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  • Diario Digital | miércoles, 13 de noviembre de 2019
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El 80 por ciento de los casos en los juzgados de Familia es de divorcios

El 80 por ciento de los casos en los juzgados de Familia es de divorcios



En Cochabamba aumentan los divorcios, al menos así lo demuestran las cifras de los juzgados de Familia de la Corte de Justicia. Según la jueza del Juzgado Tercero de Partido de Familia, Martha Saavedra, desde el 2002 los procesos de divorcios han aumentado considerablemente, debido a la migración de uno o ambos cónyuges a España, Argentina, Estados Unidos, Italia, Canadá y otros.

En los siete juzgados de Familia y en el Juzgado Tercero de Partido de Familia de la Corte de Justicia de Cochabamba, el 2010 se atendió 924 demandas de divorcio, de las cuales 303 fueron resueltas y 621 quedaron pendientes.

En el primer trimestre, el Juzgado Tercero de Partido de Familia despachó más de 150 procesos con resolución.

DATOS El Servicio de Registro Cívico, dependiente del Tribunal Departamental Electoral, legalizó 1.394 divorcios el 2009, mientras que el 2010 fueron 1.221.

Del año 2009 al 2010 bajó en 5,23 por ciento el número de divorcios.

De enero al 23 de mayo de 2011 se inscribieron 684 divorcios en el Registro de Cercado y se celebraron 2.629 casamientos de enero a abril de 2010 en Cercado, Quillacollo, Aiquile y Villa Tunari. Las tres regionales manejan independientemente sus datos debido a la autonomía administrativa.

NACIONAL Según la Fundación Universidad para la Familia, en Bolivia del 100 por ciento de los matrimonios, el 60 por ciento termina en divorcio legal, mientras que del 100 por ciento de los matrimonios de hijos de padres divorciados, el 72 por ciento termina en una ruptura, aspecto que significa que en el país existen más separaciones que familias consolidadas.

REGISTRO CÍVICO Una de las dificultades que atraviesa el Servicio de Registro Cívico para contar con datos precisos del índice de divorcios es que los libros de registro de matrimonios deben estar llenos antes de remitirlos a las oficinas centrales de su jurisdicción.

En algunos municipios y provincias alejadas, los libros demoran más de cinco años en ser llenados y durante ese tiempo no puede llegar hasta las oficinas del Servicio de Registro Cívico.

En cambio, en alguna oficinas de Registro Cívico de la ciudad, los libros se llenan en cuestión de semanas.

Para efectuar el trámite de divorcio, los juzgados de Familia exigen el certificado de matrimonio para iniciar el trámite. En algunos casos este documento demora en llegar al sistema computarizado del Servicio de Registro Civil porque los libros no están llenos. Los funcionarios de Registro Cívico informan que se transcriben los libros gradualmente.

La auxiliar de Control Jurídico del Tribunal Electoral Olga Mena Soliz señaló que el tiempo que tarda en llenarse los libros y que ingresen al sistema del Tribunal no es un obstáculo para que la pareja de esposos inicien el divorcio porque los oficiales de Registro Cívico están en la obligación de enviar un reporte continuo de los matrimonios celebrados.

Inclusive, para agilizar el proceso, la pareja puede acudir al Registro Civil donde celebró su casamiento para obtener el documento original.

MOTIVOS El fenómeno de la migración en Bolivia ha alcanzado grandes dimensiones, a tal grado de que este es el principal factor que disgrega la familia y provoca el divorcio en las parejas, informó la jueza Martha Saavedra.

Después, otras causales para iniciar el proceso de divorcio en los juzgados de Familia son las agresiones psicológicas y físicas, y también la infidelidad.

“A los juzgados nos ingresan 40 procesos por semana y al mes se hace un total de 300 casos. Han subido considerablemente los casos de demanda y la mayoría son procesos de divorcio. Esto se justifica por la migración, a la gente le urge divorciarse”, afirmó Saavedra.

ANTECEDENTES El Código Civil boliviano de 1831 estableció que el divorcio, su conocimiento y fallo, era competencia de los tribunales eclesiásticos.

El Código Civil Santa Cruz reconoció el divorcio-separación por adulterio, malos tratos, sevicia o injurias graves, siendo los únicos competentes para fallar sobre el divorcio los tribunales eclesiásticos, lo que hacía que el divorcio no existiese, porque el juez civil no tenía competencia.

En el año 1932, Bolivia cambió su aparato legal y creó la posibilidad de la obtención del divorcio vincular total, siendo el penúltimo país latinoamericano en incorporar esta normal legal.

