Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 16 de abril de 2024
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Agroflori busca salvar a la paraba frente roja de la extinción

El refugio inauguró hace poco un centro de rehabilitación para esta especie endémica de Bolivia. Sueñan con reintroducir a las crías en su hábitat.
Comedero de los loros dentro del refugio. DICO SOLÍS
Comedero de los loros dentro del refugio. DICO SOLÍS
Agroflori busca salvar a la paraba frente roja de la extinción

El refugio Agroflori busca salvar a la paraba frente roja, un loro endémico de Bolivia que se encuentra en grave peligro de extinción, a través de la creación de un centro de rehabilitación y resguardo para la especie.

El espacio recrea el hábitat natural de las aves con el objetivo de que puedan sentirse en casa y recuperen, de alguna forma, el estilo de vida que tenían antes de ser capturadas.

Dentro de la voladera hecha de metal se representan las cascadas de Torotoro, los nidos en las rocas y con plantan propias del lugar, como los cactus, caña de azúcar y agaves. Este lugar fue creado, también, para que las aves se puedan reproducir y así mejorar la situación crítica de la especie.

En el refugio hay 21 parabas frente roja, pero en la voladera están 13, el resto requiere un cuidado especial ya que tienen serias lesiones físicas producto de las capturas, como alas rotas, falta de ojos y poco plumaje, entre otros. “Ellos no pueden entrar a esta voladera porque no podrían volar, ni comer bien y los otros no los tratarían bien”, afirma Marcelo Antezana, fundador de Agroflori.

El ambiente fue complicado de concluir y demoró alrededor de siete años, sobre todo por problemas económicos y falta de apoyo. Recién a inicios de este 2021 se logró inaugurar el centro. “Nos ha costado mucho tiempo y mucho sacrificio. Lo hemos hecho con base en donaciones”.

La paraba frente roja es propia de los valles interandinos de la cuenca del río Caine, que comienza en el río Rocha, sigue por el Valle Bajo, el río Viloma que se une al Capinota y forman el Caine, que está en el límite geográfico de Chuquisaca, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz, donde viven estas aves de forma natural.

En el espacio que recrea el hábitat de estos loros también están otras cinco especies típicas de la zona, con quienes comparten el ambiente, como la cotorra boliviana (que también está en peligro de extinción), la catita chirirí, amazona frentiazul y la ara auricollis, conocida como guacamayo de cuello dorado.

En el lugar tienen un comedero y bebedero especial para que se alimenten de maní, maíz, choclo y verduras. Además, las aves fueron creando sus nidos con ramas de bambú.  

Todas las parabas frente roja, y las especies que también están en peligro de extinción, tienen un chip que alberga toda su información genética.

“Estamos tratando de recuperar su población, es decir que con los permisos vamos a poder reproducir y a las crías, en un futuro, las vamos a reintroducir a su hábitat”, cuenta Antezana.

El primer paso para la reproducción es que los loros se emparejen, ponen entre uno a tres huevos por año y se dedican a cuidar a su cría otro año más; sin embargo, no todas las aves se reproducen al mismo tiempo. Antezana espera que en noviembre de este 2021 puedan poner huevos y nazcan nuevos ejemplares en enero de 2022.

Para lograr la reinserción se debe hacer un plan bastante cuidadoso a largo plazo, por lo menos cinco años. La idea es separar a las crías de todo contacto humano, alimentarlas con la comida de su hábitat, hacerles todos los controles médicos y llevarlas a una voladera grande que estará abierta para que las parabas puedan volar poco a poco hasta adecuarse con los nativos.  

El sueño de este refugio es salvar a la paraba frente roja y, de esa forma, resguardar la biodiversidad de Bolivia y el mundo.

Dos parabas frente roja en el centro de rehabilitación y resguardo en Agroflori. DICO SOLÍSDos parabas frente roja que sufrieron lesiones durante su captura. DICO SOLÍSParte de la voladera donde se recreó las cascadas de Torotoro. DICO SOLÍS