Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 25 de octubre de 2020
  • Actualizado 13:11

Cochabamba tiene el índice de letalidad más alto de todo el país y mantiene el segundo lugar de muertes por COVID-19

El SIRMES asegura que el personal médico es el más afectado. Por su parte, el SEDES pide reforzar medidas de bioseguridad para evitar una segunda ola de contagios.
 
Personal de IDIF retira un muerto de COVID-19 del asilo San José. DICO SOLÍS.
Personal de IDIF retira un muerto de COVID-19 del asilo San José. DICO SOLÍS.
Cochabamba tiene el índice de letalidad más alto de todo el país y mantiene el segundo lugar de muertes por COVID-19

El índice de letalidad del coronavirus COVID-19 en Cochabamba subió de 7.6% a 7.7% lo que ubica al departamento con la cifra más alta de toda Bolivia, según el estudio realizado por Miguel Paco, presidente del Colegio de Informáticos del departamento.  
En segundo lugar, está ubicado Chuquisaca, con el 7.5%, y en tercer puesto Pando, con el 6.4%. Pese a ser el departamento con el número más alto de fallecidos, Santa Cruz se encuentra en el sexto lugar con el 4.7%.
El informe contempla la recopilación del comportamiento del virus entre el 1 de julio y 3 de septiembre con base en los datos que proporciona el Ministerio de Salud cada día. La tasa de letalidad se mide en relación al número de casos positivos y muertos.
De la misma forma, Cochabamba se mantiene como el segundo departamento con más decesos a causa de la COVID-19 en todo Bolivia, con 975. El primer puesto lo ocupa Santa Cruz, con 1.934, y en tercer lugar está La Paz con 887 fallecidos.
“Algo está pasando en Cochabamba, por eso levantamos la alerta sobre lo que sucede para que las autoridades tomen las riendas. Eso no se puede mantener así, es casi una constante”, afirmó Paco.
Sobre el tema, el representante del Sindicato de Ramas Médicas de Salud Pública (SIRMES), Jimmy Montaño, aseguró que la mayor parte de los fallecidos son miembros del personal de salud. Además, indicó que esto se debe a la desatención que tiene el sector por parte de su seguro a corto plazo que, en gran proporción, está a cargo de la Caja Nacional de Salud (CNS).
“La Caja Nacional está colapsada y no atiende a los pacientes, entre los que están nuestros médicos. La mayoría de ellos ha muerto por el abandono de la CNS, no se han preparado para atender la cantidad de pacientes actual”, aseveró.
Por su parte, el jefe de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (SEDES) de Cochabamba, Rubén Castillo, aseguró que la cifra de decesos es “normal” ya que los casos positivos cada vez son menos, pero los decesos aún no, entonces se produce esta proporción.
Explicó que los pacientes críticos son atendidos en los centros de salud centinelas, pero algunos presentan complicaciones de gravedad que derivan en la muerte. La neumonía y posterior sobreinfección bacteriana con la presencia de hongos y pus en los pulmones, sería la principal causa de los decesos.
Cochabamba fue uno de los departamentos con mayores problemas en el sistema de salud. Sin embargo, Castillo asegura que la etapa más crítica ya pasó y ahora cuentan con espacio disponible para atender a los pacientes. “En los hospitales centinela hay lugar. El Hospital del Norte tiene libre un 60% de su capacidad y el Sur un 33%”.
Asimismo, añadió que la Llajta vive un proceso de desescalada. “Este tipo de enfermedad tiene esas características. Al inicio, suele ser explosiva, nos ha saturado la capacidad que tenemos en los centros, pero, después, disminuye, como ahora”.
Sobre el tema, el presidente de la Sociedad de Terapia Intensiva de Cochabamba, Ramiro Maldonado, aseguró que el sistema de salud poco a poco se fue descongestionando, lo que permite la atención de los pacientes. Sin embargo, la presencia de neumonía y fibrosis pulmonar en varios casos, ocasiona el deceso. “Ya hay más recursos para tratar la enfermedad, el problema es que las personas mayores siempre tendrán el riesgo de letalidad más alto”, indicó Maldonado.
Castillo enfatizó que intentaron hacer un tratamiento adecuado en el manejo de cadáveres para mostrar la realidad de muertes en Cochabamba. “Seguimos todos los protocolos que recomiendan las instancias nacionales e internacionales. No hemos subnotificado casos. Hemos hecho un trabajo fidedigno y por eso captamos la mayor cantidad de decesos”.

