Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 04 de diciembre de 2021
  • Actualizado 00:17

Con empaques biodegradables, tres empresas impulsan delivery responsable

Son materiales que pueden desecharse en pozas de compostaje y tardan tres a cuatro meses en biodegradarse. Los emprendimientos de millenials son los más receptivos a reemplazar el plástico, pese a que el costo de esos productos es mayor.
Con empaques biodegradables, tres empresas impulsan delivery responsable

Envases de órganos vegetales, no tóxicos, hechos del bagazo de la caña de azúcar, otros de cartón biodegradable y vajilla de harina de maíz, todos aptos para desecharse en celdas de compostaje ofrecen las empresas Tatapac, Targuet y Comercializadora Guadalupe orientadas a impulsar el delivery responsable con el medio ambiente.

Sobre el uso de plásticos y envases de plastoformo en Cochabamba no hay datos precisos, pero un análisis del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) señala que los primeros siete meses de 2019, el departamento importó 10.2 millones de kilos de plásticos de diferente tipo, casi 10 veces más que la demanda de Beni, Potosí, Chuquisaca y Pando juntos en ese mismo periodo.

Envases de pulpa de caña de azúcar biodegradable. CORTESÍA TATAPAC

Envases de pulpa de caña de azúcar biodegradable. CORTESÍA TATAPAC

Las grandes cantidades de plásticos presentes en la vida diaria impulsaron la búsqueda de opciones.

EMPAQUES DE CAÑA Richard Choque es el propietario de la empresa Tatapac y en la presentación de su Fanpage explica que la muerte de su hermana, hace algunos años, a causa de una enfermedad autoinmune le llevó a indagar las causas de enfermedades mortales como el cáncer y le sorprendió el efecto nocivo de los envases desechables en los que se pone la comida para llevar. Por ejemplo, verter café o alimentos con líquidos calientes en envases de plastoformo hace que los químicos se “abracen” a la comida y sean ingeridos. Dice que, si bien no hay estadísticas disponibles, su experiencia le llevó a calcular que los restaurantes usan entre 60% y 70% de envases de plastoformo en su trabajo cotidiano.

Esa fue su motivación para ofrecer opciones ecológicas en ese rubro. Inicialmente, pensó en establecer una fábrica de envases ecológicos, pero los costos de la maquinaria y sumados a los costos laborales habrían dado como resultado un producto sumamente costoso. Es por eso que optó por importar desde China un producto de alta calidad que se obtiene de prensar en placas el desecho de la caña de azúcar que, luego de un proceso de secado, se amolda y se convierte en envases. El resultado es una especie de cartón que también se puede usar para poner alimentos líquidos y calientes porque se recubre por dentro con una película aislante que también es ecológica y tiene más de seis horas de resistencia. Después de utilizar, el envase se hace pedazos y se puede desechar a una celda de compostaje, donde se biodegrada en 120 días.

Empaques de cartón compostable. CORTESÍA TARGUET SRL

Empaques de cartón compostable. CORTESÍA TARGUET SRL

CARTÓN BIODEGRADABLE Targuet tiene más de 12 años de experiencia en el rubro de la impresión gráfica, pero hace un año que se planteó acompañar el delivery responsable, explica su gerente propietaria, Virginia Hoz de Vila. Fabrican bandejas, platos, cajas, bolsas y todo tipo de empaques para alimentos y productos farmacéuticos usando cartón compostable que puede estar en contacto con los alimentos sin contaminarlos.

Cuenta que apuntaron al delivery motivados por el deseo de reemplazar los hábitos de uso y lograr un desecho responsable que no dañe al planeta. Su proveedor cumple con la misma cadena de valor que está alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y tiene una certificación que le compromete a plantar árboles para que su materia prima sea sostenible y genere un triple impacto. La empresa también creó una cultura interna y las familias de sus 50 empleados ya no se identifican con el plástico.

“VAJILLA” DE HARINA Platos, vasos, tenedores, cucharas y cuchillos hechos de harina de maíz, muy parecidos al plástico, pero biodegradables es lo que oferta la Comercializadora Guadalupe, cuya primera importación desde China coincidió con el conflicto poselectoral de octubre de 2019.

Giovana Vargas, dueña del emprendimiento, cuenta que parte de su familia se dedica a la venta de envases plásticos y bolsas. Ella buscó dar un giro al negocio y encontró en internet una empresa que ofrecía estos productos en Chile, donde fue a hacer su primera compra sin conocer el país. Después de algunos viajes se enteró que solo eran importadores, volvió a buscar en internet y encontró que el fabricante estaba en China. En agosto de 2019 viajó a ese país y ahora trae estos envases que los importadores chilenos aún no tienen.

Es una tecnología que resisten fácilmente líquidos calientes y se biodegradan en 90 días. Tiene entra sus clientes a vendedores de la Feria Ecológica del Parque La Torre y a un par de restaurantes.

La empresa Biofase también trae bombillas, tenedores y otros productos hechos de semilla de palta, pero este medio no logró contactarla. Sin embargo, se supo que algunas tiendas de productos orgánicos venden estos objetos y la gente los compra más como souvenirs.

EL PRECIO ES UNA TRABA Los tres empresarios expresaron que es difícil lograr un cambio de mentalidad porque lo que prima es reducir la hoja de costos, algo que no se puede hacer con los envases biodegradables que cuestan más que los de plástico. Las franquicias y los grandes restaurantes no los adoptan.

El problema es que estos envases no resultan tan económicos comparados con el plástico, pues una bolsa cuesta 0.25 bolivianos, mientras que un envase biodegradable cuesta 0.90 bolivianos. Choque dice que, aunque muchos consumidores entienden la importancia de reducir el consumo de envases plásticos, los grandes restaurantes y las franquicias se resisten debido a los costos. Cuenta que incluso les ofreció una estrategia de marketing para posicionarse como lugares que cuidan la salud, pero no halló eco.

La presidenta de la Asociación de Empresarios de Restaurantes y Ramas Afines de Cochabamba (Aserac), Vivian Cardona, confirma que si bien hay empresas que los usan, no son accesibles por el costo. Considera que es importante negociar con los importadores para reducir los precios porque estos empaques son un elemento importante para cuidar el medioambiente.

También coinciden en que son los emprendimientos de millenials los más receptivos porque se interesan en las compras conscientes. Hoz de Vila añade que es gente muy consecuente cuyo interés no se limita a lo económico. “Son jóvenes que tienen emprendimientos con propuestas de valor y prefieren incrementar costos para tener una producción responsable”.

Morales afirma que, pese a eso, costará mucho dejar los plásticos porque la gente no entiende la importancia de reemplazarlos.