Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 03 de abril de 2020
  • Actualizado 18:47

SE REQUIEREN PROYECTOS DE LARGO PLAZO PARA AFRONTAR EL PROBLEMA

Alertan que la mazamorra puede llegar a la ciudad por 3 avenidas

Beijing, Jaimes Freyre-Perú y Pando son las vías por las que desemboca el agua de cuatro torrenteras. La creciente urbanización del Tunari incrementa el riesgo. 
Grandes rocas cerca al puente de la avenida Ecológica fueron dinamitadas para 
extraerlas con maquinaria y evitar que el puente se tape nuevamente.   NOÉ PORTUGAL
Grandes rocas cerca al puente de la avenida Ecológica fueron dinamitadas para extraerlas con maquinaria y evitar que el puente se tape nuevamente. NOÉ PORTUGAL
Alertan que la mazamorra puede llegar a la ciudad por 3 avenidas

La mazamorra en Tiquipaya, ocurrida por segunda vez en dos años, puede ser la alerta de un desastre mayor, según los expertos Carlos Espinoza y Gonzalo Maldonado. En la medida en que se deterioran las cabeceras de los ríos y en la parte baja proliferan las urbanizaciones, la mazamorra puede llegar a Cercado desde al menos tres torrenteras. Parte de Sacaba también corre el mismo riesgo.

Barrios del noroeste de la ciudad así como las zonas de La Recoleta, Cala Cala, el Servicio de Caminos y otras, donde las torrenteras quedaron reducidas a canales, corren peligro.

“Si se sigue aceptando la urbanización del Parque Tunari, corremos riesgo todos. La mazamorra se va a venir a la ciudad, ya no va a ser solo en Tiquipaya”, afirmó Maldonado, expresidente de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) filial Cochabamba.

Espinoza, exdirector del Parque Nacional Tunari (PNT) y también exresponsable del Plan de manejo del Parque, explicó que la microcuenca Taquiña es una de las 74 que hay. 

Estos ríos deben desembocar en uno más grande o en una laguna. El agua del río Taquiña debe desembocar en el río Rocha, pero no lo hace debido a que la urbanización fue reduciendo su anchura. A la avenida Ecológica llega casi convertido en un canal de 4 a 5 metros de ancho, va por Coña Coña y después desaparece en la avenida Blanco Galindo.

Así, el destino de 70 ríos se perdió en medio de las urbanizaciones. Lo que se denomina cono aluvial natural es la parte del río que está en la parte baja, va de una boca angosta y se abre como abanico, pero las urbanizaciones han hecho que se invierta y ahora los ríos llegan a ser canales de 2 a 3 metros de ancho. 

Cuando hay una crecida a causa de las lluvias, el río trata de retomar su curso y se encuentra con calles y puentes. Si el agua arrastra piedras y lodo, el poder destructivo es mayor, es lo que pasó en la cuenca Taquiña. Lo mismo pasa en otras como Pintumayu, La Pajcha, Cantarrana y Aranjuez, en Cercado, o Sapencas, en Sacaba.

La torrentera Pintumayu también se denomina Tictimayu, que significa mazamorra, y fue la primera tarea que tuvo que afrontar la Unidad de Torrenteras de la ex Corporación de Desarrollo de Cochabamba (Cordeco), pues en 1978 hubo una mazamorra que afectó al barrio de Santa Ana de Cala Cala, que entonces estaba en construcción, y casi lo destruye. El agua de esta torrentera baja por la avenida Beijing, donde el canal tiene una anchura de no más de 3 a 4 metros.

La Pajcha baja por la avenida Jaimes Freyre (que después se denomina Perú). Sobre el PNT la franja de seguridad tiene 80 metros, pero en la ciudad no pasa de los 4 metros.

El agua que baja por las torrenteras Cantarrana y Aranjuez, desde Las Lomas, se junta y baja por la avenida Pando. Estas aguas son las únicas que llegan al río Rocha.

Esas tres avenidas puede ser el curso que tome la mazamorra para entrar en la ciudad, según los expertos.

En Sacaba, la urbanización Lloyd Aéreo Boliviano está ubicada bajo el río Sapencas, que es la parte alta de Huayllani, y hace más de 15 años ya sufrió una inundación. Esta zona también es vulnerable.

El Parque Tunari se creó justamente para proteger a la ciudad de las riadas, debido a una inundación en 1958. El objetivo era crear una zona de contención para el agua de las vertientes del sur de la cordillera del Tunari.

Pero, con la presión por urbanizar esa zona, incluso por encima de la cota 2750 definida como límite para las urbanizaciones, esta protección natural se está perdiendo. La alta ocurrencia de incendios en el Parque se da justamente en la parte superior de los ríos y el despoblamiento forestal favorece la erosión de los suelos.

“Estos procesos no se generan en un año. Por eso, el manejo de cuencas exige proyectos de largo plazo, mínimo 10 años. Mejor si son 20”, dijo Espinoza.

Recordó que Cordeco atendió solo la parte baja de la cuenca con trabajos de emergencia. Cuando se creó el Programa de Manejo Integral de Cuencas (Promic, con recursos de la cooperación de Suiza) el trabajo se enfocó solo en la parte alta, olvidando que la gestión debe ser también social y ambiental. Al cerrarse, en 2012, fue reemplazado por el Servicio Departamental de Cuencas (SDC), una repartición de la Gobernación con escaso presupuesto para una tarea que requiere abundantes recursos.

“Son proyectos de largo plazo y para los gobiernos (municipales, departamentales y centrales) no son rentables, políticamente hablando. Los resultados son graduales, no tan evidentes como hacer una cancha”.

Hay antecedente En 1978, una mazamorra de la torrentera Pintumayu afectó al barrio de Santa Ana de Cala Cala, que entonces estaba en construcción, y casi lo destruye.

Geólogo advirtió a Tiquipaya

En abril de 2019, el geólogo Ricardo Ramírez alertó al alcalde de Tiquipaya Juan Carlos Angulo del peligro que representan las torrenteras en esa jurisdicción, en época de lluvias, e hizo recomendaciones para la conformación de un departamento técnico, pero no fue escuchado.

A poco más de un año de la mazamorra de febrero de 2018, Ramírez (presidente del Colegio de Geólogos de Bolivia filial Cochabamba), envió una carta citando el Proyecto Ghewiña Kjocha, sobre manejo y control de torrenteras, que alertaba sobre los peligros e insistía en no permitir la urbanización al pie del Tunari.

También sugirió conformar un equipo con un hidrogeomorfólogo, un ingeniero civil que conozca la dinámica de los recursos hídricos, un ingeniero ambiental, un informático y un topógrafo. Además, asignación de un presupuesto anual.

Angulo hizo caso omiso de la recomendación técnica.