Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 29 de marzo de 2020
  • Actualizado 07:55

MÁS DE 300 VÍCTIMAS CADA AÑO

Cochabamba registra 6 violaciones sexuales a menores por semana

Son más de 3 mil casos de agresiones intrafamiliares denunciadas en 2019. Más de 200 de ellos involucran a niños y adolescentes que sufrieron acoso o vejámenes.
Imagen ilustrativa de violencia infantil. Foto: Pixabay
Imagen ilustrativa de violencia infantil. Foto: Pixabay
Cochabamba registra 6 violaciones sexuales a menores por semana

La seguridad de uno de los sectores más vulnerables de la sociedad, los menores de edad, no solo es amenazada en las calles, sino también al interior de sus propios hogares, al ser los agresores miembros de su mismo círculo familiar e incluso amigos cercanos de sus padres.

La directora departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), Nidia Gutiérrez, informó que en lo que va de 2019 se registraron más de 3 mil denuncias de violencia intrafamiliar, dentro de las cuales figuran numerosos casos de abuso sexual.

En Cochabamba, la FELCV recibe un promedio de seis denuncias semanales por violencia sexual cometidas contra menores de edad, lo cual revela una cifra de más de 300 casos registrados por año en el departamento.

Sin embargo, la autoridad aseveró que “son muchos los casos guardados en silencio, muchas veces incluso con ayuda de las mismas madres u otros familiares, que por miedo o complicidad, callan estos delitos”.

Las cifras que revela el estudio “La agresión sexual contra la niñez y la conspiración del silencio”, realizada por el Centro Una Brisa de Esperanza (CUBE), en conjunto con la Defensoría del Pueblo, señala que “la mayoría de los depredadores sexuales (64%) guarda un vínculo cercano con las víctimas”, según el estudio, en base a los encuestados que dijo haber sufrido una agresión sexual.

Dicho estudio es uno de los primeros que trata la temática de las agresiones sexuales a niños y adolescentes en Cochabamba.

La ONG CUBE eligió al azar a 14 unidades educativas de la ciudad, de las cuales 13 aceptaron participar y una declinó la invitación.

El documento se basa en encuestas y estudios psicológicos aplicados a menores, quienes participaron, también, de forma voluntaria.

El mismo señala que “es más probable que las niñas de 14, 15 y 16 años reporten haber sido víctimas de una agresión sexual por una persona familiar o cercana a su hogar”.

En ese sentido, “los niños del mismo grupo etario informaron ser agredidos de igual forma por alguien que es cercano a ellos y a sus familias”.

Uno de los casos más controversiales, revelado durante julio de este año, fue el del pequeño Ismael, en Quillacollo, quien además de ser flagelado y maltratado por sus propios familiares, fue violado por su padrastro y otros “amigos” de su madre en algunas chicherías del mismo municipio.

Este hecho llevó al menor, incluso, a ser internado en un hospital debido a sus graves lesiones.

Asimismo, otro caso que puso a varios efectivos policiales en la mira fue el caso de una niña de 11 años, quien además de ser violada por un sargento, fue prostituida y embarazada por el mismo, e inducida a la comercialización de pastillas abortivas.

El policía abordó a la menor luego de haber generado confianza en el círculo familiar de la pequeña, puesto que el mismo era cliente de la pensión donde la madre de la niña vendía comida.

El hombre asistía allí para almorzar junto con sus camaradas de forma recurrente.

Investigadores afirmaron que entre los varios casos de violencia sexual a menores que se reportan de forma semanal en la FELCV, son muy pocos los perpetrados por personas extrañas a las familias de los niños y adolescentes.

Incluso, los reportes coinciden en el lugar de los hechos, ya que estos delitos suelen cometerse al interior de sus mismas casas, escuelas u otros centros a los cuales asisten de forma regular. 

Gutiérrez afirmó que muchos son los elementos que contribuyen a las situaciones de vulnerabilidad de los menores.

Entre ellos menciona la ausencia de los padres en el hogar, el alcohol y los largos periodos de tiempo que los menores pasan solos en sus casas o al cuidado de sus hermanos.

Sin embargo, enfatizó en la importancia de la comunicación que deben tener los niños y, sobre todo, los adolescentes con sus padres, ya que muchas veces estos callan este tipo de violencia, lo cual causa que incluso sufran violaciones o acoso sexual en reiteradas ocasiones.

La directora de Género, Generacional y Familia, Carolina Orías, afirmó que, más importantes que las sanciones, son las medidas preventivas, como la sensibilización de la población sobre esta realidad, y que la ciudadanía en general se sienta responsable del cuidado de los niños.

En ese sentido, señaló que como municipio se tienen en marcha algunos proyectos como “Cuentos que no son cuentos”, que a través de historias infantiles instruyen a los niños la importancia del cuidado de su cuerpo y que nadie puede tocarlos.

Esta actividad se realiza en escuelas de Cercado.

Asimismo, destacó la importancia de la educación.

“Como familia, debemos hablar con nuestros hijos al respecto, dejar de ver el tema de la sexualidad como un tabú y explicarles que nadie debe tocarlos o pedir que se quiten la ropa”, afirmó.

Agregó que, en todo momento, se debe poner especial atención en cualquier cambio de actitud o comportamiento de los menores, ya que pueden estar surgiendo temores a raíz de algún suceso de violencia.

Niños y educación sexual

La encuesta realizada por la ONG CUBE a los menores de edad en Cercado tuvo dos etapas, el pre-test y el post-test.

Una de las preguntas clave fue: “¿Has sido sexualmente agredida/o?”.

Los resultados del pre-test señalaron que un 55% dio una respuesta negativa. Es decir que negaron las agresiones.

Sin embargo, en la etapa del post-test, en la cual se les aplicó la misma pregunta, por segunda vez, el resultado de la respuesta negativa se redujo, con un total de solo 33% de menores que negaron haber sido sexualmente agredidos.

Según la psicóloga Mónica Iluva, del centro infantil “Mis huellitas”, los más pequeños tienden a absorber todo acto o enseñanza a su alrededor con mayor facilidad, siempre y cuando sea realizado por personas de su confianza.

En ese sentido, las agresiones sexuales, que en su mayoría son cometidas por agresores cercanos a los menores, son tomadas como actos “normales” por los niños, explicó.

Iluva concluyó que por este motivo los pequeños no asocian las agresiones sexuales con actos violentos, a pesar del trauma y el dolor que pueda causarles.

CUBE

Encargados de la ONG Centro Una Brisa de Esperanza (CUBE), quienes trabajan de forma integral con menores víctimas de violencia sexual en el área metropolitana de Cochabamba, afirman que el 80% de los niños y adolescentes con quienes trabajan logra restablecerse y reintegrarse a la sociedad de forma completa, lo cual incluye el ámbito educacional, familiar y laboral.

Tratamiento integral

Sin embargo, CUBE enfatiza en que los resultados óptimos de dicha reintegración son posibles estrictamente a través de un tratamiento integral e interdisciplinario, que incluye el abordaje psicológico, social y legal de las víctimas y del caso.

Cochabamba

Según el útlimo censo realizado, casi el 40% de la población cochabambina tiene entre cero y 17 años de edad.

Las áreas rurales son las que reportan menor número de casos de violencia sexual a este sector de la población.

Efectivos de la FELCV opinan que la no existencia de denuncias de algunos sectores  y zonas de la población no significa la ausencia de este tipo de hechos.

Los niños piensan que “los malos” siempre se ven como monstruos y no como personas normales y, además, cercanas a sus familias.