Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 18 de septiembre de 2020
  • Actualizado 13:27

Elsa siguió su sueño y elabora “héroes de bata”

Lo que era un hobbie se transformó en trabajo. Ella confecciona muñecos doctores que causan furor. Es historia de otra emprendedora en la pandemia.
Elsa siguió su sueño y elabora “héroes de bata”

A Elsa Quispe siempre le despertó curiosidad el mundo colorido y mágico de los muñecos. Aquella fascinación fue la puerta hacia el hobbie, y el hobbie, la invitación hacia lo que hoy se transformó en un trabajo con gran demanda.

“Yo decía que algún día tendría un taller con el que podría hacer feliz a mucha gente. Ese era mi sueño”, refresca, aquella que en tiempos de pandemia desató con mayor fuerza su imaginación para efectuar el plan que consideró desde siempre: regalar sonrisas a través de sus creaciones con goma eva y esferas de distintos tamaños.

Antes de la crisis sanitaria, Elsa, de 32 años, ya había iniciado su incursión en la elaboración de los muñecos. Sin embargo, esa tarea no le suponía más que algunas horas, pues representaba apenas un escape que la desconectaba.

La inspiración se conjugó con la transpiración cuando enfocó su atención en el personal de salud que se encuentra en primera línea del combate, con el virus como enemigo desconocido.

Fue, entonces, cuando decidió personalizar sus fofuchos con indumentaria y elementos propios de médicos y enfermeras.

La idea no pudo tener mejor acogida en el mercado. “He visto lo que estamos viviendo. Me llamó la atención y traté de caracterizar los muñecos. Lo vi necesario y dije: bueno, ¿por qué no? Ellos son los que están día a día en constante peligro y se sacrifican”.

Una vez iniciado el plan y la oferta de los fofuchos de goma eva, los pedidos se maximizaron. Familiares y amigos de doctores y/o enfermeras se enteraron y empezaron a encargar los muñecos con los colores de ropa, de cabello y detalles deseados, de modo que todos los elementos coincidieran con la persona a la que le sería regalado el objeto.

“Me piden con barbijos, con nombres y mensajes diferentes como ‘te acompañamos’ o ‘tu familia te quiere’. Hace algunas horas me encargaron una doctora”, sintetiza Elsa, quien está casada y es madre de una niña.

Y confirma que lo que se abrió paso como un gusto mezclado con destreza es ahora un trabajo que ganó espacio y mediante el que puede ayudar a sus padres, que viven en La Paz.

“Antes, lo hacía los fines de semana, pero, actualmente, todos los días fabrico los muñecos. Es mi trabajo. Tuve que hacerlo. Claro que es verdad que durante este tiempo no hemos podido trabajar con regularidad en nuestras ocupaciones, entonces, sí, me ayudó mucho”, concluye la mujer, que vive en 1 de Mayo, un barrio de la zona sur.

Lo más curioso que le tocó elaborar en las últimas semanas fueron bailarines con trajes típicos, algo que Elsa no había contemplado antes.

“Recuerdo que me pidieron, este último, fofuchos con trajes típicos. Fue algo que no pensé hacer. Otros clientes se interesaron en muñecos para despedidas de solteros o que caracterizaran a cantantes o personajes de películas. Me dan las fotos y yo copio”.

Elsa tenía un anhelo y fue detrás de él, precisamente, en un momento muy duro. Sabe que en situaciones críticas es cuando la reinvención se hace presente.

Hace tres años cumplía otras obligaciones laborales. Siempre apuntó a montar su propio taller y vivir de lo que realmente la llenaba. El intercambio era justo: sonrisas a cambio de generar dinero para solventar los gastos. “yo, por ejemplo, tenía un sueño. Hace algunos años me dedicaba a otra cosa. Hice los fofuchos por hobbie y me gustó. Entonces me propuse ayudar a mis papás, que ya están mayores. Invito a que las personas no se desanimen. Yo no contaba con casi nada, ni taller. Apenas, una tijera. Al final, como esto me gustó y tenía muchas ganas, empecé a publicar y a usar la tecnología. Me fue bien y lo logré”.

Bautizó su negocio con el nombre Creaciones Candy. Sus precios son módicos. Van desde los 30 bolivianos hasta los 170, aproximadamente. Los montos varían de acuerdo con la complejidad y los tamaños de los modelos. Incluso, hay personas que encargan diseños que superan el metro y medio de altura, con temáticas de amor, por ejemplo.

Los que deseen adquirir los muñecos con el sello personal de Elsa pueden conseguirlos a través del número de WhatsApp 74775558.

Ella estará atenta para recoger inquietudes y traducirlas en muñecos curiosos que no solo representan al personal sanitario, sino también a cumpleañeros, novios o personajes que responden a fechas especiales. La variedad es muy amplia.

Creaciones candy creció y ganó terreno gracias a las redes sociales

Elsa Quispe tiene 32 años y es madre. Recurrió a las redes sociales para captar mayor atención y conseguir que sus trabajos sean difundidos.

Supo usar la herramienta digital, sobre todo la plataforma de Facebook, donde comparte sus muñecos coloridos.

La estrategia le fue muy útil, considerando que su marca se hizo más conocida de forma rápida.

Si bien cuenta con un taller que logró consolidar en los últimos años, la confección de los fofuchos se abrió como una nueva opción que ahora no suelta y que le posibilita ganar un dinero extra para enviarles a sus padres, que radican en suelo paceño.