Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 05 de marzo de 2024
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Existen diferencias, según edades y nivel educativo

La brecha que se observa en la proporción de trabajo no remunerado entre las personas más y menos escolarizadas alcanza al 7.1% entre los hombres y al 4.9% entre las mujeres. 

Imagen referencial de trabajo doméstico, no remunerado./ DICO SOLÍS
Imagen referencial de trabajo doméstico, no remunerado./ DICO SOLÍS
Existen diferencias, según edades y nivel educativo

Dependiendo de la edad y del nivel educativo, existen diferencias en lo referido al trabajo remunerado y no remunerado.

La participación según formas de trabajo muestra diferencia entre el grupo que transita por las edades centrales y los otros dos, en ambos sexos. En el trabajo remunerado, la mayor participación se da entre los 25 y 64 años (62.1%), seguida por los mayores de 64 años (36.2%), mientras que los menores de 25 años tienen las tasas más bajas (28.9%).

“En un contexto nacional en el que menos del 20% de la población excede a una pensión jubilatoria y solo una de cada tres personas son mujeres, no sorprende que después de los 64 años una de cada tres trabaje de por vida, pero sí que las mujeres mayores participen más que los hombres en el trabajo mercantil”.

Los hombres no solo participan más, sino por más horas en el trabajo remunerado, con una brecha más amplia en las edades centrales de la vida.

En el trabajo no remunerado, la mayor participación se registra entre los menores de 25 años (93.3%), seguido por un grupo de 24 a 64 años (92.3%); la participación desciende en el grupo de 65 años y más.

En cuanto al tiempo, las personas que transitan las edades centrales (5:14 horas) y los adultos mayores (4:47 horas) son quienes dedican más horas al trabajo del hogar.

“Si bien los jóvenes participan más, lo hacen por menos tiempo diario. Además, mientras que las mujeres destinan más tiempo que los hombres al trabajo no remunerado en todos los grupos de edad la intensidad aumenta en el tramo de 25 a 64 años (6:44 horas), un a edad en la cual la mitad de las mujeres también trabaja en la esfera del mercado. Esto supone una doble jornada cuya extensión suele limitar su participación social y política e incluso sus actividades de autocuidado y descanso”.

EDUCACIÓN

En todas las formas de trabajo, la tasa de participación es mayor a medida que se eleve el perfil educativo de hombres y mujeres punto en el trabajo remunerado, con un nivel de primaria completa o menos, la tasa alcanza al 45.3%; con un nivel superior, aumenta hasta el 57.6%; los hombres registran las tasas más altas en todos los niveles.

Además, como una expresión del peso que tiene la demanda de trabajo no calificado en las ciudades del país, las personas de ambos sexos con secundaria completa tienen tasas superiores que las de quienes cuentan con un nivel técnico y universitario incompleto en el trabajo no remunerado, diferencias de participación entre los extremos son menos pronunciadas.

Se observan también las diferencias intragénero. En el trabajo mercantil, la brecha en la participación de las mujeres con nivel educativo superior y aquellas con el más bajo es del 8.1%, mientras que entre los hombres es el doble (16.2%).