Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 11 de diciembre de 2019
  • Actualizado 15:43

Las dos caras de Evo: retratos pintados a través de sus vecinos

En los dos barrios que vivió ordenó mejoras como asfalto, áreas verdes y otros, pero su trato con el vecindario no era el mismo. Ahora, ambas viviendas están abandonadas.
Destrozos en la casa de Evo Morales, ubicada en la OTB Villa Victoria, al oeste de la ciudad.	/DICO SOLÍS
Destrozos en la casa de Evo Morales, ubicada en la OTB Villa Victoria, al oeste de la ciudad. /DICO SOLÍS
Las dos caras de Evo: retratos pintados a través de sus vecinos

Un hombre colaborador, buena persona y amable con todos, así ven al expresidente Evo Morales sus vecinas del Barrio Magisterio La Rinconada, en la zona sur. A pocos pasos de la urbanización Las Magnolias, en la OTB Villa Victoria, zona oeste, los moradores hablan de un Evo distante, ostentoso y fiestero que techó la cancha del barrio para jugar un partido de fútbol con un árbitro que no le cobraba sus faltas.

Aporte al barrio

En 2017, un vecino dijo que la llegada de Evo llevó asfalto, pozo de agua y un área verde a la OTB Villa Victoria, también seguridad.

La tarde del 10 de noviembre de 2019, Morales renunciaba después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) emitiera un informe preliminar de auditoría señalando indicios de fraude en las elecciones del 20 de octubre.

Tras 21 días de paro cívico, buena parte de la población que exigía su renuncia y nuevas elecciones estalló en una celebración que duró poco porque los sectores afines al Movimiento Al Socialismo (MAS) rechazaron la dimisión, desatando una ola de saqueos y quema de viviendas de opositores. En las redes sociales circulaban alertas sobre sus ofensivas.

Esa misma tarde, Martha Colque, presidenta de la OTB Barrio Magisterio, en el distrito 7, vio con terror que un grupo de “motoqueros” llegaba al barrio con bazucas caseras. Los vecinos salieron a la calle porque circularon rumores de que incendiarían la casa de Evo y todas las del lugar, hubo un cruce verbal y un disparo salió del arma casera, dio contra una piedra del muro de la casa de medias aguas, pero sin ocasionar daños.

Los atacantes se fueron, pero más tarde regresó otro grupo a pie, aunque tampoco pasó nada. El miedo y estado de alerta se extendió hasta el lunes 11 porque más rumores decían que irían a quemar el colegio 26 de Octubre (día del cumpleaños de Evo), construido por gestiones del expresidente. Nada pasó y a los pocos días una camioneta llegó a “sacar todo” de la casa, para entonces abandonada por su cuidador, un policía que vivía ahí con su esposa e hija y que huyó ante el temor de la quema.

Morales y su correligionario David Herrada fueron los fundadores del barrio. Otra vecina recordó que cuando no tenían luz y necesitaban poste y cables, él donó los 600 bolivianos que faltaban, ayudó para perforar un pozo comunitario de agua, llevó gas domiciliario y asfalto.

“Era muy humilde, amable. Cuando salía, siempre daba la mano, la gente se tomaba fotos con él”, recuerda Colque con afecto.

Cerca del condominio Las Magnolias, César N. habla del día de la renuncia. Cuenta que llegó un grupo de hombres que creyeron que eran “motoqueros”, pero parecían llevar armas cortas y duda que sean de ese grupo. Rompieron la verja que protege el ingreso al pasaje donde está la otra casa del expresidente.

“No tardaron ni cinco minutos y dejaron todo hecho trizas. No se hace todo eso en tan poco tiempo, se necesitan varias horas para dejar así”, dice sobre los destrozos verificados por los vecinos que entraron a curiosear y conocer cómo vivía el expresidente.

Tienen dos hipótesis: una, que fueron los cuatro guardias personales quienes aprovecharon para saquear la casa, porque uno de ellos contó a otro vecino, esa misma noche, que se estaba llevando monedas de oro, y otra, que fue el propio Evo quien ordenó los destrozos para victimizarse o hacer sacar pruebas incriminatorias.

Una vez regaló pelotas a los niños del barrio y otra organizó un partido de fútbol contra los vecinos. Su jefe de seguridad, que llevaba una gran arma al cinto, era el árbitro e intimidaba a todos. “Árbitro cochino, cobrale pues, gritaban los vecinos, pero no hacía caso”, cuenta. Para ese partido llevó una banda del Ejército.

Sobre su vivienda, Morales dijo a sus vecinos que la compró en tres mil dólares cuando era dirigente cocalero. “Nos quiso hacer creer que con su sueldo de Presidente hizo hacer ‘poco a poco’ la casa”, refiere otra vecina.

César cuenta que algunos fines de semana llegaba “con chicas” y otras veces hacía parrilladas.

Ambas viviendas están abandonadas. En la zona sur, protegieron la casa por solidaridad y en el otro barrio la custodian a la espera de las investigaciones de la Fiscalía.