Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de octubre de 2020
  • Actualizado 03:19

EL COLAPSO DEL CAMPOSANTO DEJA A FAMILIAS SIN ENTIERROS

El cementerio abre 50 fosas y espera protocolo de bioseguridad; 28 trabajadores se quedan sin contrato

La Alcaldía de Cochabamba dispuso los trabajos en el lado norte, sin embargo existe preocupación por la falta de información sobre el acondicionamiento de los espacios.

La maquinaria realiza trabajos de excavación. DICO SOLÍS
La maquinaria realiza trabajos de excavación. DICO SOLÍS
El cementerio abre 50 fosas y espera protocolo de bioseguridad; 28 trabajadores se quedan sin contrato

En el Cementerio General de Cochabamba comenzaron ayer los trabajos para la apertura de al menos 50 fosas para los fallecidos sospechosos y confirmados de coronavirus COVID-19, en medio de incertidumbre por las medidas de bioseguridad. A esto se suma, la preocupación de 28 trabajadores que el martes 30 de junio cumplieron su contrato y ayer continuaron con sus labores a la espera de una respuesta de las autoridades para su continuidad, tomando en cuenta la situación de colapso del camposanto.

El crematorio ya tiene programado su trabajo hasta el domingo y las familias de los fallecidos por causas ajenas a la pandemia no pueden encontrar espacio en los nichos y esperan hasta una semana por una respuesta.

Las instrucciones que recibieron los trabajadores por parte de la Alcaldía fueron las de abrir fosas de tres metros de profundidad con maquinaria pesada y realizar marcaciones en el espacio norte. En este lugar hay mausoleos y viviendas continuas, lo que causa preocupación entre los concejales que ayer realizaban una inspección. Se espera que autoridades del Servicio Departamental de Salud (SEDES) intervengan para explicarles sobre los protocolos y los requisitos que se deben cumplir para la habilitación de las fosas, previsto para la próxima semana.

La guía de procedimientos del Ministerio de Salud establece que el municipio deberá encargarse del recojo y traslado del cadáver para su inhumación en un nicho o entierro en una fosa individual o común, “dependiendo de la disponibilidad de uno u otro recurso”.

La duda surge por las normas básicas que deben cumplir estos espacios, como que deben estar alejados a por lo menos un kilómetro de los centros habitados y los materiales que se deben utilizar para garantizar que no haya contaminación.

En medio de estas cuestionantes, también preocupa el aspecto humano. La concejal Celima Torrico pudo conversar con los trabajadores que pidieron atención a su solicitud para que puedan ser contratados por un año y continuar con sus labores de entierro, cremación, exhumación y otros al interior del Cementerio. Son 28 eventuales que tienen temor a que se reduzca el personal pese a la gran demanda que existe.

“Nosotros tenemos familia, estamos todos los días expuestos al contagio y como eventuales no tenemos ni siquiera un seguro. Ojalá las autoridades se pongan la mano al pecho y valoren nuestro trabajo”, dijeron.

El promedio diario de entierros en este camposanto es de 20 por día, cifra que se vio incrementada por los fallecimientos a causa del coronavirus COVID-19.

Los trabajos al interior del cementerio tras el marcado para abrir fosas. DICO SOLÍS