde y solo llegaron hasta Huayllani.

“Estaban los policías y los militares. Ellos nos habían dicho que íbamos a pasar y estábamos esperando (...). De repente aparecieron y hemos recibido gasificaciones”, expresó y describió que el gas no se podía aguantar, y que muchas mujeres no lo soportaban y no podían salir.

Él entró cinco veces a ayudar a otros. Pero, en su sexto intento recibió el impacto de un balín en el ojo izquierdo. Manifestó que luego sintió patadas y que cayó inconsciente.

Un video muestra su rostro ensangrentado y a él e el suelo. Otras personas lo trasladaron en una cobija.

“Desperté luego en una clínica. Ya habían pasado dos días; era el 17 de noviembre y había pasado por una operación”.

Todavía se quiebra el recordar. “Ahí me dieron la mala noticia de que había perdido un ojo; quería volverme a dormir, descansar para no escuchar esa noticia. No paraba de llorar”.

Su trabajo de mecánico se vio mellado y, ahora, solo trabaja en su chaco. “Me desespero por subir a una maquinaria, por desarmar un motor”.

También se desestructuró su familia.