Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 25 de octubre de 2020
  • Actualizado 10:11

El color rosa toma las calles con un servicio bien femenino

El restaurante en el que trabajaba Sulema Claros, la impulsora de Pink Delivery, tuvo problemas. Su cuñada puso el capital y ella, el ingenio. El objetivo de la compañía es ayudar al género.
Trabajadoras de Pink delivery.
Trabajadoras de Pink delivery.
El color rosa toma las calles con un servicio bien femenino

Sulema Claros es la líder del proyecto con sello 100% femenino. Hace casi dos meses que se entregó a la travesía de embanderar un plan distinto, con el miedo natural de saber que uno de los escenarios era el desacierto en el camino.

Poco antes de estrenar Pink Delivery junto a su cuñada Mariel Cavero (quien puso el capital para desarrollar la idea), había probado suerte en una empresa dedicada a repartir productos, también por delivery.

Fue la alternativa más próxima y rápida que encontró, luego de que el restaurante en el que se desempeñaba hasta el cimbronazo de la crisis no fuera la excepción a la regla y sufriera el descalabro, con la consecuente reducción del personal.

Los gastos para la comida, los impuestos, el pago de la luz, el gas y el agua. Todo seguía corriendo, menos su salario. De ahí que decidiera ofrecer sus servicios en una empresa de forma temporal, donde se topó de frente con un detalle: la mayoría de los trabajadores era del sexo masculino.

Hasta allí, ningún problema. La incomodidad vendría después, cuando el ambiente tomaría ciertos rasgos machistas, aunque no generalizados.

De pronto, sucedía que Sulema era la única mujer en el grupo. Resultaba inevitable que ella oyera alguna conversación en la que el tópico le generara sonrojamiento.

“Para mí era difícil trabajar con hombres. Tenía la intención de hacerlo, pero era incómodo. Había un poco de miramiento porque, a veces, los clientes preferían más a la mujer por seguridad y responsabilidad. Los chicos se ponían celosos”, recuerda la qhochala.

Fue entonces cuando, motivada por su cuñada Mariel, Sulema llevó a cabo el plan: crear un grupo de mujeres que ofreciera el servicio de delivery, con el objetivo de generar fuentes de trabajo para el género ante la urgencia.

En el recorrido, no faltaron los sinsabores, las dudas y los miedos que intentaron atentar contra el temple de la mujer que encabezó el proyecto. “Hubo momentos en los que quise tirar la toalla. Tuve complicaciones al principio, por lo que, en un momento, dije que lo dejaría ahí. Y cuando ya todo se hizo realidad, estaban las motos, mochilas y trajes. Estoy cosechando todo lo que  sembré”.

Aquello que se instauró en el mercado como una opción “100% rosa” devino en la misión diaria de mantener el negocio para ayudar a las mujeres cochabambinas.

Por fin, la creadora de la idea dio al clavo. Ahora toma consciencia de los frutos ¿Si hubo desatinos? Por supuesto. Sulema recuerda que falló en varios intentos. Todas las equivocaciones resultaron en el éxito de Pink delivery y en la posibilidad de que mujeres profesionales, que dan de lactar o que son madres solteras puedan agruparse y enfilarse detrás de los preceptos de la camaradería.

“La gente nos prefiere a nosotras. Mi mayor desafio es ayudar a las chicas. Ellas no tenían trabajo y ahora pueden hacerlo con nosotras. Me siento feliz. Estoy cumpliendo un sueño. Claro que no es fácil emprender. He fracasado en otros negocios, me fue mal. Mi prioridad es colaborarles.  Mi  satisfacción está en ayudar a la mujer boliviana”, confiesa, sin freno, al momento de emocionarse.

Tan buen resultado dio la empresa que desde Santa Cruz y La Paz han manifestado su interés de comprar la marca para implementarla en dichas ciudades.

La ambición no se estanca en la chance de diversificar el nombre del servicio. El siguiente paso del equipo será impulsar y consolidar el Radio-móvil Pink. Como no podía ser de otra manera, el emprendimiento en puerta llevará un nombre asociado con la idea madre.

La intención es incluir a aquellas mujeres que quedaron sin empleo y que cuentan con vehículos de cuatro ruedas. “Estoy en los últimos trámites. Hay muchas chicas que quieren hacer delivery en auto. Próximamente estará funcionando”.

Sulema ejecutó la idea, su cuñada, Mariel, confió el dinero para desarrollarla, y otra persona se sumó a la linda locura para conformar el trío que dio paso luego a un equipo de 15 integrantes que ahora batalla en las calles, siempre dispuesto a llevar pedidos en toda la ciudad.

Luchen hasta el final, no se frenen ante el primer obstáculo, no flaqueen, no decaigan, aconseja Sulema. “Todo lo que hacemos con esfuerzo será útil para cosechar buenas cosas. No tiren la toalla. Pero este mensaje no solo va para las chicas, sino también para los hombres. Mi idea no es ir adelante de ellos, sino de la mano”.

Está declarado el ánimo conciliador, pese a la sensación de incomodidad que sintió cuando fue parte de una empresa en la que los hombres eran mayoría.

Los que deseen contar con los servicios de las Pink, pueden llamar al teléfono celular 62728881 mediante la aplicación de WhatsApp. También es posible ubicarlas en la página de Facebook Pink delivery.

Para mí era difícil trabajar con hombres. Había un poco de miramiento porque, a veces, los clientes preferían más a la mujer por seguridad y responsabilidad