 “No volveré a casarme”

La experiencia del divorcio le dejó heridas profundas a Jeremías R., hasta el extremo de que no quiere volver a contraer nupcias con su actual pareja.

Algo parecido le pasa a Dennis V. de 24 años que tuvo que afrontar la separación de sus padres hace 15 años y a consecuencia de ello no quiere casarse.

“No volveré a casarme aunque quiera mucho a mi pareja. Nadie me asegura que funcione la relación”, afirma Jeremías R.

Después relata que su matrimonio duró 13 años y debido a incompatibilidad de carácteres decidieron terminar la relación. Sin embargo, antes de asumir esa decisión constantemente discutían delante de sus hijos y llegaron a tener sentimientos de odio.

Para evitarse el proceso del divorcio optaron por la separación de hecho por dos años y la relación quedó disuelta.

En el caso de Dennis V. a su corta edad no podía entender los motivos por los que sus padres se divorciaron. Después de 9 años, aún carga con las consecuencias de esa decisión porque no cree en el matrimonio.

“La Iglesia católica no reconoce los divorcios pero procesa casos de nulidad del matrimonio”

El vicario judicial del Arzobispado, Miguel Manzanera, considera que los matrimonios están atravesando una crisis debido al incremento de divorcios en los últimos años. La Iglesia católica no reconoce el divorcio pero sí admite la declaración de nulidad.

P. ¿Cómo está la situación de los matrimonios en Cochabamba?

R. La Iglesia católica está muy preocupada por el aumento de los divorcios. La crisis matrimonial se calcula en un 60 por ciento de matrimonios que fracasan o llegan al divorcio.

El divorcio siempre será un acontecimiento trágico para la pareja y los hijos.

Este fenómeno afecta más a los hijos cuando son menores de edad, porque son testigos de las peleas y las discusiones.

P. ¿Qué pasa si la pareja se divorcia y después vuelve a casarse?

R. Está en una situación irregular. La pareja no puede recibir los sacramentos de la confesión ni de la comunión.

P. ¿Cómo prepara la Iglesia a las parejas para que no lleguen al divorcio?

R. La Iglesia busca la preparación más profunda antes que lleguen al matrimonio. En este sentido, la Iglesia tiene normas que muchas veces no son cumplidas.

La preparación es desde la niñez para que afronten las decisiones del matrimonio. Luego viene una preparación más cercana, cuando la pareja está pensando en el matrimonio y hacerle distinguir de un apasionamiento y convencerle de que la unión será para toda la vida.

P. ¿Acepta la Iglesia los divorcios?

R. La Iglesia no acepta los divorcios o la disolución de una unión. Lo que sí acepta es la declaración de nulidad, es decir, los esposos de un matrimonio fracasado pueden acudir a la Iglesia para ver si las causas son antes de la celebración o posteriores. Si se demuestra que son causas anteriores, se concede la nulidad.

“Los más perjudicados con el divorcio son los hijos”

Las consecuencias que causa el divorcio en los hijos e hijas son diversas.

Cuando hay separación, generalmente los hijos se quedan con la mamá. Si la madre ha quedado en malos términos con el padre, ocurre una separación de los hijos.

Los padres deben entender que la separación es entre ellos y no con los hijos. Lamentablemente, muchas veces se da estos casos y los hijos sienten que su padre los ha abandonado.

Cuando el divorcio es por motivos de infidelidad, igualmente los hijos atraviesan un sentimiento de abandono y su familia se vuelve un hogar inestable y no tienen un modelo de identificación que debería existir.

Por otro lado, si el divorcio termina en buenos términos y acuerdan las visitas

a los hijos los fines de semana, generalmente el padre se convierte en una figura de mimos y le concede todas las peticiones a su hijo. Mientras que la madre es una figura de reglas y normas.

Pero, si pasa alguna dificultad y el hijo no puede obtener lo que desee de la madre, éste acude al padre y forma alianzas desautorizando las normas y reglas de su mamá, porque la figura paterna se ha perdido en el hogar.

Debido a estas circunstancias existen hijos que se vuelven rebeldes ante la madre, porque no hay un padre que haga respetar las normas del hogar.

También puede ocurrir el caso de que cuando el padre intente imponer sus normas, el hijo le increpe reclamándole que no debió abandonarlo.

Si el hijo no entiende la separación de sus padres, se vuelve inseguro y crea un resentimiento hacia ellos. Todo depende de la edad y el grado de madurez del niño, niña, adolescente o joven.

En la mayoría de los casos, los hijos de padres divorciados no rinden satisfactoriamente en sus estudios y de adultos no quieren formalizar una relación.