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Tabla del índice de letalidad del coronavirus en Bolivia realizada por el Colegio de Informáticos de Cochabamba. CORTESÍA.

SEGUNDA OLA DE CONTAGIOS
Pese a que los últimos días los casos positivos disminuyeron en el departamento, el último reporte de Índice de Riesgo Municipal mantuvo a 11 municipios en riesgo alto, 35 en riesgo medio y 1 en riesgo moderado.
Desde el SEDES, estiman que el panorama cambiará durante septiembre. “Las próximas semanas van a ir incrementando los municipios que pasen a riesgo moderado porque prácticamente ya no hay tanta transmisión de casos”, sostuvo Castillo.
También, acotó que todavía se encuentran en una etapa de análisis para comprender la acción del virus, pero esperan que la situación mejore luego de haber superado el pico de contagios.
“Todavía no sabemos cuál será el comportamiento de esta enfermedad. Entonces, la gente debe tomar sus precauciones, mantener sus medidas de bioseguridad en todo momento, siempre pensando que puede haber transmisión en cualquier lugar. Esa inseguridad tenemos que tenerla presente para reforzar las normas de cuidado”.
El SEDES estudia la segunda ola de contagios que vivieron muchos países en el mundo para tomar los recaudos necesarios en Cochabamba. “Si nos deslindamos de las conductas de bioseguridad, no esperemos que nuestra letalidad baje, siempre irá en incremento porque esta enfermedad se mide así: mientras más casos haya en la población, eso repercute en los fallecimientos”.
En relación a este aspecto, Montaño reprochó el accionar de las autoridades para combatir la pandemia. Indicó que en el departamento solo hay 24 Unidades de Terapia Intensiva (UTI) y que esa cantidad no es suficiente. “La letalidad no va a bajar, va a ir subiendo. No hemos tenido la suficiente capacidad de prepararnos para lo que venía y cuando venga la segunda ola, para octubre o noviembre, tampoco estamos preparados”, enfatizó.
El jefe de Epidemiología del SEDES aseguró que un posible rebrote de casos solo depende del comportamiento de las personas, por lo tanto, el cuidado constante es fundamental para combatir el virus y retomar la normalidad cuanto antes. “Ya hemos tenido la experiencia del colapso de nuestro sistema de salud, que ha sido dolorosa para nosotros, no hemos podido dar respuesta ni en la parte pública ni en la privada. Entonces, no esperemos una segunda ola para que recapacitemos. Tenemos que aprender de esa lección para comportarnos en los siguientes meses”, dijo Castillo.

MÉDICOS SIN PROTECCIÓN
“La muerte de los médicos, eran muertes completamente evitables”, indicó Montaño sobre el fallecimiento de sus colegas a causa del coronavirus.
El representante del SIRMES explicó que, lo primero que requiere el sector de salud, es el equipamiento de protección personal “que tampoco están comprando las autoridades. Si bien tienen en cantidad mínima, pero dan solo a los médicos que atienden pacientes con COVID-19. Pero, qué pasa con los que atienden en sala o consulta sin saber si el paciente que llega es positivo o no y no están con las medidas adecuadas”, cuestionó.
Sobre la segunda ola de contagios que se prevé, Montaño instó a que las personas asuman con responsabilidad las medidas de bioseguridad: el uso de barbijo, respetar la distancia social y lavarse las manos, pueden marcar la diferencia.