Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 15 de octubre de 2019
  • Actualizado 19:50

EXPERIENCIA MILITAR

Exparacaidistas vuelven a sentir la adrenalina del aire

Ayer, el CITE abrió sus puertas a la población civil para la actividad anual Un día en el cuartel que congregó a decenas de personas.
Visitantes descienden de la torre de salto.	/Fotos: Ayar Wari
Visitantes descienden de la torre de salto. /Fotos: Ayar Wari
Exparacaidistas vuelven a sentir la adrenalina del aire

“Es toda una experiencia volver a saltar, me siento como nuevo”, expresó Wilson Vargas (49), quien fue paracaidista hace más 30 años cuando realizó su servicio militar en el Centro de Instrucción de Tropas Especiales (CITE) el año 1986. “Es muy lindo poder recordar este salto”, añadió con una sonrisa en su rostro.

Al igual que Wilson, varios reservistas y exmilitares volvieron a recordar la adrenalina al realizar el salto de la torre de 13 metros de altura y el recorrido de 25 metros, una de las actividades que organizó ayer el CITE como parte de Un día en el cuartel.

Esta jornada se lo realiza de forma anual con el objetivo de que la población conozca de cerca las actividades que se realizan en esta unidad militar.

La torre de salto es uno de los principales atractivos y dio la oportunidada los participantes de utilizar un equipo de paracaidista para simular la sensación de un soldado cuando abandona un avión.

Personas adultas, jóvenes y niños realizaron largas filas pada poder vivir esta experiencia y sentir la sensación que experimenta un paracaidista

Hugo Saire (67) también volvió a recordar los años que estuvo como instructor en el CITE y rememoró el último salto que realizó en 2003. “Formé a varias generaciones de paracaidistas con gran satisfacción”, manifestó.

Danny Cuadro Rojas, comandante del regimiento Victoria, señaló que las Fuerzas Armadas tienen el objetivo de recuperar la jornada de Un día en el cuartel para que la población tenga un contacto directo con la vida militar.

La jornada también contó con la actividad de la torre de descenso por una estructura con una altura de 17 metros que permite practicar rapel. Asimismo,  se habilitó un campo de paintball, juegos inflables entre otras actividades recreativas.

Tradición

Los organizadores de  tienen el objetivo de que Un día en el cuartel vuelva a convertirse en una tradición de las unidades militares.