Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 29 de mayo de 2020
  • Actualizado 16:22

Caso Punata: se saltaron protocolos y usaron prueba rápida de COVID-19 no recomendada

El paciente pasó al menos cinco horas en sala sin atención, según su hija. Asegura que, tras la muerte, el médico le autorizó a llevarse el cuerpo y velarlo “con poca gente”. El SEDES aguarda informes escritos. En Punata, vecino dice que la cuarentena no se cumple con rigurosidad.
Personal de la Gobernación fumiga las calles de Punata. CORTESÍA GOBERNACIÓN DE COCHABAMBA
Personal de la Gobernación fumiga las calles de Punata. CORTESÍA GOBERNACIÓN DE COCHABAMBA
Caso Punata: se saltaron protocolos y usaron prueba rápida de COVID-19 no recomendada

Varios de los protocolos para tratar a sospechosos de COVID-19 fueron rotos al tratar al paciente de Punata que falleció en el Hospital Obrero No 2 de la Caja Nacional de Salud (CNS), según el relato de una de las hijas de la víctima. Entre ellos, usaron la prueba rápida para descartar la enfermedad, algo que desde marzo el Ministerio de Salud recomendó no hacer por no ser fiable; pese a la sospecha de COVID-19 y al pedido de la familia, no los aislaron ni hicieron pruebas; dejaron salir el cadáver en una bolsa de seguridad, pero dando permiso de llevarlo a Punata y velarlo “con pocas personas”; y la familia recogió el cuerpo al día siguiente de la morgue, donde asegura que no había vigilancia ni nadie que dé instrucciones. La guía de manejo de cadáveres por coronavirus, difundida por el Gobierno, prohíbe los velatorios y el cuerpo debe ser enterrado a la brevedad posible. En tanto, el Servicio Departamental de Epidemiología (SEDES) espera informes escritos para establecer responsabilidades. El director de la CNS no atendió el requerimiento de este medio.

La hija del fallecido contó a OPINIÓN que su padre fue referido del Policlínico de Punata con diagnóstico de neumonía, previamente padeció por dos años de fibrosis pulmonar, además era asmático e hipertenso. Esas especificaciones en su ficha de remisión no fueron suficientes para que fuera atendido con presteza y estuvo cinco horas esperando sentado en sala. 

La esposa, que lo acompañaba, al ver que ya no podía respirar, exigió que fuera intubado. Hubo movimiento del personal y luego lo llevaron a Infectología, de donde salió el médico 20 minutos después para informar que había muerto por coronavirus.

“No sabemos en qué momento le hicieron la prueba, debían hacerle también a mi madre, pero nada. La fecha de fallecimiento es 2 de abril a las 16:50, como dice el certificado médico. No hemos exigido llevarnos el cuerpo, no hemos sacado a la fuerza”.

Cuando llegó el resto de la familia, por la noche, hubo una junta médica en la que participaron el Epidemiólogo, el Administrador de la CNS, la jefa de enfermeras y otro médico, de quien les explicaron que estaba relacionado con el SEDES. La familia fue invitada a pasar, les preguntaron si el fallecido tenía síntomas de COVID-19 y con quiénes tuvo contacto. “Les explicamos que mi papá era casi un ermitaño. Ahí es cuando yo les dije que, si realmente tienen la sospecha de que tenía COVID-19, que nos aíslen porque en casa hay niños pequeños y sería exponerlos. Ellos me dijeron que la primera prueba salió negativa. En ese entendido, me dicen llévense el cuerpo ahora mismo, denle sepultura. Vélenlo como ustedes quieran, pero no con mucha gente”. 

La familia se reunió brevemente y pidió llevarse el cuerpo al día siguiente porque vivían en Punata. Los médicos aceptaron y dijeron que, por la sospecha de coronavirus, iban a embolsar el cadáver siguiendo el protocolo para seguridad de la familia y ofrecieron la ambulancia de la CNS para transportarlo.

Consultada por qué la familia veló el cuerpo si había sospecha de COVID-19, dijo que fue porque los médicos aseguraron que la prueba rápida dio negativo. Cree que después de muerto hicieron otra prueba. Además, cuando recogieron el cuerpo casi 24 horas después, lo sacaron de la morgue, en ausencia de personal de salud o de seguridad, sin ninguna otra recomendación.

Aseguró que la funeraria “era muy responsable”, desinfectó el cuerpo antes de ponerlo al ataúd y también desinfectó la casa luego del velorio. “Han desinfectado, lo han puesto al cajón y lo cerraron. Nos dijeron que no toquemos y así trajimos. Tenemos la duda si es mi padre porque no le hemos vuelto a ver la cara. No hemos tocado ni bañado el cadáver. Estaba en una bolsa roja y así lo hemos enterrado, solo fuimos siete familiares directos (al cementerio)”.

Mientras, la familia de ocho miembros está en cuarentena, según la hija. Ayer les notificaron formalmente que el fallecido tenía COVID-19 y fueron a tomarles muestras, pero faltó material para dos de los niños. La hija dijo ayer que no tenían provisiones y no sabía cómo alimentar a los tres niños que viven en la casa. La declaratoria municipal de emergencia sanitaria establece que el personal de salud y las fuerzas de seguridad están a cargo de la provisión de alimentos a las familias mientras dure la cuarentena, hasta el 12 de abril.

NO ACATAN CUARENTENA Un vecino de Tajamar, localidad punateña donde vive la familia, informó que la cuarentena no fue acatada por los vecinos. Varios circulaban ayer por las calles y se conoce que el ingreso al pueblo no estaba vigilado, razón por la que la gente continuaba entrando y saliendo. En Punata, la Intendencia desalojó de las calles a quienes transitaban. Mientras, en San Benito, el Canal 50 reportó que había gente de Punata haciendo compras en ese municipio.

ORDEN IGNORADA El 29 de marzo, el Ministro de Salud envió un comunicado a los directores de los SEDES departamentales, donde indicaba que las pruebas rápidas pueden detectar anticuerpos, pero la desventaja de esta técnica es que “no muestra claramente si en ese momento una persona tiene la infección, porque no hay una respuesta inmunológica elevada antes y pueden dar falsos negativos, además de tener una baja sensibilidad y especificidad, por lo que su uso no es recomendable”. Añadió que, con la prueba rápida, la tasa de falsos negativos es extremadamente alta e inaceptable como herramienta diagnóstica, criterio ratificado también por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Otro vecino contó a OPINIÓN que hoy vio personal de salud en Punata buscando a quienes fueron al velorio, presume que para tomar muestras de laboratorio.