Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 01 de junio de 2020
  • Actualizado 12:04

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Brigadas para detectar casos sospechosos se exponen al virus y al rechazo de personas

Equipos conformados por el SEDES y los centros de salud de los diferentes municipios realizan la vigilancia activa en Cochabamba para buscar nuevos pacientes confirmados de COVID-19.

 

Una de las brigadas de salud que realizaron el rastrillaje en un foco de brote en Santiváñez.
Una de las brigadas de salud que realizaron el rastrillaje en un foco de brote en Santiváñez.
Brigadas para detectar casos sospechosos se exponen al virus y al rechazo de personas

Brigadas de salud recorren calles de algunos barrios de la ciudad, localidades aledañas y municipios rurales, para realizar la búsqueda activa de los contactos directos (entorno familiar) e indirectos (vecinos o personas que hayan estado cerca) de pacientes positivos para COVID-19 que viven por esos lugares.

No es una tarea fácil, al margen de que pueden exponerse al coronavirus, algunas personas –consideradas como contactos- no permiten su evaluación, les cierran las puertas e, incluso, les lanzan a sus perros para que no se acerquen a sus casas.

Sin embargo, esta búsqueda es importante para detener la cadena de posibles contagios comunitarios, porque se pone en aislamiento domiciliario a personas sospechosas de haberse contagiado la enfermedad y, en el caso del entorno familiar, se les tome muestras al séptimo día después del contacto o si presentan síntomas.

Yercin Mamani, director del Servicio Departamental de Salud (SEDES), explica que la vigilancia activa se inicia una vez que se capta un paciente confirmado. A partir de ese caso, se comienza a buscar a todos los contactos directos e indirectos y, si alguno de ellos es altamente sospechoso o sintomático, también se busca al entorno familiar de estos. De esta manera, se genera un árbol de conexiones, que puede crecer de manera exponencial en algunas ocasiones.

¿Cómo reciben las personas a las brigadas de salud? En la mayoría de los casos bien, dice Mamani, pero “hay algunas que no permiten su evaluación, cierran las puertas a los equipos, o se esconden por miedo a que se los tenga que aislar, producto del estigma social, eso dificulta la evaluación de muchos contactos”.