Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de septiembre de 2020
  • Actualizado 22:03

Analista prevé que Bolivia tendrá "nuevos pobres" y las prioridades cambiarán tras la crisis sanitaria

El investigador Fernando Salazar dice que el retorno a las actividades diaria será paulatino y las medidas a favor del sector cuentapropista serán un reto para que el aparato productivo siga de pie.

Una persona compra productos en un mercado local.
Una persona compra productos en un mercado local.
Analista prevé que Bolivia tendrá "nuevos pobres" y las prioridades cambiarán tras la crisis sanitaria

Los efectos del coronavirus en Bolivia son muchos, pero será el impacto socioeconómico el que planteará escenarios complejos en los próximos meses. Los retos serán grandes y pondrán a prueba las decisiones dirigidas desde el Estado.

El doctor en Ciencias Sociales, especialista en Políticas Públicas y docente investigador, Fernando Salazar, prevé que tras las crisis sanitaria en el país habrá nuevos pobres, deberá haber una redistribución de los recursos para favorecer al sector cuentapropista, se pensará en nuevos conceptos de comercio y será más necesario que el internet sea considerado como de “primera necesidad”. 

El analista advierte que la crisis mundial generará índices mayores de pobreza en el país. Y esta pobreza afectará no solo a aquellas personas  que se asientan en las zonas rurales, sino a las que habitan en las grandes urbes. 

“Ya no hablo del campo, como antes. Se van a dar casos, sí, pero, sobre todo, en las ciudades. En este momento, la emergencia del nuevo tipo de pobreza que vamos a ver es que las familias que viven en los cinturones de las urbes y que trabajan por cuenta propia, son los que van a tener que sufrir con mayor impacto. Hasta que les lleguen  los subsidios estatales, bonos tales como la Canasta Familiar y otros, incluso la Renta Dignidad, deberán hacer uso de sus ahorros. Ya lo están haciendo”, explica Salazar.

La medida urgente que señala el analista para combatir el colapso del aparato económico es la apuesta por una “redistribución” de recursos que favorezcan al sector cuentapropista, es decir comerciantes, transportistas y microempresarios.

“Si no lo hacemos, se corre el riesgo de quebrar economías familiares lo que dará paso, primero, a la crisis social y luego a la económica. Ningún sector de la sociedad puede quedar colapsado. Si uno colapsa, arrastra a todo el aparato productivo. Es peligroso que los transportistas o comerciantes quiebren. Hay que bajar al 50% de los salarios públicos. También en el privado. Se tienen que recortar los sueldos y de allá hacer la redistribución con los propios recursos estatales. Es vida o muerte física. Eso permitirá la subsistencia”, recalca.

En otro efecto de la crisis de la COVID-19, Salazar anticipa que el uso masivo de internet en todo el país es clave para el sistema educativo como se ha observado durante la cuarentena contra la pandemia. Ahora mismo, pensar en retomar las clases en colegios o entidades de estudios superiores de manera “presencial” podría ser contraproducente.

“Tenemos que entrar en redes y plataformas. Es central que el aparato de las gobernaciones y los municipios incluyan la dotación de este servicio en forma global. Así como tenemos luz, a ese nivel debe llegar internet a nuestras casas. No hay otra. Ese será nuestro sistema educativo. Hay que prever un sistema universal. Todos lo vamos a pagar. Ese abono debo seguir haciéndolo, pero voy a subvencionar al Estado para que las empresas bajen los precios a un costo de operación. Estamos volviendo al internet como de primera necesidad. La idea es salir lo menos posible y evitar el contacto masivo”, afirma el analista.

Para Salazar, es una "falacia" el discurso que asegura que la economía nacional ha colapsado. Si fuera así, los alimentos diarios no estarían a disposición del consumidor. “El 100% de la actividad agroindustrial está funcionando”, dice. El ritmo se ralentizó en varios sectores, pero no se frenó.

Con relación a las entidades públicas y privadas que permiten la realización de trámites, en el corto plazo, deberán mantener las “autorizaciones según días”, mientras que los carritos ambulantes que circulan por los barrios y que ofrecen frutas y verduras podrían ser considerados como un nuevo concepto de comercio. La aceptación fue muy buena, señala, por lo que en unos meses tal vez podrían restar fuerza a la compra en la Cancha.

“Puede ser que, a partir de ahora, un vendedor de la Cancha se quede en su hogar, en su OTB y ya no haya más la idea de Cancha. Tenemos que eliminar la concentración masiva, al menos, hasta que concluya el coronavirus, pero sin matar a los comerciantes”, indica Salazar.