Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de octubre de 2019
  • Actualizado 15:14

TIENE CERTIFICACIÓN INTERNACIONAL

La historia de Carlos Marquez, el “loco” de los autos eléctricos

Afirma que es algo que se usa mucho en otros países y que en Bolivia no tendría por qué no ser igual.

José Carlos Marquez posa junto a uno de los vehículos eléctricos que fabrica.
José Carlos Marquez posa junto a uno de los vehículos eléctricos que fabrica.
La historia de Carlos Marquez, el “loco” de los autos eléctricos
No se lo dijeron con esas palabras, pero algunos proveedores quizás creyeron que estaba algo loco cuando José Carlos Márquez les preguntó si podían asegurarle partes para producir vehículos eléctricos en Cochabamba, así que le dijeron que no.

Lejos de desanimarse ante el escepticismo, optó por recurrir a los extranjeros. Ahora su proyecto es una realidad, creó Quantum SA, la primera empresa cochabambina que fabrica esos autos en el país.

Esa capacidad para no dejarse vencer por los obstáculos, que deja entrever mientras habla, le permitió hacerse cargo, siendo muy joven, de la empresa que le dejó su padre cuando tuvo que partir a otro país por cuestiones familiares. Recibió Metalin, una firma con mala salud económica que con el tiempo logró estabilizar y ahora tiene un buen espacio en el mercado de la maquinaria de construcción y minería.

Tiene 37 años y hace 18 que está a cargo de la empresa familiar. “Siempre me gustó la tecnología y constantemente incorporamos maquinaria que para el país es de punta, aunque en otros países ya es algo común. Tenemos el primer robot con posicionador de Bolivia y pensamos incorporar más robots para pintura y otras actividades. Los bancos se dieron cuenta que al financiarnos equipos, los empresarios podemos mejorar la producción”, comenta.

Pero, José Carlos ya estaba involucrado en el rubro muchos años antes, sin saberlo. Cuenta que cuando estudiaba en el colegio La Salle, los maestros organizaban visitas a fábricas de la ciudad, así conoció la Fábrica Boliviana de Envases (FABE), Taquiña, Coca Cola y PIL. Ya como estudiante de Ingeniería Industrial y de Sistemas, en la Universidad Privada Boliviana (UPB), conoció Duralit, FINO y también industrias de La Paz.  

“Siempre me atrapaba la fascinación por las máquinas. En la empresa las vendemos, muchas son importadas y me gusta dar el asesoramiento, mejoran bastante la productividad, son un complemento de la mano de obra”, señala.

NACE LA IDEA

El proyecto de los vehículos eléctricos surgió hace unos dos años. Su empresa fabricó unas mini volquetas eléctricas para el sector minero y dieron buen resultado. Como la lógica es la misma, no vio difícil hacer autos de uso comercial.

“Por amigos que tienen fábricas en China, logramos tener la licencia de fabricación de un modelo y lo adaptamos al mercado boliviano. Es algo sencillo, se usa mucho en otros países y aquí no tendría por qué no ser igual”, afirma.

A lo largo de la entrevista siempre habla en plural, es su forma de incluir al equipo de ingenieros que trabaja con él. Benjamín Villegas, Edigenio Vargas y el venezolano Juan Luis Viera le acompañan en la aventura. Viera trabajó durante muchos años en lastransnacionales General Motors, Mitsubishi, Hyundai y Nissan.

Además de la inclinación por la tecnología y el mundo de las máquinas, afirma que la motivación fue la tendencia mundial a cambiar la matriz energética y a fabricar un producto “limpio”, ambientalmente hablando ya que, al ser eléctricos, los vehículos de Quantum no contaminan.

“Decidimos investigar más en serio cómo fabricar los autos eléctricos. Empezamos a ‘destripar’ vehículos de este tipo para ver cómo estaban hechos. Es algo que muchos años antes hicieron Corea y Japón. Vimos qué componentes eran más apropiados que otros, tratamos de ver qué cosas funcionaban mejor para tener un modelo apropiado al mercado nacional”, explica.

Fue cuando buscaron proveedores locales de diferentes piezas, pero tuvieron mala recepción. No creían en el proyecto, tampoco que pudiera haber mercado. Decían que sonaba interesante, pero que “habría que ver”. Entonces se contactaron con firmas extranjeras.

Con apoyo de trabajadores del exterior, empezaron a armar la configuración del auto y a hacer pruebas hasta que lograron un modelo  “en limpio”. Negociaron plazos, cantidades y licencias. También tramitaron certificaciones, entre ellas de la Sociedad Americana de Ingenieros Automotrices.

Cuenta que obtuvieron registros cumpliendo todas las normas. Hicieron más pruebas y se sumaron ingenieros de otras especialidades que ya tenían experiencia con prototipos. Para solventar el proyecto, José Carlos tuvo que acudir nuevamente al crédito bancario.

Ahora, Quantum tiene los primeros 50 automóviles eléctricos listos para la venta. Prevé que hasta fin de año otros 120 estarán en el mercado. Cuestan entre 5.000 y 6.000 dólares, se cargan en cualquier toma corriente doméstico y por el equivalente a dos bolivianos de energía eléctrica tienen una autonomía de 40 a 60 kilómetros.

José Carlos dice que no es algo que se esté descubriendo recién, sino que solo era cuestión de tiempo que estos autos se usaran en el país. A inicios de 1900 ya se hablaba de la movilización a partir de la electricidad, pero el problema eran las baterías.

INNOVADOR No es la primera vez que cristaliza un proyecto. “Tuve emprendimientos antes. En algunos no me fue bien, pero me dejaron enseñanzas”, cuenta.

En 2011, él y su equipo de trabajo ganaron un concurso en Chile. “Solo por proponer una idea recibimos 40.000 dólares y eso nos abrió muchas puertas. No llegó a ser lo que queríamos, pero nos dejó un aprendizaje. En otros países, solo por intentar, por crear para dar empleos, te abren las puertas”, dice con admiración.

El proyecto se llamaba Amerpages, la idea era un portal para conectar empresas de América Latina con todo el mundo, a través de la página. “Ahora eso es fácil con Facebook, pero en esa época no se usaba para empresas, solo para conectar personas”, recuerda.

También ese año, en Islandia, el mismo proyecto ganó un concurso del Banco Mundial. “Me di cuenta cómo trabajan las aceleradoras e incubadoras de negocios. Nos patrocinó una incubadora argentina, siendo bolivianos. En el país hay gente muy talentosa, con grandes ideas, que intentó lo mismo que yo, pero por diferentes factores no pudo alcanzar sus metas. Se necesita más fomento a la creatividad”, apunta.

Habla de ese emprendimiento como algo sin importancia, pero según una nota del periódico La Razón de marzo de 2012, Amerpages pasó por un proceso de selección en Chile y entre 1.500 empresas fue la única propuesta boliviana que obtuvo “capital semilla” para continuar. Después fue seleccionado en Finlandia entre 502 proyectos como uno de los más innovadores del mundo en 2011, añade la nota.

“Tengo mucha fe en lo que hago. Varias veces me he equivocado, pero tuve la oportunidad de levantarme. Aunque uno tenga problemas, hay que relajarse y seguir trabajando”, dice convencido.

Sobre el futuro, responde que piensa en camionetas y bicicletas eléctricas.