Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 20 de octubre de 2020
  • Actualizado 02:11

Las “caseritas” del estadio: sabor y color en el fútbol

Comida, ropa, juguetes y entretenimiento son algunos de los productos que reúnen a hinchas, familias y miles de transeúntes en las afueras de estos centros deportivos.

Vendedora de helados recorre las graderías del Capriles. FOTOS: DICO SOLÍS
Vendedora de helados recorre las graderías del Capriles. FOTOS: DICO SOLÍS
Las “caseritas” del estadio: sabor y color en el fútbol

Dicen que no hay partido sin una buena milanesa o un rico sándwich de chola como previa a lo que serán 90 minutos llenos de fervor a la espera de goles.

Al parecer no solo es la hinchada la que aguarda con ansias los partidos, sino también las “caseritas” de las afueras del estadio, que hoy tienen, además del Capriles, un nuevo punto de encuentro, el estadio de Quillacollo.

Más de un centenar de comerciantes se dan cita en las puertas y alrededores de los estadios cochabambinos “cuando hay fútbol en la Llajta”, sobre todo en las finales.

Platillos como el sándwich de chola, milanesa, trancapecho, apanado, además de la variedad de refrescos y helados hacen honor a la reputación del buen paladar de los cochabambinos.

Dora Camacho, especialista en los sándwiches de chola, se “canchea” un dinero extra en los partidos, siempre que puede.

“Cuando escucho gritar muy fuerte a la barra, ya se que el rojo ha metido gol. Esos días vendo con yapa a los caseros”, cuenta.

Con el tiempo, no solo la comida se ha ganado la atención de los futboleros, los puestos de camisetas de los equipos contrincantes también han sumado ropa de cualquier estilo para los hinchas.

“Si quieren cambiarse y entrar más ‘facheros’ aquí hay buzos, pantalones, gorritas”, ofrece un adolescente en un puesto de ropa, afuera del Capriles.

Juguetes, pedazos de plastoformo para sentarse, maquillaje, sombrillas e incluso vendedores ocasionales de mascotas, entre muchos otros, forman parte del movimiento económico auspiciado por la fanaticada.

Varios comerciantes señalan que no siempre tienen suerte en sus ventas. Sin embargo, al ser un negocio ocasional tratan de rebajar precios y hasta “rematar” cuando los partidos finalizan.

“El fútbol es el deporte que representa a millones de personas en todo el mundo. Comer y tomar un refresco viendo al equipo de tus amores es justo y necesario”, asegura David Meneses, comerciante.

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