Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 27 de febrero de 2021
  • Actualizado 00:05

Cada dos meses una mascota adoptada es devuelta a un refugio

Hay diferentes justificativos que dan los que las adoptaron. Los más frecuentes son mudanzas e inadaptabilidad al animal. Perros y gatos entran en depresión y requieren terapia.
Canes del refugio Chocolate. NOÉ PORTUGAL
Canes del refugio Chocolate. NOÉ PORTUGAL
Cada dos meses una mascota adoptada es devuelta a un refugio

Hace tres días, Smoky, un gato cuyo pelaje ahumado dió lugar a su nombre, fue devuelto al refugio Patitas Descalzas de Cochabamba. Su adoptante dijo que él era “demasiado travieso para su estilo de vida”.

Su caso indignó a la institución que lo acogía, debido a que Smoky fue rechazado por una característica que tienen casi todos los cachorros felinos: ser juguetones. “¿Cómo explicar a ese pequeño que esa casa ya no será su hogar?”.

Tres casos de este tipo se registran, en promedio, cada dos meses en algunos refugios de Cochabamba. La frecuencia incrementó desde el brote del virus. Antes, las devoluciones de mascotas adoptadas sucedían, como máximo, una vez al año.

DETALLES

Hay diferentes justificativos que dan los adoptantes para devolver a las mascotas que se llevaron, entre ellos, mudanzas hacia otros departamentos o países, -en el peor de los casos- aburrimiento o problemas con el animal debido a que es “muy travieso o muy juguetón”.

Sobre la última excusa, la fundadora y vicepresidenta de la Fundación Patitas Descalzas, Ana María Crespo, dijo que hay personas que están fuera de casa todo el día y no disciplinan a sus animales y, cuando se encuentran con huecos en el césped u otra travesura, no les gusta y quieren deshacerse de ellos. Por lo que, no es un problema, sino una ausencia de educación.

Al margen de las justificaciones mencionadas, hay gente que inventa situaciones solo para deshacerse de los animales que adoptaron. Así ocurrió en el Centro de Adopciones San Martín de Porres con un último caso de devolución. Antes de la cuarentena, un adoptante regresó a un perro justificando que su familiar llegó de visita a su casa y no le gustaban los animales. Pidió que lo tengan un tiempo en el refugio y volvería por él, pero no regresó, de acuerdo con información proporcionada por la fundadora y directora de esa institución, Rosio Sossa.

EFECTOS

Aunque resulte difícil de creer, los más afectados con la devolución son los animales adoptados, el daño es emocional. “A veces lloran por varios días”, especialmente, los cachorros.

Crespo contó que un perro devuelto es “ansioso, le afecta no estar con los dueños, los busca”. Algunos se vuelven tímidos, desconfiados y no se acercan a las personas

Añadió que “es un golpe fuerte” separar a una mascota de una persona a la que está acostumbrada. Explicó que el animal entiende que cierto sitio donde le dan atención exclusiva -no como en el refugio- es su hogar y deshacerse de esa vida, lo deprime.

Para Patitas Descalzas, hacerse cargo de un can o gato regresado es un retroceso y los voluntarios trabajan para hacer que este vuelva a confiar.

Crespo señaló que cuando esto le ocurre a un gato es más complejo porque él intenta volver a ese hogar, aunque eso implique escapar del refugio. A los felinos les toma hasta tres meses readaptarse y superar la devolución.

Sossa contó que ella hace terapia con los canes devueltos, a través de muestras de cariño. Explicó que, si los perros tienen cariño, se adaptan rápido, “son como niños”.

Recordó que a una de sus perritas refugiadas la devolvieron después de cuatro años porque el adoptante se estaba mudando a Santa Cruz. El animal se deprimió, por lo que se determinó no sacarla más del refugio.

ACCIONES

La fundadora y vicepresidenta de la Fundación Patitas Descalzas, Ana María Crespo, informó que la devolución animales adoptados era frecuente, hasta que la institución empezó a pedir una serie de requisitos que el interesado debe de cumplir antes de llevarse al can o gato.

La exigencia de que el adoptante tenga una vivienda propia es una de las medidas que permitió reducir las cifras. “Hacemos consideraciones si la casa no está a nombre de él, pero sí a nombre de los padres”.

Y es que, aquellas personas que viven en alquiler o anticrético, deben trasladarse constantemente y sus mascotas son más vulnerables a ser devueltas o abandonadas.

El Centro de Adopciones San Martín de Porres también aplica esa medida y, en ocasiones, hace firmar un compromiso para que el animal “vaya donde va el dueño”, indicó la directora y fundadora, Rosío Sossa.

Otra acción asumida por Patitas Descalzas es una especie de “prueba”. Entregan al can o gato a su potencial amo por unos días para saber si ambos se acostumbran o “si son compatibles”.

Este proceso es importante, especialmente, cuando se trata de perros adultos, debido a que ellos ya tienen una personalidad marcada. Por esa razón la gente no quiere adoptar a este segmento, piden más cachorros.

Un tip que usa el refugio San Roque para frenar la devolución de canes adoptados es tomarse su tiempo para elegir a la familia adecuada.

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