Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 25 de enero de 2021
  • Actualizado 04:34

Especialistas ven siete razones para la especulación en precios de los fármacos

Dos expertos en la importación de medicamentos analizaron el tema y reflejaron la situación nacional e internacional en la importación de medicamentos en tiempos de COVID-19.

Una persona compra medicamentos en una farmacia de Cochabamba.FOTO-DICO SOLÍS
Una persona compra medicamentos en una farmacia de Cochabamba.FOTO-DICO SOLÍS
Especialistas ven siete razones para la especulación en precios de los fármacos

La pandemia sorprendió al mundo y ocasionó demanda, comercio informal, automedicación y, por consiguiente, especulación en los precios de los medicamentos.

El mercado se revolvió hasta llegar a la escasez y a elevar los costos de los fármacos. Dos especialistas analizaron el tema desde el enfoque internacional y nacional en la importación de los medicamentos en tiempos de COVID-19. Hallaron al menos siete factores que entraron en juego, entre ellos la proliferación de intermediarios en la cadena de distribución, la compra “por si acaso” por parte de la población para automedicarse, el contrabando y la prohibición de otros países para que su producción salga a otras naciones.

El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) desarrolló un conversatorio titulado: "Logística de importación de medicamentos en tiempos de COVID", con David Ramírez experto en la cadena de suministros médicos con más de 15 años de experiencia en Ecuador y Bolivia, y el economista Jaime Gonzáles, especialista en la distribución de productos farmacéuticos y cosméticos en Bolivia. 

El ecuatoriano David Ramírez dijo que el incremento en los precios de los medicamentos solo se justificaría si el costo de los combustibles o los salarios del personal del sector se incrementaran, lo que no sucedió en la pandemia, pero sí ocurrió una elevación en los costos en el transporte de medicamentos influyeron en el incremento en los precios.

“En lugar de uno, hay tres o cuatro intermediarios”, sostuvo, al acotar que de cada 100 bolivianos, 18 corresponden a la logística.

Por su lado, Jaime Gonzales, especialista en la distribución de insumos farmacéuticos y cosméticos, indicó que el 70% de los medicamentos que se encuentran en las farmacias en el país vienen del exterior y que solo el 30% proviene de empresas nacionales.

La compra indiscriminada de medicamentos por parte de la población en este tiempo provoca que las farmacias agoten su stock de medicamentos disponibles para tratar resfríos o la COVID-19.

La pandemia es un evento catalogado mundialmente como un “cisne negro”, es decir un acontecimiento sin precedentes, imprevisto para todo el planeta y para el que las fábricas internacionales no estaban preparadas para satisfacer la demanda de estos productos, generando un impacto en la economía y se traduce también en el desabastecimiento de insumos y medicamentos nunca antes visto.

La gerente interina del IBCE, María Esther Peña, instó a “realizar campañas de concienciación ciudadana sobre el riesgo que puede ocasionar a la salud en esta temporada de pandemia, comprar medicamentos no garantizados, adulterados o falsificados”.

Propuso realizar un trabajo coordinado con las autoridades públicas y la industria farmacéutica boliviana, así como con los importadores y comercializadores de medicamentos legalmente establecidos, a fin de sumar fuerzas para enfrentar el contrabando.

LOS FACTORES Expertos encontraron siete factores.

1. MERCADO ESPORÁDICO Ramírez indicó que “en Ecuador los precios de logística y distribución se mantuvieron porque las empresas de transporte tienen contratos anuales y los costos no son variables, pero que en Bolivia los contratos son esporádicos, firman por flete, entonces existe una informalidad e incertidumbre en precios”.

2. BAJA PRODUCCIÓN El economista Gonzáles explicó que la producción boliviana de medicamentos es baja en comparación con la demanda que existe a causa de la pandemia, “en una situación normal, el 70% de los productos ofertados en farmacias es importado y solo el 30% es producción nacional”, dijo.

La industria boliviana está compuesta por 29 laboratorios y 500 distribuidores legalmente establecidos. Los laboratorios afrontan también el ingreso de fármacos con precios competitivos de la India o China, el contrabando, la falsificación y la adulteración de medicamentos, lo que representa al menos el 20% de las ventas del sector, es decir unos 15 millones de bolivianos de evasión impositiva y afectación a las fuentes de empleo y la salud pública en el país.

3. EXPORTACIÓN PROHIBIDA Ramírez añadió que al “cisne negro” se suma la actuación de unos países que han prohibido la exportación a otras naciones de cierto tipo de fármacos que producen ellos mismos, con el fin de no dejar desabastecido su mercado interno.

Estados Unidos, por ejemplo, dispuso que por la pandemia, el 90% de las empresas productoras de fármacos quede en su territorio.

4. INTERMEDIARIOS Asimismo, surgieron intermediarios en la cadena de suministros.

“Es un juego en el que aumentan innecesarios jugadores, a lo que se llama exceso de intermediarios que hicieron que suban los precios en medicamentos y no tanto así la logística, con excepción de las importaciones que se realizaron en vuelos chárter”.

5. MERCADO FRACCIONADO A su vez, Gonzáles explicó que el tamaño de mercado de medicamentos de Bolivia es pequeño en comparación con naciones latinoamericanas, sin embargo, no deja de ser atractivo.

La presencia de fabricantes de medicamentos de todo el mundo está en el país y determinan su inversión por el grado de seguridad jurídica que ofrece.

“El país vende muchísimo menos de lo que comercializa Uruguay, país con cinco veces menos población, ya que la cultura de consumo de medicamentos que tenemos es fraccionada, compramos por comprimido y se debería comprar la caja que es todo el tratamiento”.

Se observó la idiosincrasia de la gente que adquiere solo una parte de lo que el médico le receta y apenas siente mejoría deja de consumir el fármaco.

6. MERCADO NEGRO Consideró que el siempre presenten mercado negro de medicamentos, ahora daña aún más a las personas afectadas por la COVID. Es comercio ilegal con importadores ocasionales sin la logística de cadena de frío.

“Las personas que traen medicamentos deben estar registrados en el Ministerio de Salud, la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud, AGEMED, y el Servicio Departamental de Salud, SEDES, como importadores, demostrar las condiciones necesarias para el almacenamiento de medicamentos, ningún importador eventual puede realizar una inversión como las farmacias y distribuidores establecidas lo han hecho por años”, afirmó Gonzáles.                                                                                            

7. AUTOMEDICACIÓN Añadió que la gente que se está automedicando y compra fármacos para tenerlos en casa “por si acaso”, aun sabiendo que el 80% de la población contagiada tendrá síntomas leves o son asintomáticos; el 15% tendrá alguna complicación y probablemente necesite internarse; un 5% requerirá terapia intensiva y un 10% de ese 5% usará un respirador.

“Es la gente que se automedica con protocolos compartidos en redes sociales la que genera la escasez. Esas personas desconocen que se están causando complicaciones al tomar antibióticos. Sabemos que no cumplen ni siquiera con el tratamiento y luego tienen problemas estomacales y hasta intoxicaciones”.

Agregó que no es que haya disminuido la producción en laboratorios de Bolivia, ni que se haya dejado de importar, sino que hay demasiada demanda forzada por la automedicación.

“Los bolivianos sanos que no necesitan medicinas han acudido a las farmacias para comprar para ellos y sus familiares”.