Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 14 de octubre de 2019
  • Actualizado 02:56

MEDIOS Y PERIODISTAS NO APORTAN A LA CONSTRUCCIÓN DE UNA CULTURA DE PAZ CUANDO ENCUBREN LAS VERDADERAS RAZONES DE LA VIOLENCIA Y REPRODUCEN PENSAMIENTOS MACHISTAS

Cómo informar de violencia y de feminicidios, sin prejuicios

Cómo informar de violencia y de feminicidios, sin prejuicios



Veinticinco mujeres han sido asesinadas en Cochabamba en menos de 10 meses de 2015 y la Policía ha recibido 4.024 denuncias de violencia hasta septiembre. Hay una ley que sanciona drásticamente a los violentos, hay un aparato estatal que en el discurso lucha contra este flagelo social, pero que en los hechos no crea ni aplica políticas para frenarlo desde la prevención y la educación.

Si bien, la mayoría de las autoridades no está cumpliendo con los mandatos de la Ley 348 y podían hacerse pasibles a procesos penales por ello, desde los medios de comunicación que difunden las noticias de violencia y feminicidios, tampoco se está aportando a la construcción de una cultura de paz.

La mayoría de los medios y periodistas continúa reproduciendo prejuicios, desvalorizando a las mujeres, encubriendo las verdaderas razones de la violencia y hasta justificándola, a través de notas periodísticas con un enfoque, un lenguaje e imágenes que refuerzan el sistema patriarcal del que se alimenta la violencia.

Cada día, la mayor parte de los medios de comunicación naturalizan este crimen encubierto y ello no contribuye a la erradicación de la violencia.

Con el apoyo de la Cooperación Alemana (GIZ), 80 periodistas y representantes de medios de comunicación, de la sociedad civil y Estado, de todo el país, trabajaron de agosto a noviembre de 2014 en la construcción del “Protocolo para el abordaje informativo de la violencia contra las mujeres basada en género”, que dio a luz un libro de 30 páginas con un conjunto de pautas destinadas a estandarizar el tratamiento informativo de la violencia contra las mujeres por razones de género. Es una guía práctica que orienta el abordaje de los hechos noticiosos desde un enfoque de género, que ayude a prevenir, denunciar, sancionar y erradicar la violencia estructural que viven las mujeres.

El Protocolo fue presentado hace un par de meses en la Gobernación de Cochabamba, por el Ministerio de Comunicación, pero pasó casi desapercibido por los mismos medios y periodistas que aún no aplican tales recomendaciones, quizás porque no han habido espacios de reflexión y de inter aprendizaje.

Continúan siendo difundidas notas periodísticas que no protegen la identidad ni la imagen de las sobrevivientes de violencia y que, además, las culpabilizan de lo que les pasa.

Frases dichas por policías, por otras autoridades o pensadas por los mismos periodistas como: “La reacción pasiva de la madre provocó que el padre siga abusando de su hija”, “La víctima ofertaba servicios sexuales”, “La víctima estaba fuera de su casa a altas horas de la noche”, “La mujer asesinada estaba vestida con una mini”, “La víctima de feminicidio estaba ebria”, solo reproducen prejuicios machistas respecto al rol que debería cumplir una persona por haber nacido mujer.

La identidad de las sobrevivientes debe ser protegida para que su entorno no las revictimice ni las castigue negándoles el derecho al trabajo, por haberse atrevido a denunciar.

Los nombres de las mujeres asesinadas, sí deben ser publicados para que se conviertan en un grito colectivo de justicia.

Hay que investigar antecedentes violentos del agresor, pero respetando la presunción de inocencia y por ello, es preferible proteger su identidad en tanto no sea sentenciado y para que su familia no sea estigmatizada. Los nombres de agresores descubiertos en flagrancia, los de figuras públicas o los que tienen antecedentes policiales o penales, podrían ser revelados, previo análisis y valoración de cada caso.

No hay que difundir imágenes de niñas, niños, presuntos inocentes, de mujeres en situación de violencia, cadáveres. Es mejor recurrir a recursos como fotografías simbólicas, ilustrativas, dramatizaciones, rejillas montadas, difuminación de la imagen, distorsión de la voz. Evitar el sensacionalismo y hacer seguimiento de los casos.

¡No hay crímenes pasionales!

Las notas periodísticas sobre maltrato y feminicidios encubren las verdaderas razones de la violencia con titulares y redacciones tales como “La mató por celos”, “La mató por coquetear con su amigo”, “El alcohol y los celos causaron 5 feminicidios”. No se puede presentar un asesinato como una demostración de amor o pasión: el amor y la violencia son conceptos opuestos. Cuando se quiere a una persona, ni se la daña, ni se la mata: se la respeta y se la trata bien.

En cuanto al alcohol, hay ebrios que no matan y celosos que no asesinan. En un acto violento, los celos y el alcohol suelen ser los detonantes de su afán de ejercer poder sobre alguien a quien considera vulnerable y “su propiedad”. Las víctimas de feminicidio no fallecen ni mueren. Son asesinadas. Titular “Fallecen”, ayuda a invisibilizar la violencia.

Apuntes



Un enfoque de género

Reorientar la línea editorial de los medios hacia la construcción de una cultura de paz.

Los periodistas y medios de comunicación deben definir el enfoque de las noticias periodísticas para no alentar ni reforzar un pensamiento patriarcal, no desvalorizar a las mujeres ni hacerlas ver como inferiores a los varones. Mostrar que las diferencias asignadas a hombres y mujeres, a partir del sexo, son construcciones sociales que pueden cambiar.

El lenguaje

Al ser una expresión simbólica del pensamiento, el lenguaje tiene un rol vital. El lenguaje sexista usa el masculino para nombrar a las mujeres y así las invisibiliza, las excluye. Reproduce valores patriarcales, refuerza esterotipos y roles tradicionales impuestos a hombres y mujeres a partir de su diferencia sexual. Naturaliza la violencia y, por lo tanto, la promueve.

Nociones básicas

Hay que saber de qué se trata la violencia contra las mujeres, en el marco de la violencia basada en género. Es un problema social de clara violación a los derechos humanos que afecta a toda la sociedad. No son episodios aislados, son el resultado de una estructura social, económica, política y cultural patriarcal que no solo lo permite, sino que los fomenta.



Sin prejuicios

La cobertura noticiosa tiene que partir de que todas las personas -sin discriminación alguna- tienen derecho de vivir libres de violencia, en condiciones de igualdad.

Visibilizar causas reales

No existe justificativo para la violencia. No se la debe encubrir ni naturalizar. Hay que investigar y visibilizar las razones de fondo de la violencia. La pasión, los celos, el consumo de alcohol o drogas, como explicación de un hecho de violencia, solo ocultan la real dimensión del problema. Las notas deben tener referencias sobre el ciclo de la violencia (desde agresiones verbales hasta sexuales, psicológicas, físicas y económicas) y dónde denunciarla.

Las consecuencias

Incluir referencias de los artículos legales que definen el delito y su sanción. Explicar las consecuencias legales, familiares, de vida que existen para víctimas y agresores.